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Una temporada con muy pocas precipitaciones, como la que se prevé prevalezca en Nicaragua con la instalación del fenómeno climatológico El Niño, puede afectar el funcionamiento de las plantas hidroeléctricas en el país, explicaron expertos en el área energética.

120614 hidroelectricas

Las Pequeñas Centrales Hidroeléctricas, PCH, que no tienen embalse o represa, son las más expuestas a los efectos del fenómeno meteorológico del cual existe mucha probabilidad de que se instale en corto tiempo, explicó la gerente técnica de la empresa Multiconsult, Patricia Rodríguez.

La sequía podría provocar que el caudal de agua que alimenta a las centrales hidroeléctricas disminuya, y por ende, en el peor de los casos la generación de electricidad, precisó la experta en el tema.

“No puedo decir si ocurrirá eso, pero llega un momento en que el nivel del agua es tan bajo que no es conveniente que (el agua) entre en las turbinas, porque acarrea sedimentos y puede dañarlas (…) las turbinas se mueven con agua”, recordó Rodríguez.

En los últimos diez años, Nicaragua puso en funcionamiento 10 pequeñas centrales hidroeléctricas, que generan 12,200 megavatios hora al año y atienden principalmente las zonas rurales del país, de acuerdo con especialistas.

Nicaragua tiene un potencial de 2,000 megavatios para explotar en hidroeléctrica.

Las grandes

Las centrales hidroeléctricas con embalse también pueden verse afectadas por El Niño, que está pasando de condición neutra negativa –la que se mantuvo en abril y mayo– a condición neutra positiva en el último mes, según proyecciones del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter.

Las plantas Centroamérica y Santa Bárbara, las cuales están ubicadas en Jinotega y que juntas producen 100 megavatios, son las únicas centrales en el país que tienen embalses que “acumulan agua en invierno para el verano”.

Freddy Ramírez, coordinador de Rainforest Alliance en Nicaragua, una organización internacional que trabaja para conservar la biodiversidad, explicó que las variables climáticas extremas inciden en las precipitaciones.

Si se dan sequías, disminuye el caudal y por defecto va a afectar la generación de las hidroeléctricas (…) es visible que ha habido un cambio en los patrones normales de precipitación y ya no llueve en los mismos meses que llovía hace diez años”, enfatizó Ramírez.

Beneficios socio-económicos

Rommel Eleazar Loáisiga, de la PCH El Naranjo en Waslala, manifestó que si el caudal de agua disminuye, a su vez bajará la generación de electricidad en esta planta, que suministra energía a 778 familias de esta comunidad ubicada en el Caribe Norte.

La instalación de estas centrales además de llevar energía a las comunidades rurales, ha llevado progreso por la proliferación de negocios, dijo Loáisiga.

“La perspectiva local ha cambiado mucho, los negocios han incrementado, ha mejorado la salud médica, los negocios han crecido en 80%, antes no habían acopios de leche, ahora hay dos acopios”, puntualizó.

 

5 por ciento del potencial hidroeléctrico apenas es aprovechado en Nicaragua.

 

“Hay que ver cómo se comportan las aguas en este invierno seco, para ver qué tanto va a disminuir la generación hidroeléctrica en (el próximo) verano”

Patricia Rodríguez, gerente técnica de Multiconsult.

 

 

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