•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

La región centroamericana es una de las más peligrosas del mundo por sus altos índices de delincuencia, sin embargo, Nicaragua sigue siendo el país más seguro y por ende, el que menos gasta en seguridad privada en el istmo.

Según cifras de la Federación Panamericana de Seguridad Privada, en la región se invierten más de US$1,500 millones anuales para pagar la planilla de más de 200,000 guardas de seguridad. La mayoría de estos agentes de seguridad privada se concentran en los países del llamado triangulo del norte, considerados los más peligrosos de Centroamérica.

En Nicaragua, según datos de la Asociación de Empresas de Seguridad Privada Nicaragua, Asegprin, existen 160 empresas registradas las cuales emplean a 16,000 guardas de seguridad con un gasto promedio anual de US$124 millones.

“Algunos países de la región centroamericana destacan por sus niveles de inseguridad y de violencia, sin embargo Nicaragua y Costa Rica todavía figuran como los más seguros”, destaca Álvaro Urtecho, experto en seguridad privada de El Salvador.

La afirmación de Urtecho coincide con los números. Guatemala, el país que más gasta en este rubro, invierte alrededor de US$460 millones y en la planilla de 312 empresas registradas oficialmente, se contabilizan alrededor de 100 mil guardas de seguridad.

El Salvador invierte más de US$300 millones anuales en el pago de más de 40 mil guardas de seguridad privada y Honduras, considerado el país más violento del mundo, invierte casi US$200 millones en la seguridad privada.

“El triángulo norte es una zona que tiene grandes problemas de seguridad y obviamente tiene el mayor número de agentes privados”, dijo Omar Garrido, representante para Centroamérica de Asis, una organización internacional dedicada a la seguridad de las empresas privadas.

Una necesidad

La seguridad privada en Nicaragua y el mundo es una necesidad que contribuye a la seguridad de las personas y sus bienes, dado que la capacidad de las entidades de la seguridad pública es insuficiente para atender la demanda de protección y vigilancia creciente de los particulares, empresas privadas, organizaciones y entidades estatales, destacó recientemente Francisco Bautista Lara, un excomisionado de la Policía y experto en seguridad.

Sin embargo, Bautista Lara también sostiene que este sector requiere regulaciones y controles institucionales porque solo cuando existen, se convierte en un verdadero mecanismo que coadyuva al bienestar de los particulares y al bienestar general.

En Nicaragua, la relación entre guardas de seguridad privados y efectivos policiales está a favor de los primeros, en una proporción casi de 2 a 1. Sin embargo, esta relación es más abismal en Honduras o Guatemala, donde es de 6 a 1 o 5 a 1 a favor de la seguridad privada, según datos publicados en el Informe sobre Desarrollo Humano para América Central 2010-2012, elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Álvaro Urtecho, experto en seguridad privada de El Salvador indicó que este es un sector que capta a personas con bajos niveles de escolaridad y que tienen dificultad para ubicarse en otras actividades económicas.

“Este es un sector que está creciendo rápido, a un promedio del 8% anual, lo que ha aumentado las preocupaciones sobre la falta de una supervisión adecuada de la industria”, destacó Urtecho.

Lo que más preocupa a los expertos es el volumen de personal autorizando para tener y portar armas de fuego, lo que los convierte en un factor de riesgo.
“Los guardas de seguridad son altamente vulnerables a ser víctimas de la delincuencia, puesto que constituyen una ruta rápida de acceso a las armas de fuego, tanto por pérdida como por robos y hurtos; incluso corren el riesgo de ser asesinados en el ejercicio de sus funciones a fin de despojarlos de un arma”, indicó el experto en seguridad.

También se observa un elemento reincidente en situaciones de violencia intrafamiliar, es el involucramiento de agentes de seguridad privada, y no se descarta su participación en femicidios o tentativa de femicidios, incluso acompañados de suicidios. En Honduras, por ejemplo, se ha vinculado la seguridad privada con violaciones a los derechos humanos, incluyendo casos de violaciones sexuales.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus