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  • EFE

La educación, la formación, pero sobre todo la innovación, aparecieron en el Foro Económico Internacional sobre Latinoamérica y el Caribe como los principales retos que afronta la región ante la ralentización actual y de cara a crear un nuevo modelo de desarrollo sostenible.

El primero que puso el dedo en la llaga fue el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el mexicano Ángel Gurría, quien alertó de que “muchos países” latinoamericanos están quedándose atrás en materia de reformas, así como en educación y formación de la mano de obra.

Para ilustrar ese retraso, señaló que un alumno latinoamericano de 15 años tiene unos resultados académicos equivalentes a un estudiante medio de la OCDE con dos años y medio menos de escolaridad.

La innovación en Latinoamérica representa un 13% del capital, cuando entre el conocido como el “Club del mundo desarrollado” pesa un 30%.

Además, Gurría advirtió que el continente gasta “poquito” en innovación y subrayó que ese gasto lo hacen los gobiernos, cuando “lo tendrían que hacer las empresas”. 

El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, aunque admitió que “Latinoamérica es una región diversa” donde “no hay uno, sino varios senderos”, resaltó la importancia de apostar por un desarrollo sostenible que requiere un nuevo enfoque sobre cohesión social --no limitada a la reducción de desigualdades-- y sensibilidad medioambiental.

Opinó que “invertir en educación e innovación es el medio más eficaz” para conseguirlo, como también la sostenibilidad medioambiental, en la que puso como ejemplo a su país, que desde hace décadas ha asumido que “no hay contradicción” entre desarrollo económico y protección medioambiental.

Más investigación

La secretaria de Estado española de Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela, explicó que la clave para que la investigación revierta en la economía es crear “ecosistemas de innovación” adecuados a las particularidades de cada país.

“En investigación --precisó Vela-- no existe una única herramienta para todos los territorios. Cada país tiene que hacer su modelo de innovación, nunca vale la copia. La innovación es lo contrario a la copia”.

Bajo crecimiento

Latinoamérica creció únicamente un 1.1% el pasado año, lo que significó que por primera vez en diez años la subida de su producto interior bruto (PIB) fue inferior al de la OCDE (1.8 %).

Esa perspectiva debería repetirse en 2015, ya que mientras el mundo desarrollado incrementará su actividad en un 1.9% --según las previsiones de la organización-- en Latinoamérica el ascenso se limitará al 1%, a causa sobre todo de Brasil, Argentina y Venezuela, los tres en recesión.

La situación será diferente en otros Estados supervisados por la OCDE, que estima una progresión del PIB del 2.9% en México y en Chile, del 3.4% en Costa Rica y del 3.6% en Perú; mientras que en Bolivia, de acuerdo con su ministro de Economía, Luis Alberto Arce, el crecimiento será del 5%, el mayor de Sudamérica.

Riesgos

Las principales amenazas que, a juicio de la OCDE, podrían obligar a revisar a la baja esas expectativas son la volatilidad financiera que pueda derivarse del endurecimiento de la política monetaria anunciada por la Reserva Federal estadounidense y también episodios de inestabilidad política.

Los autores del informe de perspectivas avisaron que “en varios países la credibilidad y la confianza en los gobiernos e instituciones se ha debilitado” y eso “puede disminuir” el apoyo político para los ajustes que hagan la deuda sostenible.

Por eso, no es extraño que en el discurso de clausura del foro, el presidente costarricense señalara que “la confianza constituye un elemento fundamental” en la economía actualmente y que “también es el nuevo nombre de la democracia”.

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