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En el año 2013, los países de América Latina y el Caribe recibieron un total de US$4,382 millones para proyectos de cambio climático, de los cuales Nicaragua solo obtuvo US$3.7 millones por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El informe Financiamiento para el Desarrollo de América Latina y el Caribe, publicado recientemente por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), señala que esa cifra apenas representó el 0.01% del total de los recursos destinados al financiamiento de proyectos dirigidos a mitigar el cambio climático. La aprobación de estos recursos se refiere a préstamos reembolsables y no reembolsables, subvenciones y donaciones.

El país de la región centroamericana que más recursos recibió para proyectos de cambio climático fue Panamá con US$358.6 millones, seguido de Costa Rica con US$70.8 millones, Honduras con US$13.09 millones y Guatemala con US$10.01 millones otorgados por Fondos para el Clima y el BID.

Paúl Oquist, representante de Nicaragua en la Convención Marco sobre el Cambio Climático, destacó recientemente que para enfrentar el cambio climático es necesario tener mecanismos claros de implementación y principalmente de los recursos económicos necesarios para la adaptación.

“Es necesario que nuevas fuentes de financiamiento deben ser asignados al Fondo de Adaptación, que tiene cada vez menos recursos”, destacó Oquist en su intervención como representante de Nicaragua en la Convención Marco de Cambio Climático en junio del año pasado.

Según el organismo de Naciones Unidas, los flujos de financiamiento para el clima ascendieron a US$333,000 millones en 2013, siendo la principal fuente de financiamiento el sector privado --que aportó US$193,000 millones-- y US$140,000 millones el sector público, de los cuales US$126,000 millones correspondieron a instituciones financieras para el desarrollo multilateral y bilateral.

El cambio climático es considerado un reto clave para el ambiente y el desarrollo sostenible en países como Nicaragua, donde amenaza con deteriorar los progresos alcanzados en términos de reducción de la pobreza, de acuerdo con la Cepal.

“La mayor parte de los daños causados por el cambio climático es probable que afecten en mayor medida a los países en vías de desarrollo, a pesar de que estos tienen una responsabilidad menor en su génesis”, destaca la Cepal.

Agricultores los más afectados

El cambio climático representa una seria amenaza para las sociedades centroamericanas por sus múltiples impactos previstos en la población y en los sectores productivos, siendo los más vulnerables los agricultores pobres.

En Nicaragua se estima que cerca del 32% de los productores son agricultores de subsistencia. Debido a su condición de pobreza, su falta de acceso al mercado e información, pero sobre todo la escasa infraestructura con la que cuentan, hacen muy difícil que puedan hacer frente a las consecuencias adversas del cambio climático.

Según la Cepal, Nicaragua es un país altamente vulnerable ante sismos, erupciones volcánicas, inundaciones, huracanes y sequías. La población en riesgo ante huracanes y tormentas tropicales es del 25.4%, equivalente a 1.3 millones de personas; mientras que la sequía afecta casi al 45% de la población a nivel nacional.

“En términos fiscales el cambio climático constituye un pasivo público contingente que afectará las finanzas públicas de los gobiernos por varias generaciones. Se estima que para 2030 Centroamérica aun producirá menos de 0.5% de las emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI) del planeta, pero al mismo tiempo ya es una de las regiones más vulnerables ante los embates del cambio climático”, refiere el organismo.

500 millones de dólares eran los recursos del fondo Amazonia para 2013.

50 proyectos, con valor de 272 millones de dólares, maneja este fondo.

30 mil millones de dólares en bonos verdes se emitieron el año pasado.

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