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  • EFE

Aunque apenas unas calles separan a las sedes de la Reserva Federal (Fed) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, la visión sobre el curso adecuado en el ritmo del ajuste monetario en EE.UU. ha enfrentado a sus dos jefas: Janet Yellen y Christine Lagarde, respectivamente.

“Creemos que una subida de tipos de interés sería más apropiada en 2016”, aseguró Lagarde el pasado 4 de junio en una rueda de prensa en Washington, donde se presentó el informe anual del FMI sobre la economía estadounidense.

Asimismo, remarcó que aunque “todavía consideramos que los fundamentos (en EE.UU.) para una expansión continuada están presentes, la tasa de inflación no está progresando a un ritmo que aseguraría, sin riesgos, una subida de tipos en los próximos meses”.

El comentario de Lagarde sorprendió a todos por lo directo, ya que habitualmente la institución que dirige esquiva la confrontación, especialmente al valorar las decisiones del todopoderoso banco central estadounidense. CHRISTINE LAGARDE. AFP

Fuentes del Fondo subrayaron, además, el “impacto” sobre los mercados internacionales de esta alza de tipos en EE.UU., la primera en casi una década, al advertir de que alimentaría la volatilidad financiera global.

La posición de Yellen

Por su parte y pocos días antes, Yellen, en un discurso en Rhode Island, había indicado que “consideraba apropiado en algún momento de este año tomar el paso inicial de elevar los tipos de interés de referencia y comenzar el proceso de normalización de la política monetaria en EE.UU.”.

La Fed ha mantenido los tipos de interés “a niveles excepcionalmente bajos”, de entre el 0% y el 0.25%, desde finales de 2008, como parte del programa de estímulo monetario para ayudar a la economía a superar la crisis tras el estallido de la burbuja financiera e inmobiliaria, una política aplaudida por el FMI.

En los últimos meses, sin embargo, se ha agitado el debate sobre la fecha apropiada para el inicio del encarecimiento del precio del dinero en EE.UU., y el reciente cruce de declaraciones entre Yellen y Lagarde, que en ambos casos son las primeras mujeres al frente de sus respectivas instituciones, ha sido el punto álgido.

Yellen, en su conferencia de prensa de este miércoles tras la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed sobre política monetaria en la que se decidió dejar sin cambios los tipos de interés, respondió a las preguntas sobre la recomendación del FMI.

“A veces, se presta demasiada atención al momento concreto del primer alza. Lo que debería importar a los mercados es la trayectoria completa de las decisiones”, aseguró con delicadeza la presidenta de la Fed, quien evitó criticar directamente a la institución financiera internacional.

De hecho, Yellen trató de tender puentes respecto al FMI, al asegurar: “Todos estamos de acuerdo en que las decisiones (de política monetaria) deberían ser evaluadas dependiendo de los datos”.

No obstante, precisó que, acerca del contagio internacional, “no podemos prometer que no habrá volatilidad cuando decidamos subir las tasas”.

“Lo que sí podemos hacer es comunicar claramente nuestras políticas para evitar malos entendidos innecesarios que puedan crear volatilidad en el mercado y potenciales efectos en los mercados emergentes. He estado tratando de hacer lo mejor posible para cumplir con esa promesa”, zanjó Yellen.

La Fed ha mantenido los tipos de interés “a niveles excepcionalmente bajos”, de entre el 0% y el 0.25%, desde finales de 2008.

El cruce de palabras
Los expertos no ocultaron su asombro por este inesperado cruce de palabras entre las jefas de la Fed y del FMI.

En este sentido, Mohamed A. El-Erian, el exconsejero delegado de la gestora de fondos Pimco, calificó de “inusual” la declaración del FMI, ya que precisamente había hecho del momento de la primera subida de tipos “una preocupación central”.

“De este modo, (el Fondo) ha contribuido involuntariamente a aumentar la volatilidad en los mercados”, subrayó El-Erian en una entrevista en la CNBC al valorar las palabras de Lagarde.

Pese a la disparidad de opiniones entre dos de las mujeres más poderosas del mundo, el curso parece claro y los analistas consideran como la fecha más probable para este primer alza en EE.UU., el primero en casi una década, el encuentro de mediados de septiembre del banco central estadounidense.

O lo que es lo mismo, Yellen se impondrá a Lagarde.

 

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