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El sector de microfinanzas espera crecer 12% este año, un crecimiento similar al del 2014.

“Hasta hoy las estadísticas preliminares son positivas”, dijo Verónica Herrera, directora ejecutiva de la microfinanciera Mi Crédito y coordinadora de la Comisión de Imagen de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), lo que la hace pensar que se cumplirán sus proyecciones de crecimiento, o incluso superarlas.

Casi por completar medio año de 2015, ¿cuáles han sido los resultados del sector de microfinanzas?

La industria ha venido creciendo desde hace un par de años, después de la crisis del movimiento No Pago. Este año no ha sido la excepción, hemos continuado con un crecimiento similar al esperado. En lo que va del año, tenemos un crecimiento de más o menos un 7%. Tenemos que afinar esa cifra al final de este mes, por lo que al final del primer semestre del año esperamos cerrar con un crecimiento por encima del 8%.

El sector que se contrajo después del movimiento No Pago fue el agropecuario; sin embargo, hemos visto que algunas de nuestras organizaciones afiliadas a Asomif están volviendo al sector agropecuario, que es una de las razones de ser del sector de microfinanzas.
Hay otros sectores que son de mucho interés para nosotros, especialmente la vivienda social. Muchas de nuestras organizaciones están trabajando en vivienda social, tanto en mejoramiento como en compra de vivienda...

Una vez que van dejando la crisis atrás y recuperando sus proveedores internacionales, ¿cuál es el futuro de las microfinanzas en Nicaragua?

Creo que la industria (de microfinanzas) es una industria que se recupera rápidamente. De todas las industrias que pasan una crisis, la de microfinanzas ha demostrado ser una de las más sólidas, más fuertes.

Yo lo que veo es una diversificación de los productos, porque la industria ha evolucionado. Hasta hace 20 años la industria otorgaba microcréditos. Hoy por hoy ya no decimos que son microcréditos, sino microfinanzas. ¿Qué representan las microfinanzas? Representan microseguros, plan de retiro, servicios de salud, en fin, un abanico de opciones.

Entonces la industria sigue evolucionando en cuanto a conseguir un mayor crecimiento, pero también en cuanto a la creación de nuevos productos.

¿Cuáles son las ventajas de estos nuevos productos?

En relación con los microseguros, nosotros tenemos un producto nuevo, que las afiliadas a Asomif hemos aprovechado para brindar un beneficio a nuestros clientes. Es un producto nuevo, realmente innovador, que ha sido diseñado de acuerdo con las necesidades de la gente, que requiere ese tipo de seguros. Antes el sector de pobres no tenía acceso a seguro y entonces nosotros diseñamos un producto que realmente se ajusta a sus necesidades. Si nosotros vemos, los microempresarios por ser trabajadores independientes no tienen un seguro como nosotros, los que trabajamos formalmente.

También el tema de vivienda social es un producto nuevo que hemos venido trabajando. En el caso particular de Mi Crédito, hemos firmado una alianza con Hábitat para la Humanidad, para financiar mejoramiento y ampliaciones de viviendas, con una inversión hasta de US$3,500, con asistencia técnica a través de Hábitat.

Otro sector que vemos con mucho entusiasmo es el de agroturismo, que incluye a pequeñas fincas agroturísticas. Es un sector totalmente nuevo en esta industria, pero estamos con apetito de tomar riesgos ahí, y apoyar a los pequeños empresarios que estén dispuestos a hacer agroturismo.

¿Actualmente otorgan créditos en ese sector?

Algunas organizaciones, por ejemplo, en el caso de Mi Crédito, te puedo decir que sí. En Granada hemos hecho un proyecto piloto y en el norte también. Y lo vemos como una buena oportunidad de recuperación de la industria.

El año pasado se habló de una afectación en el sector de las microfinanzas por la sequía y este año también Nicaragua se podría ver afectada por el clima. ¿Qué pasó realmente en este sector el año pasado y qué medidas tomarán este año?

Los primeros tres meses del ciclo agrícola del año pasado, lo que le llamamos como siembra de primera, tuvo su impacto. Sin embargo, en la postrera y apante se recuperó la industria. Ahí mejoramos y logramos un crecimiento. El año pasado la industria en general tuvo un crecimiento del 11%. Entonces, concluimos que el efecto del clima no tuvo un impacto directo en la industria.

Este año nosotros, como instituciones de microfinanzas, obviamente que tratamos de mitigar riesgos y acomodar las piezas apropiadamente. Hasta la fecha no tenemos ninguna contracción. Tenemos que esperar un poquito más, porque sería muy aventurado decir que habrá una contracción por ese fenómeno climático.

Pero la amenaza existe, ¿eso los obliga a tener sus precauciones?

Es lo que te decía, todas las organizaciones (de microfinanzas) son prudentes y tenemos siempre nuestros mitigantes de riesgos en alerta. Si hubiese (sequía), todo es hipotético, estamos preparadas para hacer los cambios rápidamente. Hemos fortalecido todas las estructuras que nos ayuden a levantar alertas tempranas para no sufrir ni hacer sufrir a los clientes, porque al final del día los más importantes son nuestros clientes. Nosotros estamos para servirles a ellos y no vamos a ser irresponsables al darles un crédito que no puedan pagar. El cumplimiento de nuestras misiones se vuelve clave cuando hay una crisis.

¿Cuándo piensan que volverá en lleno el sector de microfinanzas al sector agropecuario?

Es que ya estamos regresando desde el año pasado, pero obviamente que de manera muy suave.

Hemos regresado con más prudencia, con más cuido, de cara a la protección del cliente. Pero hay organizaciones que han regresado en su totalidad. Algunas de ellas han dicho; “nosotras tenemos que regresar al sector productivo, porque al final es el que moviliza la economía”.

Entonces, en esa línea hemos regresado paulatinamente y en los próximos años pensamos que va a continuar un crecimiento normal.

¿En este momento consideran que están atendiendo a los sectores más necesitados de Nicaragua?

Recordá que nosotros atendemos la base de la pirámide. Aquellos empresarios que no tienen acceso al crédito por carencias de garantías, demasiados requisitos, entre otros. Por ejemplo, atendemos a pequeños empresarios como artesanos o comerciantes.

Si te fijás en nuestros datos, nosotros tenemos más de 250,000 clientes como red de Asomif. Estamos hablando de casi US$210 millones en cartera y eso te da una idea de que tan pequeños son nuestros préstamos.

¿Ha mejorado la situación de las mujeres en cuanto al acceso al crédito?

En la industria de microfinanzas, quien más se beneficia es la mujer. Un 60% de los clientes que nosotros atendemos son mujeres y te puedo decir que la mayoría de ellas son las mejores pagadoras. En general, con todo el respeto a los varones (sonríe), la mujer tiene un mayor sentido de responsabilidad. Tiene el compromiso de luchar por sus hijos y definitivamente son las que mejor pagan.

Hay un tema más acentuado en el sector rural que en el urbano, porque allí es el hombre quien sigue teniendo la posesión de los bienes de la familia. Eso limita a la mujer. Esa situación ha mejorado. Asomif ha trabajado género desde hace aproximadamente 10 años y ha profundizado en este tema. Hemos dado capacitaciones a nuestros oficiales, a nuestro personal como Asomif, sin embargo sigue siendo una materia pendiente.

En el largo plazo eso va a cambiar, porque seguimos con la misma dinámica que traemos de empoderar a la mujer y darle las condiciones de acceso al crédito, para que pueda tener mejor nivel de vida. Eso lleva tiempo, pero considero que ha mejorado notablemente. Si yo comparo las estadísticas de este momento con las de 10 años atrás, el acceso al crédito era menor, incluso en la zona urbana. Si seguimos en el sector rural con esa misma estrategia, eso deberá cambiar en los próximos años.

Experiencia

Verónica Herrera

Licenciada en contabilidad pública y finanzas.

Directora ejecutiva de la microfinanciera Mi Crédito y coordinadora de la Comisión de Imagen de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif). Trabajó por diez años en el sector bancario y está trabajando desde hace aproximadamente quince años en el sector de microfinanzas.

Es licenciada en contabilidad pública y finanzas. También tiene estudios de microfinanzas por la Universidad de Harvard y finanzas rurales por la Universidad de Anáhuac del Sur.

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