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Con toda su jerga y sus elegantes modelos y ecuaciones - aunque bastante simples comparadas a cualquier ingeniería-, la economía goza de un aura de preeminencia de proporciones mitológicas.  Pero de dónde viene sino de su propia logia meritocrática? Una logia de autoservicio que inicia como  un mecanismo de subsistencia gremial  pero “with a little help from my friends” (con ayudita de los amigos) - como dice John Lennon-   ha evolucionado a uno de dominación. Arriba las manos todos(as) que ahí viene un economista! Y tiene un PhD. ! Dios me libre! Este nos va a desenvainar  su arsenal de términos esotéricos que va intimidar a los inadvertidos: “El des-acoplamiento de la facilitación cuantitativa de La Fed  ha evidenciado el estancamiento secular convertido en la nueva norma que hacia adelante acotará el crecimiento potencial de la economía en los mercados desarrollados” que traducido al español simplemente significa que “luego que el banco central de EEUU redujo la inyección de dinero en su economía, quedó en evidencia que las bajas tasas de crecimiento del PIB en los países ricos serán  la nueva norma”.  

Que sirvan –al lector inadvertido- estas modestas  líneas acaso de antídoto (o inoculación) contra este virus de “hegemonía tecnócrata” que con “la ayudita de los amigos” de la academia y los medios de comunicación,  han contribuido a alienar a la gente al punto de aceptar cualquier cosa que diga un economista precisamente por sonar esotérico. (Como la caricatura de Yasir Fajardo ilustra con muy buen humor). No que importe mucho lo que yo tenga que decir pero no se trata acá de  descalificar a los economistas, ni a la economía como disciplina, sino que se trata de un ejercicio de poner los pies sobre la tierra (incluyendo los míos)  y ecualizar el papel de la economía junto al resto de profesiones.  Sobre todo las ciencias sociales,  injustificadamente opacadas por esta tendencia. Ustedes tendrán sus críticas que posiblemente coincidan con algunas de las mías:

  1. La economía es  muy intuitiva y la mayor parte de su contenido es sentido común. Si te la están haciendo lucir muy difícil con el uso de jergas y matemáticas no te asustes pues se trata más de la vanidad intelectual de tu interlocutor  que del tema que te interesa. En general una buena explicación es simple y fácil de entender. Cierto, la economía, es particularmente  relevante por tratar temas vitales para nuestra sobrevivencia (como empleos, salarios, costo de la vida, seguro social, pobreza, desigualdad, bienestar y desarrollo) pero es precisamente por esta razón que está obligada a democratizarse.
  2. A los economistas les gusta posar como científicos para proteger el prestigio de la profesión, está bien, pero hay que recordar que la economía no es una ciencia exacta en el mismo sentido que lo es la química o la física.  A diferencias de estas,  todos los números en los que se basan los análisis económicos son gruesas aproximaciones, y en la mayoría de los casos, tan gruesas  que sus márgenes de error serian inaceptables para cualquier otra ciencia.    
  3. Los modelos económicos son en general muy ambiciosos en querer explicarlo todo sin la ayuda de la sociología, la antropología, las ciencias políticas, y demás ciencias sociales que contribuyen a explicar el entorno. Este aislacionismo técnico –equivocadamente defendido en la academia actual- conlleva a su propio fracaso pues el comportamiento humano, a menudo subjetivo e impredecible como factor clave en la dinámica de la economía real,  es imposible de encasillar en una ecuación estilizada.
  4. La economía tiene muchas corrientes y teorías, cada una con supuestos asumidos a la luz de los valores morales y políticos de aquellos que las adoptan. Las conclusiones de sus análisis son entonces–además de incompletas- sesgadas. La  última clasificación que   leí (Ha-Joon Chang 2014) divide las escuelas económicas en  clásica, neoclásica, desarrollista, marxista, shumpetaria, keynesiana, entre otras. Y aunque hoy predomina la neo-clásica (muchos –no todos sus acólitos- neoliberales), todos los economistas tienen fuertes influencias de al menos una de estas corrientes.
  5. La teoría económica se equivoca muy seguido, y en grande. Si así ocurriera en Ingeniería Estructural,  no existirían los puentes, ya no digamos los rascacielos. Desde los tiempos de Malthus, Ricardo, Smith, y Marx,  hasta nuestros días la teoría económica no logra predecir los eventos más importantes ni en su propio ámbito de estudio.  Hay tantos ejemplos y tan pocos contraejemplos! El último -por supuesto- es el de la reciente gran recesión. Ninguno de los economistas reconocidos mundialmente ni cerca vieron venir el descalabro sistémico del 2008. Uno de los que si la vio venir, el “rey tuerto en el país de los ciegos” fue el  profesor de economía de  la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini.   Roubini vino al FMI en Washington a hacer una presentación el día 7 de Septiembre del 2006 en donde según lo cita el periodista del New York Times, Stephen Mhim,  dijo “La economía nacional muy pronto sufrirá un descalabro….un shock petrolero, una estrepitosa caída de la confianza de los consumidores, y una inevitable y profunda recesión….[que] sacudirá al sistema financiero global” Mhim detalla (Crisis Economics, Pinguin Press 2010) que la audiencia de tecno-yuppies del FMI escuchó con frialdad y escepticismo al único economista que sabía lo que estaba pasando en el mundo y que estos salieron del auditorio descalificando las valientes afirmaciones de Roubini como “totalmente absurdas”.

Cierro esperando haber contribuido con algunos anticuerpos que fortalezcan un poco más nuestro sistema inmunológico.

* El autor es representante de Nicaragua en el FMI y es economista.

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