Luis González Nogales
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¿Esta pregunta qué es y qué significa?, exactamente la seguridad privada es un tema que escuchamos de forma recurrente, la cual está siendo ampliamente debatida con las consultas realizadas por la Asamblea Nacional para el dictamen de ley y posterior aprobación.

Es conveniente recordar que la seguridad es una percepción de estar y sentirse seguro o libre de riesgos en un lugar y momento determinado. Pues la seguridad total y absoluta o estar siempre libre de riesgos no existen.

El estado a través de su estructura de seguridad pública es responsable de proveer al ciudadano una percepción de seguridad en los entornos públicos como son las vías de comunicación, parques y demás espacios de tránsito común de las personas. Además el estado tiene por ley el monopolio del uso de la fuerza para hacer cumplir las leyes, investigar, procesar y sancionar a las personas que las violentan.

En cambio cuando pensamos en seguridad privada, la primera imagen que tenemos es la de los guardas de seguridad, CPF u otros nombres con que se les denomina, sin embargo la “seguridad privada” va mucho más allá, dado que son todas las acciones que realizamos en el ámbito de nuestra vida privada; ejemplo la protección de muros perimetrales, cortinas, cajas fuertes, sistemas de alarmas vehiculares o domiciliares y otros dispositivos que ocupamos para preservar nuestras vidas y nuestros bienes, como una actividad principal de prevención.

Actualmente las actividades de seguridad privada las realizamos de cuatro formas principales:

La primera de forma directa cuando decidimos quién accede a nuestra residencia al abrir la puerta y dar o denegar el permiso.

La segunda cuando la acción anterior la delegamos en otra persona a quien empleamos (una recepcionista, por ejemplo) para autorizar si accede a nuestra residencia, oficina, empresa.

La tercera cuando esta misma actividad la delegamos a una empresa que presta este tipo de servicios y establecemos una relación comercial y bajo nuestra dirección indicar cómo y cuándo van a ser los accesos.

La última es cuando instalamos dispositivos de seguridad electrónica como cámaras, detectores de movimiento, etc., que nos avisan cuando alguien no autorizado está tratando de violar los accesos o ya accedió al interior de un lugar determinado.

Recordemos que el primer control de acceso lo encontramos en las siguientes palabras  del Génesis 3-24:  “Expulsó, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones, para guardar el camino del árbol de la vida”.

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