•   Atenas, Grecia  |
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  • EFE

El referéndum convocado en Grecia este domingo sobre la aceptación de las medidas propuestas por los acreedores no es el primero en el país y se sumará a otros celebrados en la Unión Europea, UE, dentro de la dinámica de la construcción europea.

En octubre de 2011, el entonces primer ministro griego, Yorgos Papandréu, planteó una consulta sobre el Pacto de Estabilidad presupuestaria de la UE a causa de la impopularidad de las medidas impuestas por la troika (Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional).

Aquella convocatoria de Papandréu no fructificó dada la falta de apoyo de la oposición parlamentaria.

En este contexto de grave crisis económica, Irlanda, otro de los países rescatados, sí decidió apoyar al Gobierno y aceptar una mayor austeridad en un referéndum en 2012 sobre el Pacto de Estabilidad.

Junto con Grecia e Irlanda, pero en el marco de la construcción de Europa, otros socios europeos han llevado a cabo también otros referendos.

En el Reino Unido se realizó plebiscito

El Reino Unido secundó mediante un plebiscito en 1975 permanecer en la entonces Comunidad Económica Europea (CEE). Ahora, en 2017, otra consulta puede sacarle de la Unión después de que el 9 de junio el Parlamento aprobara seguir tramitando la convocatoria de un referéndum a ese respecto.

El pueblo noruego dijo no a la adhesión a la UE en dos ocasiones: en 1972, provocando la dimisión del entonces primer ministro, el laborista Trygve Bratteli, y después en 1994.

Por contra, Dinamarca sí secundó en una consulta en 1972 su adhesión, aunque el Tratado de Maastricht (que supuso el nacimiento oficial de la UE y la Unión Económica y Monetaria) condujo de nuevo a este país a celebrar otros dos referendos.

El primero en 1992, que fue rechazado, y otro, un año después, que secundó aunque con la particularidad de no adoptar el euro.

Austria, Finlandia y Suecia aceptaron en referéndum la adhesión a la Unión Europea en 1994.

Más adelante, Irlanda necesitó de dos citas plebiscitarias (en 2001 y 2002) para que sus ciudadanos ratificasen el Tratado de Niza, que modificaba el reparto de poder en las instituciones comunitarias con vistas a la ampliación.

En Suecia ganó la adopción del euro en 2003

En 2003, otro país nórdico, Suecia, empleó la fórmula del referéndum para decidir la adopción del euro. Ganó el no con el apoyo del 56,4 % del electorado, emulando a los daneses.

Ese mismo año Hungría, Lituania, Polonia, República Checa, Estonia y Letonia afirmaron su incorporación a la UE también mediante consultas a la población.

La consecución del Tratado de Lisboa, firmado en diciembre de 2007 como sustituto de la malograda Constitución europea que reformaba las instituciones de la Unión, dio pie a numerosas negociaciones y a dos referendos en Holanda y Francia.

Ambos países rechazaron la Constitución europea en sendas consultas en 2005, a diferencia de otros 15 Estados que sí la ratificaron a través de sus parlamentos.

Irlanda votó en 2008 en contra de la ratificación del Tratado de Lisboa, con el 53,4 % de los votos, pero lo terminó aprobando en un segundo plebiscito, con el 67,1 % de "síes", en octubre de 2009.

Una de las últimas consultas que atañen a la Unión la celebró Suiza, un país no comunitario que en 2014 decidió limitar la entrada de trabajadores de la UE y fijar cuotas anuales.

Con anterioridad, en 1992, ya habían rehusado en referéndum su adhesión al Espacio Económico Europeo (EEE) y, sin embargo, se manifestaron a favor en 2005 de la ampliación de la libertad de circulación para los nuevos socios de la Unión.

Esa decisión implicó la entrada del país helvético en el Sistema de Información Policial (SIS) y el acceso de las fuerzas de seguridad en las bases de datos de Europol.

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