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Un consumidor estadounidense camina por los pasillos de un supermercado y en la sección de verduras advierte que las malangas están en oferta. El tubérculo viene de Centroamérica. Lo que el comprador no se imagina es todo lo que tuvo que pasar esa malanga desde que fue cosechada en Nueva Guinea, Nicaragua hasta que llegó a sus manos. 

“A veces el contenedor espera más de cinco horas en las fronteras para poder pasar, eso hace que ese producto en específico pierda calidad y eso se traduce en menos ingresos para el productor, es decir que recibe un menor precio por cada kilo de malanga”, explica Diego Vargas, productor y exportador de frijoles, raíces y tubérculos a los mercados de Estados Unidos y Puerto Rico.

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Vargas señala que todavía no existe un sistema eficaz para atender las exportaciones e inclusive a las mismas importaciones que realiza el país. “Los caros servicios de transporte terrestre y los prolongados procedimientos en los pasos aduaneros son factores claves que no facilitan el comercio. Estos factores afectan negativamente la competitividad de los productores y exportadores nacionales”, apuntó Vargas quien es gerente de la empresa Tecnoagro.       

A mediados de la semana pasada el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerrí, dijo que los problemas en los pasos fronterizos siguen persistiendo en el país. “Una compañía de buses que traslada pasajeros de Nicaragua a Costa Rica y viceversa, me manifestó que para poder pasar por la frontera tuvo que esperar tres horas y media, estos son las cosas por las que debemos de seguir trabajando”, indicó Aguerrí.

El Cosep ha denunciado que mientras en la frontera de Costa Rica con Nicaragua un trámite puede tardar aproximadamente media hora; en la nicaragüense, los procesos migratorios pueden durar entre dos y hasta cuatro horas.

Un estudio del Banco Mundial (BM) analizó cinco corredores comerciales en Centroamérica y encontró que los cuellos de botella en los cruces fronterizos pueden incrementar el tiempo para llevar un producto desde el centro de producción hasta el puerto más cercano en la Costa Atlántica. Ese tiempo adicional puede ser de 21% en Panamá y hasta el 60% en Nicaragua.

Malas carreteras

Por ejemplo, según el informe del BM, tomando en consideración la infraestructura vial y la topografía, cubrir la ruta entre Nueva Guinea en Nicaragua y el Puerto Limón en Costa Rica debería tomarle 10 horas a un camión de carga. No obstante, retrasos por mala calidad en las carreteras, desvíos por puentes en mal estado y tráfico en zonas urbanas aumentan una hora y 40 minutos el recorrido. Y la espera para pasar la frontera agrega al menos dos horas adicionales, lo que significa que un camión puede tardar 13 horas y media en vez de 10, para recorrer la ruta. Estos retrasos afectan la calidad de los productos, sobre todo los perecederos. 

“Para los exportadores de productos perecederos como la carne para los cuales un día de más, incluso algunas horas, pueden significar la pérdida total de la carga, es un serio problema cruzar las fronteras nicaragüenses”, manifestó el productor y exportador de perecederos, Francisco Cárcamo.

Cárcamo importa tomates de Costa Rica para abastecer a sus clientes en Nicaragua y manifiesta que algunas veces ha llegado a perder hasta el 50% de la carga que trae, producto de los trámites burocráticos en aduanas que demoran hasta cinco horas para darle salida.

“Yo he llegado a perder hasta US$5,000 en un solo contenedor producto de los atrasos que existen en las fronteras, el producto se pierde y las autoridades de aduanas no responden por esos daños”, asegura Cárcamo quien también se dedica a producir hortalizas en Somoto. 

Aunque la Dirección General de Aduanas del Ministerio de Hacienda ha implementado medidas para agilizar el tráfico en los puestos fronterizos, algunos transportistas afirman que los camiones siguen perdiendo más de cuatro y hasta cinco horas en las aduanas.

Diego Vargas, de Tecnoagro, considera que el problema radica en que Nicaragua aún carece de un sistema eficaz para las exportaciones y las importaciones. “Si te vas a las aduanas terrestres tenemos el problema en las largas filas para pasar la frontera, si te vas a los puertos, la capacidad de atención es limitada y eso se presta a que la gente de más plata para agilizar el trámite”, comentó. 

8 y 12 por ciento se eleva el valor final de un producto perecedero por los retrasos en las aduanas, según estudios del Banco Mundial.

 

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