Luis González Nogales
  •   Managua, Nicaragua  |
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La utilización de cámaras de circuito cerrado de televisión con su correspondiente grabación de las imágenes en lugares públicos se ha venido convirtiendo en un estándar internacional como complemento de la seguridad pública para la vigilancia de estos espacios, así como la posterior reconstrucción cuando se dan eventos provocados por las personas (asaltos, atentados, etc.), o por la naturaleza (maremotos, huracanes, inundaciones, etc.). En nuestra vida diaria esta práctica está plenamente aceptada.

De igual forma la instalación de cámaras en lugares privados de afluencia pública como supermercados, restaurantes, hoteles, farmacias, tiendas de conveniencia y prácticamente todo el espectro de locales comerciales, de servicio e industriales, es una práctica muy común ya sea para vigilancia de las actividades de los visitantes, como de los propios empleados. Hoy en día hay muy pocos lugares donde podamos realizar una actividad de compra o servicio donde nuestra imagen y actividad no quede registrada. 

Sin embargo lo anterior tiene una gran deficiencia en Nicaragua y es que en la mayoría de los lugares donde existen estas cámaras no existe una clara y debida señalización de que se está procediendo a grabar las imágenes de los visitantes o empleados y mucho menos hay una advertencia de que si uno lo desea puede iniciar un proceso de eliminación de la grabación de la hora y momento que uno estuvo en estas imágenes. Situación que sí se realiza en casi todos los países donde están reguladas estos tipos de actividades.

La LEY DE PROTECCIÓN DE DATOS PERSONALES  No. 787, aprobada el 21 de marzo del 2012 y publicada en La Gaceta No. 61 del 29 de marzo del 2012 establece  que “i) Ficheros de datos: Son los archivos, registros, bases o bancos de datos, públicos y privados, que contienen de manera organizada los datos personales, automatizados o no”. Todos los sistemas de grabación de imágenes por medio de circuito cerrado de televisión que tienen incorporados los denominados DVR o que son directamente conectados a computadoras, ya sean físicas o de datos en la nube, constituyen per se bases de datos, ya que las imágenes que se guardan además de la fisonomía de la persona registra la  fecha, hora y cámara.

Por consiguiente estos sistemas de Circuito cerrado de televisión que tienen bases de datos deberían estar registrados conforme lo estipula la Ley 787 y de acuerdo con la misma existir el mecanismo de eliminación  de los datos personales que una persona no desea sean registrados, como pudiera ser un almuerzo en un restaurante por ejemplo, una compra de joyas, medicamentos, etc.

En estos momentos habrá quien piense que esto es excesivo y engorroso o que las instituciones encargadas no están preparadas, no tienen los recursos necesarios u otra situación. Lo  que sí es urgente y necesario es obligar a todos los lugares donde existen cámaras que guardan nuestras imágenes el que instalen rótulos debidamente visibles sobre la actividad que realizan para poder hacer uso de nuestro derecho a la privacidad cuando así lo consideremos oportuno.

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