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  • AFP

Los diputados alemanes dieron este viernes luz verde al gobierno de la canciller Angela Merkel para empezar a negociar un tercer plan de ayuda a Grecia, que evite el "caos".

En total, 439 de los 598 diputados presentes (de los 631 que cuenta la asamblea) dieron mandato al gobierno de Merkel para negociar el nuevo rescate a Grecia, anunció el presidente del Bundestag Norbert Lammert. Otros 119 votaron en contra y 40 se abstuvieron.

Esta decisión del parlamento alemán, que se suma también a la luz verde que dieron el viernes los parlamentos austriaco y sueco, era la última condición para negociar los detalles del nuevo rescate de 86,000 millones de euros (94,000 millones de dólares).

En su intervención ante el parlamento para pedir su apoyo, Merkel reconoció que no "hay ninguna duda" de que el acuerdo alcanzado el lunes "es duro para la gente en Grecia, pero también para los demás".

Para la canciller, que este viernes cumple 61 años, este "último intento" de negociar, exige una "solidaridad sin precedentes" para unos y "exigencias sin precedentes" para los griegos, pero la alternativa, dejar caer a Grecia, hubiera producido un "caos" y hubiera sido "irresponsable".

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, quien ha defendido a título personal la salida temporal de Grecia de la zona euro, el temido "Grexit", también defendió ante los diputados de su partido el voto a favor del mandato negociador.

"Haré todo para que este último intento sea un éxito", prometió.

Merkel, cuyo país es la mayor economía de la Unión Europea y principal contribuyente de los programas de ayuda, lideró las maratonianas negociaciones de Bruselas el pasado fin de semana y que concluyó con la decisión de otorgar a Grecia un nuevo salvavidas, tras los 240,000 millones de euros inyectados en el país heleno desde 2010. A cambio, los griegos tendrán que pagar un alto precio.

Alto precio para los griegos

El primer ministro griego se comprometió a reformar los sistemas de pensiones, impuestos y el mercado de trabajo. Se trata de unas reformas mucho más duras que las que los griegos rechazaron mayoritariamente en referéndum el pasado 5 de julio.

Esta nueva dosis de austeridad, que se suma a la administrada a lo largo de los últimos 5 años, ha vuelto a sacar a los griegos a las calles y ha suscitado rumores de elecciones anticipadas.

El ministro de Finanzas griego, Euclides Tsakalotos, aseguró que la aceptación de las condiciones de los acreedores le "pesará toda la vida".

Mientras llega la nueva ayuda, los ministros de la Eurozona aprobaron el jueves un crédito puente de 7.000 millones de euros para que Grecia pueda hacer frente a sus compromisos más urgentes, entre ellos el pago este lunes de 4.200 millones de euros al Banco Central Europeo (BCE).

En total, hasta mediados de agosto necesita unos 12,000 millones de euros.

El presidente del BCE, Mario Draghi, también decidió aumentar el jueves en 900 millones de euros los préstamos de emergencia que mantienen vivos a los bancos griegos y que les permitirán volver a abrir las puertas, probablemente el lunes, tras casi tres semanas de corralito en las que sólo se ha permitido retirar 60 euros por día y por persona.

Reestructuración de la deuda

Merkel y su ministro de Finanzas han sido duramente criticados por apretar tanto las tuercas a Grecia.

Aunque muchos analistas consideran que Merkel está siendo demasiado dura con Grecia, los disidentes en casa se quejan de que ha sido demasiado benévola, pues es poco probable que los contribuyentes alemanes vuelvan a ver los miles de millones destinados a salvar a Grecia.

Según un sondeo publicado este viernes, los alemanes también están divididos sobre la nueva ayuda a Grecia. El 46% apoya las negociaciones de un nuevo plan de rescate, mientras que el 49% está en contra, según este sondeo de DeutschlandTrend.

Pero con el FMI, uno de los acreedores de Grecia junto con el BCE y la UE, en cabeza, cada vez son más las voces que abogan por una reestructuración de la ingente deuda griega (cerca del 180% del PIB). El último fue el presidente del BCE quien ha reconocido que es necesario algún tipo de reducción de esta deuda.

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, al preguntársele este viernes en una radio francesa si el nuevo plan funcionará sin una reestructuración de la deuda, respondió: "categóricamente no".

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