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  • EFE

Los socios de Grecia dieron ayer la luz verde final al inicio de las negociaciones para conceder al país un tercer rescate, unas conversaciones que se espera que se prolonguen varias semanas, durante las que Atenas contará con una ayuda urgente de 7,160 millones de euros para hacer frente a sus obligaciones.

Después de retrasar varias horas su conferencia de prensa, debido a problemas técnicos causados por la urgencia con la que se ha tramitado esta ayuda, el vicepresidente de la Comisión Europea para el Euro, Valdis Dombrovskis, anunció que se habían logrado sortear los no pocos obstáculos legales y políticos.

“Tenemos un acuerdo sobre la financiación puente para Grecia basado en un préstamo del Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera (MEEF), un acuerdo que ha sido respaldado por los 28 Estados miembros de la Unión y que evita que Grecia llegue a una suspensión de pagos inmediata”, explicó Dombrovskis.

Ello “significa que 7,160 millones de euros llegarán a tiempo a Grecia el lunes”, dijo el que fuera primer ministro de Letonia cuando el país estuvo al borde de la bancarrota.

La decisión permitirá hacer efectivo el desembolso de la ayuda para el lunes, cuando Atenas debe pagar 3,500 millones de euros al Banco Central Europeo (BCE), más 700 millones de intereses.

En paralelo, el Consejo de Gobernadores del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), integrado por los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona, dio su visto bueno final al inicio de las negociaciones entre las instituciones que se conocían como la troika y Grecia para un tercer rescate.

Las garantías

Los 7,160 millones de euros servirán también para pagar los atrasos que acumula Atenas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), un paso imprescindible para que el organismo participe en el tercer rescate, como exigen socios como Alemania.

El préstamo rápido se alimenta de fondos de toda la UE, lo que hizo que países como el Reino Unido se opusieran a su uso.

Para evitar un veto se ha acordado una garantía para estos países, de modo que si Atenas no devuelve el préstamo, se cubrirán sus pérdidas con los beneficios de las operaciones realizadas con bonos helenos en poder del Banco Central Europeo (BCE) y aquellos en manos de los Bancos Centrales de los socios de la eurozona en sus propios balances (ANFA).

Además, si Atenas no retorna el dinero, se le dejará de desembolsar parte de los fondos comunitarios que le corresponden, principalmente estructurales, para compensar las pérdidas.

Ahora deberá cerrarse un Acuerdo de Facilidad de Asistencia Financiera que detalle el préstamo y un Memorando de Entendimiento con las condiciones, un proceso delicado que puede llevar varias semanas y adentrarse hasta mediados de agosto.

50 mil millones de euros

Recientemente, el director gerente del MEDE, Klaus Regling, avanzó que el fondo de rescate permanente de la eurozona podría aportar unos 50,000 millones de euros de los hasta 85,000 millones que se estiman necesarios para el tercer rescate a Grecia, una cantidad que podría elevarse ante la degradación de la economía helena.

Dombrovskis también ha explicado hoy que otra de las cuestiones pactadas con Atenas es la “normalización” de los procedimientos de trabajo, por lo que los expertos de la tríada de instituciones volverán a Atenas.

El gobierno del primer ministro griego,  Alexis Tsipras, había logrado que sus socios dejaran de referirse a la impopular “troika” y que las negociaciones se centrasen en Bruselas, con una menor autonomía de las instituciones en Atenas.

Dombrovskis recordó también que las decisiones tomadas ayer viernes han sido posible después de que el Parlamento heleno aprobara una serie de medidas, a modo de pre-condiciones, esta semana, tras lo que el 22 de julio se espera la adopción de un nuevo paquete con más acciones.

“La solidaridad viene con responsabilidad”, dijo Dombrovskis, quien añadió que “aún queda un largo camino por delante”.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, señaló por su parte que las medidas adoptadas en los últimos días deben restaurar gradualmente la confianza entre los países de la eurozona y Grecia.

“No va a ser fácil, estamos seguros de que vamos a encontrar problemas en los próximos años, pero creo que vamos a ser capaces de resolverlos”, dijo Dijsselbloem. 

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