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  • AFP

El nuevo plan de rescate de Grecia aún no está terminado y ya tiene plomo en las alas: los actores clave del acuerdo --Atenas, Berlín y el Fondo Monetario Internacional (FMI)-- critican sus ejes principales y dudan de sus posibilidades de éxito.

Ese escepticismo imperante, que va más allá del simple círculo de economistas, debería de disiparse en las negociaciones sobre las modalidades del plan de ayuda que se llevarán a cabo, tras el acuerdo concluido el lunes en Bruselas. El tercer rescate de Grecia tendrá un valor de entre 82,000 y 86,000 euros.

Las mayores reservas proceden, como cabe esperar, de Atenas.

El acuerdo concluido in extremis el pasado lunes impone al país una nueva cura de austeridad (aumento de impuestos, recortes en las pensiones, entre otros) y, prácticamente, una puesta del país bajo tutela económica.

Apenas acababa de secarse la tinta de la firma, cuando el primer ministro griego, Alexis Tsipras, se refirió al tratado como “un texto en el que no creo”, a pesar de haber evitado a su país una salida desordenada de la zona euro. 

El ministro griego de Finanzas, Euclide Tsakalotos, se manifestó en la misma línea ante los legisladores: “No sé si hemos tomado la decisión correcta”.

El camino parece largo hasta que las autoridades “se apropien” del plan de reformas, tal y como desea la directora gerente del FMI, Christine Lagarde.

Berlín

No es un secreto para nadie: Berlín, primer acreedor de Grecia, pisó el freno antes de firmar el acuerdo, poniendo sobre la mesa el escenario de la salida de Grecia del euro (hoy conocido como “Grexit”) en cinco años.

La canciller alemana Angela Merkel defendió el texto el viernes ante la cámara baja del parlamento alemán, el Bundestag, considerando que era la única alternativa “al caos”, aunque sus condiciones sean “duras para la gente de Grecia”, si bien admitió no “ignorar” que subsisten importantes dudas.

Su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, había ido más lejos el jueves mencionando de nuevo la hipótesis de un “Grexit” temporal. “No podemos, no queremos (...), pero probablemente sea la mejor solución”, declaró.

De hecho, 60 diputados de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside Merkel, y de su ala bávara, la Unión Cristianosocial (CSU), votaron ayer en contra del tercer rescate para Grecia y otros cinco se abstuvieron. 

Uno de cada cinco diputados conservadores expresaron así su escepticismo ante la solución acordada por Merkel y el resto de socios de la zona euro, muchos más de los que se habían opuesto en las votaciones de los anteriores rescates.

Deuda insostenible

El FMI sacó las uñas y amenazó con dejar a los europeos que se apañen entre ellos si no reducen la deuda de Grecia, considerada “completamente insostenible”.

Un alto funcionario del FMI, bajo petición de anonimato, estimó que el acuerdo con Grecia no es “realmente concreto” y deja “muchas interrogantes” en suspenso.

Los europeos parecen sumarse, unos tras otros, a las exigencias del FMI sobre la deuda, pero las dudas del Fondo no se limitan a esta cuestión. Según el FMI, los objetivos presupuestarios asignados a Grecia, que presume el acuerdo firmado el lunes, están prácticamente fuera de su alcance.

Supuestamente Atenas debería desbloquear -- y mantener -- un excedente primario (fuera de la deuda) equivalente a 3.5% de su producto interno bruto.

“Pocos países lo han conseguido. La anulación de reformas cruciales del sector público que ya está en marcha (...) levanta dudas sobre la capacidad de Grecia de conseguir este objetivo”, estimó el Fondo en un informe publicado el martes.

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