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La variedad “coffea canephora” o “café robusta” tiene defensores y detractores.

En Nicaragua se estima que actualmente hay más de 2,000 manzanas de tierras con esa variedad de café y varios proyectos que pretenden seguir ampliando los plantíos, pero están en una área delimitada por el Gobierno, que comprende los municipios de El Coral y El Almendro, los municipios de la Región Autónoma del Caribe Sur (RACS) y la Región Autónoma del Caribe Norte (RACN), con excepción de Waslala y las áreas protegidas en esas regiones.

Pero el debate sobre ese café en Nicaragua resurgió, ya que desde la Comisión Nacional de Transformación y Desarrollo de la Caficultura (Conatradec) se pidió que se amplíen las áreas para sembrarlo en algunas zonas del Pacífico nicaragüense, como Chinandega, León, Tipitapa, entre otras.

Michael Healy, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic) y miembro de Conatradec, solo ve beneficios en la propuesta. 

Dice que ya fue discutida y consensuada por los miembros de esa comisión, que pretende encontrar el camino para el desarrollo y la transformación de la caficultura nicaragüense y da casi por hecho que el Ministerio Agropecuario (MAG) publicará en los próximos días el acuerdo ministerial que permitirá ampliar las áreas para sembrar café robusta en el Pacífico.

Explicó que la idea surgió debido al problema que se ha originado con las tolvaneras en el Occidente del país, así como otros problemas ligados al cultivo del maní, y porque ven una serie de beneficios para Nicaragua.

“Nosotros le dijimos al Gobierno ‘aquí tenemos otro producto que lo podemos sembrar en el Caribe, pero también en el Pacífico’. Y está fuera de la región del café. Proponemos sembrar en León, Chinandega, Rivas, Nandaime, San Francisco Libre, Tipitapa, donde no hay café (del arábigo)”, explicó el representante de los productores.

La “región cafetera” de Nicaragua se encuentra principalmente en el norte del País (Jinotega, Matagalpa, Nueva Segovia), y en menor medida en El Crucero (Managua), el volcán Mombacho (Granada) y Carazo. Es decir, se ubica en las zonas más altas del país.

Healy, quien representa a Upanic en la Conatradec, aseguró que algunas organizaciones como el Consejo Nacional del Café (Conacafé) se oponían a la propuesta, pero aseguró que “ahora ya no, porque se les explicó bien la idea”.

El Nuevo Diario trató de abordar el tema con el diputado Juan Ramón Obregón, presidente de Conacafé, pero este dijo que estaba en una conferencia y se disculpó por no poder responder en ese momento.

Otro miembro de la Conatradec, el presidente de la Asociación de Exportadores de Café de Nicaragua (Excan), José Ángel Buitrago, dijo que la decisión le corresponde al Gobierno, pero confirmó que se discutió en esa comisión “pública-privada” y que todos los miembros estuvieron de acuerdo.

“Solo falta que el ministro (agropecuario) saque el decreto... El ministro dijo que en cualquier momento lo sacaba”, insistió Healy.

Meta

Los productores actualmente tienen como meta impulsar un proyecto de 40,000 manzanas de café robusta.

La propuesta persigue crear más oportunidades de empleos para la población.

“El trabajador que corta café en el norte del país regresa al Pacífico en febrero y marzo y se queda sin trabajo. Entonces nosotros lo que queremos es que a finales de marzo, en abril y mayo se coseche café en el Pacífico, porque hay variedades de café robusta que son tardías y eso es lo que buscamos”, afirmó Healy.

El café robusta en el Pacífico nicaragüense necesitará riego, pero los productores que están apostando por él creen que pese al costo de los sistemas de riego es un cultivo altamente productivo.

Beneficios propios para el robusta

Una de las razones por las que muchos productores se oponen al café robusta es porque temen que el país pierda su imagen de productor de café de calidad.

El café robusta, un café que solo sirve para hacer mezclas de café, de lo cual resulta el café instantáneo, se podría combinar con el grano arábigo, que es el que tradicionalmente exporta Nicaragua, y perder el prestigio que ha venido adquiriendo el rojito nicaragüense en los últimos años.

Pero ese argumento también lo descartan los defensores del café robusta, para quienes “ni por error” se le ocurriría a un exportador revolver ambos granos. “Fácilmente sería descubierto por los tostadores de café (o compradores internacionales)”, dijo un productor de café arábigo de Matagalpa, que prefirió el anonimato.

“Si los mezclás, vos mismo te matás, porque el que te compre café dejará de hacer negocios con vos”, afirmó Michael Healy.

Tanto Healy como Buitrago, aseguraron que la propuesta prevé que el café robusta tenga sus propios beneficios en el Pacífico.

Así como está establecido en el acuerdo ministerial número 012-2013, que delimita las áreas de siembra de café robusta en una buena parte del Caribe del país, que especifica que “el beneficiado del café robusta se delimitará al área establecida para su producción, cuando haya alcanzado niveles de producción por encima de los 60,000 quintales pergamino o cuando hayan transcurrido cuatro años de vigencia de ese acuerdo”.

Buitrago además afirmó que las características físicas del café robusta son muy diferentes a las del arábigo.

“Yo creo que lo que tienen que hacer los productores es ser honestos”, recomendó el ingeniero agrónomo Félix Cáceres, conocedor de ambas variedades de café.

Por otra parte, para los detractores del café robusta existe el peligro de un cruce genético entre ambas variedades, lo cual para Cáceres “es imposible”.

“Los dos (café robusta y café arábigo) son de condiciones genéticas completamente diferentes. De forma natural no podrá ocurrir (un cruce genético entre esas variedades)”, argumentó Cáceres.

57.2 millones de sacos de café robusta se producen en el mundo, según la Organización Internacional del Café.

 

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