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Hoy en día es mundialmente aceptada y conocida la necesidad de cursar estudios de maestría, es decir, continuar la educación superior después de haber obtenido un grado profesional.

Las razones saltan a la vista: en un mundo tan competitivo, solo los conocimientos avanzados permiten sobrevivir con éxito. En nuestro país, según un informe brindado por el Consejo Nacional de Universidades (CNU), durante el período de 2003-2014, se registraron en La Gaceta más de 68,254 títulos. En este período, también se inscribieron 4 mil títulos de especializaciones y 2,200 de maestrías.

Estas cifras quieren decir que anualmente existió un aumento de 2.5 por ciento en universidades públicas y 5 por ciento en universidades privadas; lo cual ha sido un logro positivo para el país, porque hay gente que se está preparando para enfrentar los retos que demanda el país en cuanto a empleos calificados.

Por su parte, la vicerrectora académica de la Universidad Centroamericana (UCA), doctora Renata Rodrigues, expresa que con el propósito de mantener la pertinencia y calidad en la enseñanza, las universidades deben promover la innovación y la actualización constante de sus docentes, para que los jóvenes que opten por realizar una maestría puedan aprender y adaptarse al uso de las nuevas tecnologías con un enfoque regional, intercultural y multidisciplinario; a fin de formar profesionales competitivos, globalizados y comprometidos con el desarrollo humano de Nicaragua y la región.

“En primera instancia, se piensa que al tener una carrera se puede acceder a obtener un trabajo y a una remuneración económica, lo cual es cierto, aunque las personas tienden a caer en el conformismo. No obstante, Rodrigues manifiesta que para seguir estudiando no se necesita ser un prodigio, sino únicamente tener la voluntad, la convicción y el deseo firme de ser un experto, verdaderamente de los mejores en cualquier rama que se decida.

Beneficios
Así, optar por una maestría permite que las personas puedan acceder a puestos de trabajos altamente competitivos, gracias a que se considera que tienen un mayor conocimiento especializado que, en un futuro los puede postular a obtener ascensos.

Así también, uno de los activos de una maestría es la ampliación de contactos profesionales; cabe recordar que las personas que cursan este tipo de especialización por lo general ocupan cargos estratégicos en diferentes sectores económicos.

Por otro lado, las maestrías permiten ampliar el pensamiento y los conceptos aprendidos  y con ello tener una visión más internacional que le sea atractiva a la empresa, a la vez que abre posibilidades de salir al exterior en busca de más estudios.

Mejor empleo
Algunas empresas e instituciones de gobierno tienden a requerir personal calificado para ocupar los puestos más importantes, aunque para certificarlos en ciertos cargos piden como requisito el haber cursado una maestría, con lo cual también se agrega que estas personas tendrán una mejor compensación económica que les ayudará a mejorar su calidad de vida.

Entonces, la experta concluye que sumar el estudio de una maestría al currículum se ve muy bien en una carta de presentación al momento de buscar empleo. Aparte, en el campo económico y en el marco laboral, el estudiar una maestría es donde más se puede notar el impacto de haber tomado la decisión de hacer una especialidad.

 

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