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La universidad es un reto en muchos sentidos para el recién egresado de la escuela secundaria. En el asunto de las finanzas, ya no es tan fácil como tener control sobre la mesada para el recreo y pedir dinero a mamá o papá en caso de una fiesta por la noche.

Una vez en la universidad, el estudiante se entera que además de la matrícula y de la mensualidad que deposita en cada fecha de pago, el dinero que le dan sus tutores debe ajustarle para transporte, alimentación, útiles escolares básicos, impresión de trabajos, fotocopias, saldo en el celular para llamadas y mensajes, y cualquier otra solicitud de los docentes para desarrollar las clases.

Otros estudiantes que se ven en la obligación de mudarse y dejar la casa de sus padres para estudiar, también requieren ajustar su dinero para el pago de alquiler de una habitación y el servicio de internet. Y, por supuesto, nadie quiere quedarse sin capital para las actividades de esparcimiento.

Si bien algunos estudiantes no tienen límites para sus gastos porque cada ingreso extra que necesitan se los brindan sus padres de inmediato, no se debe desaprovechar la oportunidad de aprender sobre finanzas personales, que son útiles en la vida adulta.

HÁBITOS
Todos los autores de finanzas personales coinciden que el primer paso es elaborar un presupuesto.

De acuerdo con CNN Expansión, “el presupuesto es una receta para ordenar los gastos”. De esta manera se toma como referencia los gastos de meses pasados para determinar un patrón y responder: ¿Cuánto dinero gasté en transporte? ¿Cuánto en alimentación? ¿Cuánto en fotocopias? ¿Cuánto en diversión?, etc.

“Esta guía también te ayudará a ver dónde puedes disminuir gastos para redistribuir tu dinero de una forma más eficiente”, indica el portal de economía y finanzas.

Asimismo, el portal Marketing y Finanzas señala que el presupuesto es útil para identificar ingresos, que es la suma total del dinero que uno recibe cada mes; egresos, que es la suma total del dinero que se gasta en el mes; y sobrante o faltante, que le motiva a una decisión sobre comenzar a ahorrar o incrementar sus ingresos de alguna manera.

Una vez que se tiene conocimiento sobre el comportamiento de las finanzas, el estudiante debe reflexionar para su propio beneficio.

La revista Forbes recomienda: encontrar lugares baratos para comer, analizar qué tanta utilidad tendrá a largo plazo cada cosa que se compre, recordar lo incómodo que es cuando no ajusta el dinero a fin de mes, compartir espacio con otras personas para utilizar apartamentos más baratos, viajar en transporte público en vez de taxi, o buscar un trabajo de medio tiempo.

“A medida que los estudiantes se vuelven más independientes financieramente, deberían comenzar a crear una estabilidad financiera y a confiar  en su comportamiento financiero.  Solamente reconociendo su propio comportamiento podrán  identificar mejor a un asesor financiero en el que puedan confiar para manejar sus inversiones en el futuro”, expone Robert Stammers, director de Educación a Inversionistas de CFA Institute.

 

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