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De 1,456 agentes exportadores que registró en el 2013 el Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex), 188 son mujeres, según Silvia Tórrez, directora de género de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN).

En esta entrevista, Tórrez destaca que la mujer se ha ido insertando poco a poco en la actividad de la exportación.

¿Cuál es la situación de la mujer dentro de las exportaciones del país?

La verdad es que las mujeres participan de diferentes maneras en toda la actividad de la exportación, si uno lo ve con una mirada diferente. Por ejemplo en el café, hay muchas mujeres participando. Hay muchas mujeres propietarias de fincas, como las recogedoras del cultivo.

También hay bastante participación de las mujeres en otros rubros grandes, como los frijoles, que están siendo producidos por muchas microempresas, es decir, lo están produciendo muchas mujeres, pero también las escogedoras, las procesadoras, son fundamentalmente mujeres.

En Nicaragua, hasta el 2013, había 188 mujeres exportadoras (13%), que de manera personal estaban exportando. Hay gente que tiene hasta 30 años en la exportación de productos. Hay gente que empezó, por ejemplo, llevando camarones y langostas en un termo a El Salvador, y ahora tienen una línea de producción para exportación hacia El Salvador y Guatemala.

Por otra parte, encontramos que hay 876 entidades conformadas en sociedad, pero como son sociedades anónimas es difícil saber cuántas acciones son de mujeres, pero sí encontramos un dato interesante, que el 34% de las personas que trabajan en esos negocios, con puestos de ejecutivos, son mujeres. Es decir que hay una capacidad humana y técnica que está trabajando en exportación. Sabemos que sí hay una exportadora grande, cuya propietaria es una mujer.

Estamos hablando de un 13% de participación de la mujer en las exportaciones, pero para las condiciones estructurales que tiene Nicaragua es un porcentaje grande.

¿Qué están exportando más las mujeres?

También comprobamos que dentro de ese porcentaje, hay mujeres exportadoras que están en rubros emergentes. Aunque sea poquito, están exportando con valor agregado.

Un producto importante son las artesanías. Y un producto que está comenzando a despegar es el de accesorios y moda. Aquí hay gente que vende vestidos por más de US$1,000.

Como Edda Callejas, que en la última Expo Apen vino un cliente y le compró todo lo que tenía en su módulo, productos con diseños exclusivos y muy finos. Hay otras exportadoras, como Mignone Vega, quien tuvo pedidos grandes en Centroamérica. Aquí tenemos una comisión de moda, pero además de las personas que están en esa comisión hay hombres y mujeres que están aportando para la exportación de esos productos.

¿Cuál es la situación de la mujer en las exportaciones del sector agropecuario?

En el sector agropecuario tenemos muchas microempresas. Aquí tenemos algo que hicimos en relación con las hortalizas. Tenemos 21 exportadores de hortalizas y siete son mujeres. Para nosotros, es un número importante.

Lo que pasa en el campo es que por lo general las mujeres no tienen acceso a tierras o lo que le llamamos recursos productivos, como maquinaria, tierra, industria, la marca, etcétera.

Entonces estamos haciendo varias cosas. Una de ellas es buscando cómo organizarlas en consorcio, de tal manera que se unan y puedan vender sus productos de manera colectiva, una vez que hayan estandarizado sus procesos y la calidad.

Segundo, queremos que se capaciten y entiendan el mercado exportador.

En ese sentido se abrió la Academy Export, y ya se han graduado a 25 personas en un diplomado de diseño y exportación de moda. No había en el país nada parecido. Por otro lado, estamos dando capacitaciones en temas puntuales como mercadeo y acceso y manejo del crédito.

Lo tercero es que estamos sensibilizando a cooperativas y juntas directivas de organizaciones mixtas, por ejemplo, Cecoopsemein, La Campesina, y otras organizaciones, sobre el porqué es una ventaja económica que las mujeres tengan igualdad de oportunidades.

La experiencia ha demostrado que si las mujeres se involucran, son tomadas en cuenta, se les da información y se les retribuye el trabajo que hacen, se esmeran más y la familia gana más.

¿Es importante involucrar a la mujer en la actividad exportadora para conseguir mejores mercados?

Ahora que se está hablando mucho del Acuerdo de Asociación (AdA) con la Unión Europea, nos encontramos que el mercado europeo es bien exigente y con mucha conciencia social. Están pidiendo, por ejemplo, que para esta feria (Expo Apen 2015) traigamos expositores que trabajen con comercio justo. Eso implica que los trabajadores tienen los salarios de ley y hay nichos de mercados que exigen que se cumpla con el cuido del medioambiente. En el AdA, así como en Estados Unidos, tenemos muchas oportunidades con el mercado justo, pero también en el mercado de lo hecho por mujeres. Hay muchas mujeres en el mundo que tienen ingresos suficientes como para poder pagar un poco más por productos que tienen calidad y son hechos por mujeres.

Entonces tenemos oportunidades ahí.

En ese sentido hay cafés que se están vendiendo en Estados Unidos, como café Nueva Esperanza, el café de Las Diosas, una cooperativa en Estelí, y es un producto orgánico elaborado por mujeres. Hay unos nichos de mercados para que las mujeres los puedan aprovechar, obtengan mejores ingresos y más tierras y haciendo sus negocios más grandes.

¿Cómo se hace una mujer exportadora?

Hacerse exportador no se hace de la noche a la mañana. Se necesita una cultura empresarial, unos contactos, una especialización y todo lo demás. Nosotras estamos trabajando con una visión de cadenas de valor. Es como una pirámide: arriba están los exportadores, pero necesitan una buena base productiva, que trabaje con buenas prácticas, con calidad, inocuidad, innovación... Entonces se trata de acompañar a los productores en todos esos procesos, para poder ampliar la base exportadora.

Que en vez de las 1,456 agentes de exportación que tenemos, que haya más exportadoras o esos productores tengan más productos para exportar.

Por ejemplo, las rosquillas. Empezamos a trabajar con un grupo de aproximadamente 18 mujeres fabricantes de rosquillas.

Hemos trabajado con ellas en dos años y ya todas tienen completas sus buenas prácticas productivas y sus registros, y tenemos al menos cuatro que ya están exportando a Estados Unidos, Panamá y España. Entonces se está abriendo mercado para esos productos. Generalmente, las rosquillas que se vendían en Estados Unidos aparecían como hondureñas. Como está fronterizo con Somoto, se llevaban las rosquillas, las empacaban y las exportaban allá.

Ahora APEN está apoyando para que este producto se venda como hecho en Nicaragua.

Eso ha significado un tremendo esfuerzo e inversión de las fabricantes de rosquillas, para salir de un taller chiquitito en la sala de su casa a una planta que tiene todos sus espacios: área de producción, área de empaque, entre otros.

La meta de APEN es hacer de Nicaragua una nación exportadora y no podemos hacer eso si no incluimos a la mitad de la población. Sabemos que esa otra mitad de la población tiene dificultades particulares y estamos trabajando para superarlas.

¿Quién es?

Silvia Tórrez Antropóloga.
Experta en género.

Silvia Tórrez es directora de género en la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN).

La Unidad de Género de APEN se creó en el 2013, con el fin de que todas las acciones que se realicen dentro de la organización se lleven a cabo con enfoque de género, expresó Tórrez.

 

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