Oswaldo Lafee*
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La creación de sistemas modernos de videovigilancia en las ciudades es una tendencia que cada día se fortalece más en América Latina, con proyectos orientados a incrementar la seguridad en ciudades como México D.F., Montevideo, Guatemala, entre otras.

Entre las principales preocupaciones de los gobiernos locales está la reducción de hechos criminales. La instalación de sistemas de videovigilancia ha demostrado ser una medida efectiva para la reducción de la criminalidad en varias ciudades latinoamericanas. Un claro ejemplo es México D.F., donde recientemente se implementó el megaproyecto “Ciudad Segura”, una red de más de 15,000 cámaras que vigilan las calles de la ciudad 24/7. Los resultados son indiscutibles: más de un millón de incidentes registrados, más de 100,000 detenciones y disminución del 33% en crímenes violentos y del 50% en el robo de automotores.

Cifras similares se repiten en Uruguay, Perú y Colombia, donde también han disminuido significativamente los índices de delitos con sistemas de videovigilancia ciudadana y continúan instalando nuevas cámaras. Estos antecedentes dejan ver que al realizar inversiones significativas en tecnología, infraestructura de redes y capital humano, la calidad de vida y seguridad de la población se verán beneficiadas de forma importante.

Sin embargo, es claro que no cualquier tipo de cámara puede servir para este propósito. Las cámaras verdaderamente efectivas para la videovigilancia ciudadana deben contar con características como resistencia a actos de vandalismo, resistencia a la intemperie (polvo, luz solar, agua, nieve) y poseer una resolución de video de mínimo 800x600, mientras que el sistema debe contar con tecnología digital IP que ofrezca funciones como el reconocimiento de caracteres de las matrículas de automotores, por ejemplo.

Por otro lado, cabe resaltar que el capital humano es un elemento indispensable para un sistema de seguridad ciudadana verdaderamente eficaz, pues es mediante el monitoreo y el análisis de las alertas que detecta el sistema que puede darse aviso a las autoridades correspondientes para que puedan tomar acciones preventivas y correctivas.

En conclusión, un sistema de videovigilancia ciudadana no se queda solamente en las cámaras, es un organismo integrado por un centro de monitoreo, donde se identifican los incidentes que requieren atención para notificar a la Policía, los bomberos y servicios de ambulancias o a las autoridades de tránsito. Así, un sistema de videovigilancia ciudadana es una herramienta no solo para apoyar a la fuerza pública a combatir delitos, también para mejorar la movilidad, atender incendios y emergencias de salud, creando así ciudades más seguras de forma integral.

* Gerente de Marketing de Samsung Techwin Latinoamérica

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