Melvin Escobar
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La imposición de condiciones abusivas es una de las prácticas más antiguas, como ya se ha explicado, los empresarios desarrollaron las condiciones generales con la finalidad de evitar largos procesos de negociación, y de esa manera utilizar mejor su tiempo y bajar sus costos.

Ventajas de las condiciones generales

En realidad, el hecho de que los empresarios procedan a predeterminar condiciones para contratar con sus clientes no es una práctica que se pueda calificar siempre en sentido peyorativo, tomando en cuenta las grandes ventajas que no solo benefician al empresario, sino que de la misma manera el consumidor se beneficia de ellas. En la mayoría de los casos el consumidor no quiere perder su tiempo en procesos de negociación, únicamente quiere el producto tal como se muestra en la oferta y está dispuesto a aceptar las condiciones que le permitan perfeccionar la compra.

Cláusulas abusivas

El hecho de que una de las partes ostente una posición de fijar las condiciones le permite poder establecer condiciones únicamente en su beneficio, sin importar el desequilibrio que ello implique en la relación de consumo, dicho en otras palabras, el proveedor redacta las condiciones sin tomar en cuenta si perjudica o no al consumidor.

Para que una cláusula sea considerada como abusiva, esta debe reunir tres requisitos elementales: 1) Ser redacta de forma unilateral; 2) Contraria a la buena fe; y 3) Que cause un desequilibrio en la relación.

Actualmente, si revisamos cualquier contrato que x proveedor ha firmado con algún consumidor es prácticamente seguro que se encontrarán cláusulas abusivas, tal como si no existiera alguna ley que las prohíba.

¿Cómo proceder?

En principio, independientemente que ya esté firmado el contrato, revise las condiciones y compárelas con el artículo 37 de la Ley 842, Protección de los Derechos de las Personas Consumidoras y Usuarias, si alguna de las cláusulas que aparece en el contrato se encuentra en la lista negra del artículo citado usted puede denunciarlas.

En dependencia del servicio o bien de que se trate es necesario identificar cuál es el Ente Regulador, no obstante, usted puede dirigir su consulta ante la Dirección de Protección de los Derechos de las Personas Consumidoras y Usuarias (Diprodec) a fin de que le instruyan ante qué órgano presentar la denuncia.

Ahora bien, si después de leer el contrato usted no identifica que alguna de las cláusulas coinciden con las enumeradas en la lista negra, de todas formas siempre es factible examinarlas a la luz de la definición de cláusulas abusivas, es decir, si una condición es redactada de forma unilateral, contraria a la buena fe y causa un desequilibrio en la relación, independientemente que no esté en la lista negra, usted puede poner en conocimiento de la autoridad competente para que proceda a su análisis.

Sin la colaboración del consumidor, las instituciones de la Administración Pública no pueden hacer mucho, y a pesar que existan muchas prácticas prohibidas, las seguiremos observando si continuamos con una actitud permisiva y apática.

 

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