•  |
  •  |
  • Edición Impresa

Actualmente según la Organización de Naciones Unidas, ONU-Hábitat, 113 millones de personas en América Latina viven en asentamientos informales. Formulado de otra manera, se puede afirmar que 1 de cada 4 personas que viven en el área urbana habita dentro de estos espacios.

El arquitecto José María Ezquiaga, que recientemente visitó el país para brindar una conferencia sobre la sobrepoblación en los asentamientos en el Foro Centroamericano de Vivienda y Ciudad,  indicó que de aquí a 2050 el 89% de las personas habitará en áreas urbanas de Latinoamérica y señala que esto impedirá que las desigualdades de la ciudad se manifiesten, en forma de falta de acceso a servicios básicos, vivienda y oportunidades desiguales.

Las cifras son graves —según el especialista— a partir del panorama que describen, emergen más preguntas: ¿Dónde están ubicados estos asentamientos? ¿Qué extensión tienen? ¿Cuáles son sus principales características?

¿De qué trata su ponencia?

Sobre cómo afrontar un problema común que tienen muchas ciudades en Latinoamérica, la presencia de barrios informales, estos han crecido a lo largo del tiempo sin control alguno, de manera espontánea. Barrios donde previamente nunca hubo una planificación, urbanización, ni planificación de riesgo. Barrios donde las viviendas no han sido construidas conforme a criterios técnicos. Este problema no es único de Nicaragua, en todos los países existe lo mismo. Una parte muy importante de la población, un tercio de la población urbana vive en estas condiciones.

¿Cuál es la solución a este tipo de problemas?

Durante mucho tiempo se mantuvo la creencia en América Latina, sobre todo en los países más grandes como Chile, Brasil, Argentina y Perú, que este tipo de poblamientos debían ser demolidos, removidos y reubicados, pero las experiencias demostraron que era imposible el reconducir ese proceso, porque tenía un costo enorme para el Estado y para las mismas familias.

¿Cuál era el costo para las familias?

Era muy traumático para la población, pero además habría que hacer una inmensa inversión con lo cual se alcanzaría solo para realojar a pocos pobladores de la informalidad. Entonces eso llevó a plantearse la idea de en vez de removerlos, tratar de mejorar esos barrios.

En Managua existen muchos de estos barrios. ¿Cómo podrían mejorarse?

Primero habría que ver cuáles son los mayores deseos y necesidades que tiene la población de ese barrio. Se tiene que adoptar como punto de partida la realidad del barrio para intentar corregir los puntos más negativos del mismo. Hay barrios que son vulnerables al deslizamiento de tierras, entonces estos temas deberían ser priorizados para ir mejorando la calidad de vida de esa población. Hay que mejorar el acceso a los servicios públicos como agua, electricidad, drenaje, educación y salud. Hay barrios donde la densidad de la población es muy baja y eso hace más costoso los servicios básicos, pero también hay barrios donde la ocupación del suelo es muy baja y eso hace que los barrios informales se extiendan hacia la periferia de la ciudad.

Usted dijo que lo mejor sería un mejoramiento integral de los barrios. ¿Qué significa eso?

Significa que si hay que ver todos los aspectos de infraestructura, servicios a la población. En barrios poco poblados incorporar un mayor número de vivienda, incluso se debería incorporar la vivienda colectiva.

¿Cómo sería una experiencia de vivienda colectiva?

En  Nicaragua hay menos experiencia de este tipo, pero sabemos que las preferencias de la población son por la vivienda unifamiliar, porque tienen más vegetación. Sin embargo, creemos que también se pueden construir viviendas colectivas que tengan grandes espacios abiertos; esto vendría a mejorar la rentabilidad del uso del suelo.

¿Estamos hablando de edificaciones de varios pisos?

Sí, edificaciones de unas tres plantas, es suficiente, no necesitarían de ascensor, no son muy costosas y pueden tener condominios, es decir espacios abiertos, de tal manera que los niños que viven en estos apartamentos tengan espacios libres.

¿El precio de este tipo de viviendas, tomando en cuenta que es para gente que vive en los barrios?

Es un área con planeamiento urbanístico. La forma más barata es haciéndolo en vivienda colectiva, la vivienda unifamiliar es la más costosa, solo cuando es autoconstruida baja de precio, pero baja porque no se ha tenido en cuenta el precio del drenaje, pavimentación de las calles, etc. Si todo eso se hace y la vivienda es unifamiliar, sería más cara. Es un espejismo que la vivienda unifamiliar sea más barata.

¿En Managua llama la atención que estos barrios estén en el centro de la periferia?

En la mayor parte de América Latina, el centro urbano en muchos casos es todavía de tipo colonial, no ha habido un gran crecimiento; estos barrios están en la periferia, es decir, en las afueras de la ciudad. En Managua, creo que el efecto obedece al terremoto que ocurrió en los años 70.

¿Esto nos plantea un cambio de mentalidad?

Claro que sí, porque actualmente un tercio de la población de América Latina está mal alojada, en barrios informales.

¿Cuál es el costo para los gobiernos tener a poblaciones en zonas deprimidas?

El mayor costo está en transporte, mayor tiempo de desplazamiento, esto repercute en la productividad laboral. Eso no se percibe, ni se contabiliza en ningún sitio. Pero hay un costo que no se puede olvidar.

¿Cuál es ese costo?

En los barrios informales es mucho más fácil que haya desastres. Muchos de ellos están en áreas inundables, cada que hay una inundación el Gobierno tiene que rescatar a la población, cuidarla y darle alojamiento temporal, lo cual tiene un costo muy grande.

¿Quién es?

José María Ezquiaga es arquitecto y urbanista español. Premio Nacional de Urbanismo 2005 y fue decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.

 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus