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  • AFP

La compañía china Shanghai Zendai compró 1,600 hectáreas de terreno cerca de Johannesburgo, para construir el “Nueva York africano”, el tipo de proyecto faraónico en peligro en el continente africano, tras la desaceleración de la economía china.

La ciudad dormitorio de Modderfontein, en las afueras de Johannesburgo, es un símbolo de las ambiciones, a veces grandiosas, de China en África.

Por US$7,800 millones, los inversores prometieron transformar esta pequeña localidad anónima de las afueras industriales de Johannesburgo en una metrópoli de 35,000 viviendas en rascacielos, dotada de un parque que iba a rivalizar con el Central Park neoryorquino.

En 2009, China se convirtió en el primer socio económico del continente con la importación masiva de materias primas africanas.

El aumento de los precios permitió al África subsahariana garantizar un crecimiento medio del 4% en los últimos 20 años.

Diversos proyectos

África contó con inversiones masivas de su socio chino en numerosos sectores para garantizar su desarrollo.

El gigante asiático construyó centrales eléctricas en Botsuana, participó en proyectos de instalaciones hidroeléctricas en Zambia, en Gabón o en República Democrática del Congo y financió la construcción de la sede de la Unión Africana en Adís Abeba.

Primer importador de tabaco zimbabuense --por unos US$176 millones anuales--, China está detrás de la construcción de la carretera de circunvalación que rodea a la capital mozambiqueña Maputo, y de la reconstrucción de las líneas de ferrocarriles entre Lagos y Kano en Nigeria, por US$2,500 millones.

Pero el frenazo de la demanda china y la esquizofrenia de los mercados bursátiles genera interrogantes sobre la fortaleza del crecimiento chino y preocupa a los países que dependen de ella.

“Es como si hubiera habido una gran fiesta y la resaca durara más tiempo del previsto”, analiza para la AFP Dennis Dykes, economista jefe para Nedbank. 

“No era realista pensar que China fuera a continuar con el ritmo que tenía”, prosigue.

“La mayor repercusión ha sido en el precio de las materias primas, lo que afecta directamente a África. También afecta a las inversiones que sin duda se van a desacelerar”, dice Celeste Fauconnier, investigadora sobre África para el Rand Merchant Bank.  “Deberíamos preocuparnos”, agrega.

Secuelas

Algunos países ya se han visto afectados por la caída de las materias primas, al nivel de hace 16 años.

Los funcionarios nigerianos han recibido sus salarios con retraso, después de que el precio del petróleo ha caído por debajo de los US$50 el barril, vaciando las arcas del primer productor de oro negro del continente.

En Sudáfrica, las exportaciones de hierro cayeron 36.9% desde el pasado año y varias empresas mineras anunciaron despidos masivos.

Zambia tampoco ha escapado. El cobre representa el 70% de sus exportaciones. Fresno Yamba, un funcionario del Tesoro público zambiano, dijo estar “preocupado”, ya que “China es uno de los principales compradores”.

Las dificultades recientes de la economía china tienen lógicamente “consecuencias en nuestra balanza de pagos corrientes y nuestra balanza comercial”, asegura Hugo Pienaar, economista sudafricano en la universidad de Stellenbosch, que estima que las inversiones se van a resentir así como el empleo en los países afectados.

Para luchar contra estos efectos secundarios del declive chino y mantener un ritmo de crecimiento alto, los economistas africanos tienen que aprender a no poner los huevos en la misma cesta, la de las materias primas.

“La mayoría de los países del África subsahariana se doparon con el crecimiento chino. Desde hace quince años hubieran debido diversificar sus economías y dejar de depender exclusivamente de las materias primas. Nunca es tarde, pero la presión ahora es grande”, estima Martyn Davis, director de Frontier Advisory, una empresa de asesoría para las economías emergentes.

Pero pese a esta preocupación, los temores de que China deje de ser un socio fundamental en África son un poco alarmistas, según Ryan Wibberley, analista de Investec en el Cabo.

“China se ha beneficiado de socios privilegiados con muchos países africanos y ha podido lanzar grandes proyectos de infraestructura”, estima.

“Yo pienso que el PIB chino tiene que verse mucho más afectado para que todo esto se cuestione”, concluye.

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