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Con casi 25 años de experiencia en el mercado centroamericano de motocicletas y caponeras, la empresa Mayor Servicios S.A. (Masesa) tomó la decisión de poner en práctica dos proyectos de responsabilidad social empresarial muy novedosos, que han permitido mejorar la seguridad de los que conducen estos medios de transporte.

Masesa ha incluido en estos planes tanto a los trabajadores de las caponeras, como a los motociclistas, sin dejar de lado a grandes instituciones que hacen uso de las motos para ejercer su labor. Los detalles de esta campaña los brinda Samuel Espina, gerente regional de la empresa.

¿Cuáles han sido los logros obtenidos a partir de su política de Responsabilidad Social Empresarial?
La verdad es que tenemos este enfoque desde hace más de cinco años. Comenzamos trabajando con todos los motorizados de dos ruedas y lo que tenemos es una campaña regional que se llama los cascos amarillos de Masesa.

Esta campaña nos ha traído una serie de ventajas interesantes y de beneficios, porque pensamos en el bienestar del piloto (conductor) de motocicleta. Lo que hacemos es un cambio de casco. El piloto de cualquier marca de motocicleta nos da su casco viejo y nosotros le damos un casco totalmente nuevo. Ese casco viene con todas las certificaciones mundiales, principalmente posee las siglas DOT, del Departamento de Tránsito de California, lo que quiere decir que es un casco de primer nivel. 

¿Con qué objetivo han hecho esa campaña?
Pues esta campaña tiene el objetivo de preservar la vida. Nosotros buscamos siempre generar conciencia en los pilotos de motocicletas de que lo más importante sobre cualquier producto es preservar la vida. La utilización del casco es uno de los elementos más importantes para preservar la vida.

¿En qué países se ha llevado a cabo ya la campaña?
Esta campaña de responsabilidad social empresarial para motocicletas de dos ruedas se está llevando a cabo en Centroamérica, en todos los países donde nosotros tenemos presencia: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Estamos por arrancar una campaña de responsabilidad social en el Sur de México.

¿Cuál es la meta de esa campaña?
Nosotros tenemos como meta la distribución de 10,000 cascos al año, pero ha sido un auge tan grande, sobre todo en un país como Guatemala, donde solo el año pasado repartimos 8,000 unidades.

Entonces lo que hacemos es que se eligen días claves durante el año, por ejemplo la celebración del Día del Padre y cualquier motorizado llega a nuestras oficinas con su casquito viejo y nosotros le entregamos uno totalmente nuevo.

Lo mismo hacemos en el resto de Centroamérica y aquí en Nicaragua ya pronto vamos a hacer convocatorias masivas para hacer cambios de cascos.

¿En Nicaragua cuál ha sido el resultado?
En el caso de Nicaragua se han hecho entregas focalizadas. Por ejemplo, se le hizo una entrega bastante grande a la Policía y es parte de los planes que tenemos ahora. Queremos comenzar con las grandes instituciones estatales que utilizan la motocicleta como su herramienta de transporte. Luego vamos a trabajar en eventos, como el Día de la Madre y el Día del Padre. 

Por otra parte, Masesa celebra el 10 de diciembre como Día del Motorizado. Entonces ese día se entregan 200 cascos amarillos. Es una fiesta que hemos constituido a nivel de Centroamérica. En Guatemala le llamamos el Día del Mensajero... Comenzó en Guatemala hace aproximadamente nueve años y nació con el objetivo de quitar cascos viejos y dar cascos nuevos. Fue tan bueno el evento que solito empezó a tomar una fecha y ya se instituyó en el caso de Guatemala y fue algo que Masesa no lo provocó, sino que los mismos mensajeros le colocaron el Día del Mensajero. 

¿Cuál es su estrategia de responsabilidad social para “caponeras”?
Toda esta experiencia con pilotos de dos ruedas nos llevó a pensar que también tenemos un alto nivel de responsabilidad social con los pilotos de mototaxis, o lo que ustedes llaman “caponeras”. Entonces iniciamos este año el plan de responsabilidad social para cada uno de los países, de modo que buscamos un acercamiento con los pilotos y propietarios de “caponeras”.

Sabemos que es un medio de transporte que llegó para quedarse en Centroamérica y para darte cifras concretas, solo en Nicaragua hay un estimado de 3,952 motocicletas de tres ruedas. Entonces, sabiendo que existe ese parque vehicular nos coloca en una posición de responsabilidad bien interesante, porque de forma directa hay casi 4,000 familias que viven del uso diario de las caponeras. 

Adicionalmente, hay casi 4,000 pilotos que a diario prestan el servicio público de transporte en caponeras. Por lo mismo, arrancamos desde hace algunos meses con la campaña de responsabilidad social para todos los pilotos de caponeras. 

¿En qué consiste esta otra campaña?
El plan es, en primera instancia, tener contacto con las cooperativas de transporte público de mototaxis… Nosotros buscamos el contacto con las cooperativas y los invitamos a elegir un lugar, donde reunidos entre 50 y 60 pilotos y propietarios de mototaxis, les damos un seminario, con tres grandes temas. 

El tema número uno es servicio al cliente. Les hablamos de la importancia de tratar con toda la educación, cordialidad y amabilidad al cliente que utiliza todos los días las caponeras como medio de movilización urbana. 

El segundo tema es seguridad y educación vial. Arrancamos con hablar de la ley, del respeto de las señales de tránsito. En nuestros países hay prestadores del servicio de transporte público que no conocen la ley. Entonces, es una responsabilidad que aunque no corresponde a una empresa comercial como Masesa, nosotros asumimos el reto de enseñarle a la gente la ley y que aprenda a respetarla. Les hablamos de los mínimos y máximos de velocidad; de la correcta utilización de pide vías, la utilización de las vías principales; y buscamos que los pilotos salgan en un ambiente más reflexivo y que busquen por naturaleza humana respetar la ley. 

Les explicamos dentro de este esquema la importancia que el piloto debe reconocer que las caponeras se utilizan para movimientos en tramos cortos y deben viajar tres personas como máximo, más el piloto.

Tradicionalmente invitamos a las autoridades, porque de lo contrario sonaría como una empresa comercial brindando un curso, es decir, como si estamos vendiendo. No estamos vendiendo, estamos generando reflexión.

¿Cuántas personas han capacitado?
Te lo voy a decir en las comunidades donde hemos estado presentes. Comenzamos hace cuatro meses. Comenzamos con Diriamba, luego nos fuimos a La Concepción, estuvimos también en San Marcos, más recientemente estuvimos en Ticuantepe, Diriomo, Nandasmo y Catarina. 

Hemos seleccionado comunidades donde hay presencia grande de caponeras, para comenzar a trabajar con ellos. 

En el municipio de Diriamba es bien alegre. Hay una cantidad bien grande de mototaxis y es el único servicio de transporte que esa comunidad tiene. Casi toda la gente utiliza caponeras. 

Con la gente de Diriamba hicimos un primer evento con más de 100 personas. Lógicamente para cubrir las más de 500 mototaxis que circulan ahí tenemos que hacer cinco eventos, pues ya tenemos el primero. 

En el mes de octubre tenemos pensado hacer un evento masivo, al cual vamos a convocar a unos 200 pilotos, para poder agilizar más la gran meta de llegar a los 3,952 mototaxis que circulan en Nicaragua. 

¿Cómo se han comportado las ventas de Masesa en los últimos años?
Masesa nació como consecuencia de un grupo corporativo de Guatemala. Es capital guatemalteco y luego lo que hace es la instalación de empresas en los otros países de Centroamérica. En otras palabras, en el caso de Nicaragua, generamos empleos a más de 150 personas, todos nicaragüenses.

Ya estamos por cumplir, en el 2016, 25 años de estar en el mercado. Eso nos ha convertido a nosotros en una empresa altamente competitiva en el tema de motocicletas y vehículos livianos en Centroamérica. 

En el 2014 se vendieron a nivel de mercado centroamericano aproximadamente 170,000 motocicletas. Desde hace seis años, la motocicleta pasó al número uno en el esquema de transporte de vehículo nuevo.

La población ha reconocido que al no tener los recursos suficientes para comprarse un carro nuevo, porque vale 10 veces más de lo que vale una moto, opta por comprarse una moto. Entonces de esa manera nuestros países se están viendo llenos de un parque vehicular de motocicleta. Y creo que la tendencia no va a cambiar…

Por otra parte, la gente busca caponeras porque es una fuente de trabajo independiente. Cuando el dueño de la caponera cumple con todos los requisitos de ley, se convierte en un pequeño empresario, que reporta un impuesto municipal, sostiene su hogar y el del piloto. Muchas personas más se ven beneficiadas, como el que vende gasolina, el que repara la caponera, la señora que vende en el mercado… Entonces la caponera se vuelve como un elemento fundamental del desarrollo comunitario.

¿Quién es?

Samuel Espina
Administrador de empresas

Originario de Guatemala, es gerente regional de Relaciones Públicas y Responsabilidad Social Empresarial de la empresa Mayor Servicios S.A. (Masesa).

 

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