Melvin Escobar
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Actualmente circulan a nivel nacional e internacional una gran variedad de productos reconocidos como suplementos o complementos alimenticios. En muchos de los casos, a pesar de tener su contenido en la etiqueta, el consumidor desconoce algunas de las propiedades del producto; no obstante, ahora existen muchos consumidores que incluso sustituyen algunas comidas con el suplemento, situación que no debería presentarse de esa manera, pues en general, un suplemento debería ser un colaborador  de una buena dieta.

En Nicaragua, no existe una regulación específica en materia de suplementación que tenga como propósito proteger al consumidor, tal como sucede en Estados Unidos, España y en la Unión Europea.

Estados Unidos

En este país, en 1994, el Congreso dictó una ley relacionada a los suplementos, definiéndolos de la siguiente manera: “Contienen un ingrediente alimenticio destinado a complementar la alimentación. Algunos ejemplos de suplementos dietéticos son las vitaminas, minerales o hierbas…”

Tal como se puede observar, en Estados Unidos, la ley es clara al afirmar que el suplemento tiene como propósito complementar no sustituir, pues la parte fundamental siempre debe ser una buena alimentación base.

Unión Europea

En la Unión Europea, la Comisión dictó una directiva relacionada a los suplementos, y en su texto prohíbe directamente que la información que se encuentra en la etiqueta del producto sugiera que una dieta variada y apropiada no pueda ofrecer la cantidad suficiente de nutrientes. Por otra parte, también se prohíbe que en los empaques se haga mención sobre prevención y tratamiento de enfermedades.

En este caso, en la Unión Europea, al igual que en Estados Unidos, se parte de la idea que el suplemento en realidad no está diseñado para ser un sustituto, y a pesar de que en muchas ocasiones se utilice de esa forma y funcione, el costo de vida de ese consumidor realmente se eleva de forma injustificada, pues se sabe que los suplementos son muy costosos.

España

En España se dictó el Real Decreto 1487/2009  relativo a los suplementos alimenticios,  ofreciéndole a la ciudadanía una base legal e información que pueda servir para tomar decisiones correctas.

La definición que ofrece este decreto sobre los suplementos o complementos es la siguiente: “Los complementos alimenticios son fuentes concentradas de nutrientes o sustancias con efectos nutricionales o fisiológicos, cuyo fin es suplementar la dieta normal, a causa de los modos de vida o por otras razones”.

Después de hacer un breve recorrido a través de tres sistemas jurídicos relacionados a suplementos alimenticios, se puede comprobar, a pesar de muchas diferencias que  existan  entre ellos, que los tres coinciden en afirmar que el suplemento no debería ser un sustituto. En el caso de la directiva dictada por la Unión Europea, incluso prohíbe que en los envases se hagan afirmaciones que sugieran a los consumidores que una dieta variada y apropiada no es suficiente.

Según algunas fuentes, los productos conocidos como suplementos, al menos en Europa, mueven cada año unos 1,500 millones de euros y por eso ha sido necesario normar la actividad.

 

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