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Bryan Mendieta, coordinador nacional del Proyecto Marango de la Universidad Nacional Agraria (UNA), cree que hay muchas oportunidades en el marango, para que muchos productores se dediquen a su cultivo.

¿Qué papel ha jugado la UNA en los planes del Gobierno de sembrar marango?

La Universidad Nacional Agraria empezó las investigaciones sobre el marango en 1997, en sus diferentes aplicaciones, tanto como un cultivo dentro de una estrategia agroecológica, como una fuente de alimentación animal.

Eso hizo que nosotros desarrolláramos una línea de investigación muy interesante, que ha sido reconocida tanto a nivel nacional como internacional como pionera e innovadora en este campo, y condujo a que en el 2011 nosotros elaboráramos una propuesta al Gobierno para que se desarrollara una estrategia.

En el año 2012, un conjunto de varias organizaciones gubernamentales y de productores agropecuarios y la Universidad Nacional Agraria diseñó la estrategia nacional de fomento, cultivo y comercialización de marango, llamado en ese momento “árbol milagroso”.

Esto entonces ha provocado varias actividades. El Gobierno ha fomentado que el marango sea considerado como objetivo prioritario; el Mefcca ha desarrollado todo el tema de la difusión y la siembra; nosotros asumimos el papel de desarrollar investigación y producir semillas de calidad. En las instalaciones de la Universidad Nacional Agraria tenemos varias hectáreas produciendo semillas. Se hace mucha investigación básica, que es la que va a permitir dar respuestas a los productores en las dudas que vayan surgiendo: en temas de plagas, fertilización, cultivo. Todo eso lo estamos manejando en este momento.

¿Cuánta semilla están produciendo?

En convenio con el Mefcca produjimos aproximadamente media tonelada de semilla y eso es lo que va a servir para difundirlo a los productores, y poder tener aproximadamente más de un millón de plantas. Eso es lo que estamos haciendo en este momento.

¿Por qué el país debe apostar por el marango?

El marango, a pesar de que no es una planta nativa de Nicaragua (es nativa de la parte norte de la India y fue introducida al país hace aproximadamente 100 años), tiene unas condiciones que se adaptan muy bien a la parte del trópico seco, y es muy rico en nutrientes. Sus hojas, sus semillas son muy ricas en sustancias que pueden ser usadas para la medicina; sus flores pueden ser utilizadas en la medicina natural, y entonces por eso lo estamos proponiendo para que sea un eje del desarrollo de nuestro país. Incluso produce un aceite de muy buena calidad.

Nosotros tenemos productores, como Armando Reyes, Francisco Estrada, que ya están produciendo aceite, extracto foliar, semillas para la producción y la exportación. La exportación de marango ha subido aproximadamente 1,000%, entre el 2005 y la fecha. Estamos hablando de que inicialmente nosotros exportábamos aproximadamente US$200,000 y ahorita podemos andar por los US$8 millones.

¿En aceite de marango?

En diversos productos a base de marango. Aceites, semillas y productos elaborados con marango.

¿Por qué los productores deben meterse en este cultivo?

Porque será una herramienta que les permitirá sobrellevar problemas como este que estamos teniendo. Nosotros no estamos a las puertas de un cambio climático, sino ya estamos viviendo el cambio climático y tenemos que tomar medidas. La sequía que estamos viviendo este año es una realidad que la vamos a ver este año, el próximo año y el siguiente.

Nosotros tenemos que tener cultivos que se adapten a condiciones secas, que puedan brindarnos una cantidad de alimentos para los animales y la gente, y nos permita sobrevivir. Somos un pueblo que siempre nos hemos adaptado a las adversidades. Esta es una herramienta que estamos poniendo en manos de nuestro pueblo.

¿Cree que les va a generar ganancias a los productores?

Como te decía, aquí nosotros estamos viéndolos desde diversos puntos de vista. Yo como persona puedo tener tres arbolitos en el patio de mi casa y lo utilizo para mejorar la dieta de mi familia. O como productor puedo tener 100 hectáreas y las puedo utilizar para la producción de diversos productos, como aceite.

El aceite se exporta a US$25; el kilo de semilla lo podés encontrar entre US$25 y US$60. Gente que ya lo está utilizando para producir alimentos. Entonces, tiene tantas bondades que la cantidad de productos que se pueden hacer es inmensa.

Los productores de este árbol expusieron recientemente que los podría afectar la sequía. ¿Cuál es su opinión?

Hay que estar claros que el árbol es muy bondadoso, sin embargo, a la hora del cultivo, al momento del establecimiento necesita un periodo de lluvias. Lo que nosotros debemos buscar es ser estratégicos al momento de establecer nuestras plantaciones. El árbol es tolerante a la sequía. ¿Qué quiere decir eso? Que una vez que se estableció, que tuvo unos tres meses de lluvia y se pudo establecer bien, va a ser un árbol que va a persistir en el tiempo. Aunque sea una sequía muy prolongada, es muy difícil que se muera. Efectivamente, si hay alguna gente que no lo ha establecido, seguro va a tener alguna desventaja. Es importante elegir el periodo de máximas lluvias, que esperamos sean a finales de este mes y comienzo del próximo para el establecimiento del marango.

¿De cuánto es la meta de este año?

Tiene que ver mucho con los planes gubernamentales. Se estaba manejando que la meta era tener mil protagonistas con plantaciones establecidas para este año. Creo que con el Mefcca habrá que hacer un poco más el ajuste a esta cifra, pero esa era la meta para llegar en cinco años a 16,000 productores establecidos. Lo importante de esto es que ya hay gente que formó cooperativa alrededor del marango y que también está en los planes del Gobierno, en un futuro próximo, el apoyo para el establecimiento de plantas industriales que puedan procesar marango.

¿A qué países se exporta?

Las exportaciones son variadas. Estuvimos un primer momento de exportación a Estados Unidos y en este momento sigue siendo el principal demandante de algunas materias primas, como extracto de hojas y aceite en bruto. Ya estamos viendo un comercio intrarregional.

Gente de Honduras, Guatemala y Costa Rica está demandando gran cantidad de semillas. Los taiwaneses han venido a explorar el mercado de semillas. Vienen con la disposición de comprar grandes volúmenes y así podríamos entrar en el mercado de Taiwán.

El sector de los ganaderos es uno de los más golpeados por la sequía. ¿Les han presentado los beneficios del marango?

Cuando empezamos a investigar este tema lo comenzamos a ver como una alternativa de alimentación animal. Fue precisamente a partir de la demanda que tenían los productores una alternativa que les ayudara a mitigar la escasez de alimentos en el verano.

Fue entonces que empezamos a trabajar con ensilaje de marango, marango fresco. Hace un par de años ganamos un premio nacional a la innovación porque desarrollamos un alimento que se llama “sacha moringa”, que tiene hasta 29% de proteínas y es muy barato de elaborar, porque se hace a partir de las hojas del marango.

Todas esas alternativas tecnológicas tenemos años de estarlas promoviendo, como universidad, y nuestros estudiantes salen con conocimientos del marango, de forma tal que la extensión que estamos haciendo ya se está desarrollando a nivel nacional. Hemos trabajado con asociaciones de productores, pero nosotros también hemos ido a las comunidades.

El año pasado me invitaron al congreso de ganadería que hubo en Managua y un productor comenzó a exponer su experiencia, a partir de lo que él había oído en la universidad. Entonces, para nosotros fue muy confortante, porque no lo conocíamos y él ya está usando el marango. Desarrolló toda su ganadería basada en caña y marango.

Productores en el Norte, en Muy Muy por ejemplo, ya lo están usando. En Rivas y Chontales ya lo están usando. Y la demanda es dennos semillas. El sector ganadero fue uno de los primeros donde pegó la idea, porque comenzó a ser utilizado para resolverles los problemas alimenticios.

El tema de la farmacología es un tema que se puede seguir impulsando e investigando.

¿Quién es?

Bryan Mendieta es ingeniero agrónomo, con especialidad en Zootecnia.

Se especializó en Formulación y Evaluación de Proyectos en la Universidad de los Andes (Colombia) y obtuvo una maestría en la Universidad Autónoma de Barcelona (España) en el programa de Sistemas Integrales de Producción Agropecuaria en el Trópico.
Tiene un grado de PhD en Ciencia Animal, con énfasis en Nutrición Animal, de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas.

 

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