Noel Ramírez Sánchez
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Según Warren Buffett, “el valor de las utilidades retenidas no está determinado por el hecho que poseamos el 100%, o el 1% de la empresa que los genera,  sino por el uso que se le dé a las mismas y la rentabilidad que ellas produzcan.”

Antes de hablar de la “política de dividendos” de una empresa, debemos recordar que el rendimiento de una inversión está compuesto de dos elementos fundamentales: el incremento en el precio de la inversión y el monto de los dividendos obtenidos entre la compra y la venta del activo.  Sin embargo, al momento de la venta, muchas veces nos olvidamos del segundo elemento; pues ya lo recibimos y posiblemente, también ya lo gastamos.

En nuestros países no existen “mercados de valores” plenamente desarrollados, ya que en los mismos, casi únicamente se negocian títulos gubernamentales,  sin embargo, la “política de dividendos” es una pieza fundamental en las decisiones de inversión. 

La “política de dividendos” de una empresa es importante porque de ella depende el porcentaje de las utilidades que será retenido para financiar el crecimiento futuro de la empresa (financiamiento con recursos propios) y el porcentaje que se le distribuirá a los accionistas (dividendos),  y existen accionistas que solo valoran los dividendos distribuidos; especialmente si son accionistas minoritarios y no ejercen control alguno sobre el manejo de la empresa; o ya se encuentran en una etapa donde requieren de la liquidez que brindan los dividendos para mantener su nivel de vida.

Esta realidad nos lleva a una situación en la cual una empresa, aunque este excelentemente administrada y goce de grandes fortalezas competitivas, sea pobremente valorada por esta clase de inversionistas, o peor aún, que esta situación provoque una relación conflictiva entre la gerencia y los accionistas minoritarios, que únicamente valoren los dividendos que son distribuidos.  Esta situación no es saludable para el bienestar de la empresa, o de la dirección superior, o de los accionistas minoritarios.

Sin embargo, la situación puede ser mucho más compleja, ya que es posible que la gerencia, por ignorancia o simple ego, imponga sobre los accionistas minoritarios un nivel de utilidades retenidas excesivo o innecesario, ya que dichos recursos serán utilizados para financiar iniciativas con una tasa de rendimiento mucho menor a la tasa de rendimiento que el inversionista podría obtener al recibir sus dividendos e invertirlos en otras alternativas mucho más rentables.  En este caso, la dirección superior no está defendiendo los intereses de los accionistas minoritarios, sino los suyos propios y en lugar de crearles valor, se los está destruyendo.

Pero los problemas no terminan aquí. En otros casos, la situación puede ser lo contrario, es decir, que la gerencia para ganarse la simpatía de los accionistas, establezca una tasa de dividendos excesiva, que no sea sostenible y provoque, el endeudamiento innecesario o la descapitalización de la misma empresa.

Como pueden ver, el tema es fundamental para cualquier inversionista, especialmente si es minoritario, aunque invierta en un mercado donde los mercados de valores no están totalmente desarrollados.                

Entonces, ¿cuáles deben ser algunos de los criterios generales, para definir una política de dividendos adecuada?

En primer lugar, debe existir una política general de dividendos, aprobada por la asamblea de accionistas.  Ella debe ser sostenible en el largo plazo, ya que no existe nada que inquiete más a los inversionistas, que reducciones en la tasa de dividendos.  La política de distribución de dividendos no puede ser “casual”.

En segundo lugar, la política debe ser dada a conocer a potenciales inversionistas, para atraer a los inversionistas “adecuados” y así, evitar conflictos innecesarios con la dirección superior.

Y en tercer lugar, como dice Buffett, “las utilidades deben ser retenidas solo cuando su rendimiento sea mayor que el que obtendría el accionista al invertir sus dividendos fuera de la empresa”.  En caso contrario como diría el mismo Buffett, “la dirección superior estaría utilizando un criterio muy pobre en la asignación de los recursos, tan pobre como el que utilizaron los accionistas al escogerla”.

Y de nuevo, les recuerdo que, estos son los temas que abordaremos en la Maestría del “Ibesi” y la “CCSN”.

El autor es doctor en Derecho y Economía.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus