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La ciudad de Granada conocida mundialmente por su arquitectura colonial, también presume de elaborar los mejores vigorones de Nicaragua. En el casco urbano de la ciudad existen legalmente unos 14 locales que ofrecen exclusivamente este plato típico y el número de puestos ambulantes informales puede llegar a más de 30, según Víctor Manuel Morales, encargado de la oficina de recaudación de la comuna granadina.

Morales destaca que la comuna permite a los vendedores ambulantes ofrecer sus vigorones a los turistas, pues son conscientes que existen pocas ofertas de trabajo formal en la ciudad y es una buena manera de ganarse la vida honradamente.

Hay para todos

Francisco Javier Gómez, propietario de “Vigorones el Gordito”, comenta que las ventas de vigorones formales proveen de empleos a muchas mujeres solteras. “Mi esposa y yo administramos este negocio desde hace 29 años y gracias a Dios le damos empleo a 12 personas, entre cocineras y meseras”, asegura el popular gordito, que en un día de temporada alta puede vender más de mil platos de vigorón.

Gómez señala que la venta de vigorones ambulantes, no afecta a los vendedores formales, ya que considera que el negocio da para todos los vendedores y la clave del éxito es el buen trato al cliente y mantener los locales en altas condiciones higiénicas.

Industria

Los vendedores de vigorón pueden utilizar desde 10 a 25 libras de chicharrón para elaborar sus platillos,  por lo que la ciudad cuenta con un centenar de locales que venden carne de cerdo y chicharrón, afirma Francisco Javier Gómez. “Aquí a Granada viene bastante gente de Managua a comprar sus chicharrones porque saben que son los mejores del país”, añade el vendedor.

Según Melva Castro, vendedora de vigorón en el parque central de Granada, ellos mueven la industria de la carne de cerdo, pues cada libra de chicharón la compran a 160 córdobas. “Sumá todo el chicharrón que compramos los vendedores de vigorón y la carne para el chancho con yuca que preparamos y a la semana verás que nos gastamos miles de córdobas. No es solo el empleo directo que generamos, sino los indirectos que produce la venta de nuestros vigorones”, añade Castro.  

Según cálculos de vendedores de chicharrón, en un día de temporada alta pueden vender más de un quintal de  este producto, lo que les deja ganancias diarias de más de dos mil córdobas.

 

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