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Según Walter Bagehot, “un banco bien administrado realmente no necesita de capital; sin embargo, ningún monto de capital por grande que este sea, será suficiente para salvar un banco mal administrado”.

Los bancos son “especiales”, porque operan en una industria de “confianza” y porque su relación de deuda a capital, si la comparamos con la de otras empresas industriales o de servicios, es enorme. En general, un banco para captar depósitos por US$100 millones, necesita poseer de capital ¡tan solo unos US$10 millones!  Esta relación varía de región a región y, poco a poco, se ha ido aumentando; sin embargo, sigue siendo excepcional. Por esta razón, los bancos deben ser “supervisados” por las autoridades competentes.

Analizar un banco es sumamente sencillo, si la información sobre el estado de sus “activos”, es decir, su “cartera de préstamos e inversiones” es confiable. Supongamos, por un momento, que formamos parte de la junta directiva o de la dirección superior de un banco y realmente deseamos hacer bien nuestro trabajo.  

¿Cuáles serían los pasos a seguir?

Primero: Deberíamos solicitar información sobre el comportamiento actual del banco, y este compararlo con el comportamiento pasado del mismo banco, y con el comportamiento de la competencia. Pero no solo debemos compararnos con “el promedio de la industria”, sino también con los mejores y aprender de ellos (a esto ahora elegantemente se le llama “benchmarking”; antes simplemente se le llamaba “copia”).  En este sentido, el indicador más comúnmente utilizado para analizar la situación competitiva de un banco es el “rendimiento sobre sus activos”, conocido popularmente como “ROA” (Return On Assets).  En mercados desarrollados su valor es cercano a 1.0 y en los mercados “emergentes” es cercano a 2.0.

Segundo: Deberíamos solicitar información sobre el comportamiento de la “tasa activa” que el banco obtiene al conceder préstamos. Esta se obtiene al dividir los “ingresos financieros” por los activos (préstamos) promedio que el banco ha administrado durante ese período.

Tercero: Deberíamos solicitar información sobre el comportamiento de la “tasa pasiva” que el banco paga por captar depósitos. Esta se obtiene al dividir los “gastos financieros” por los pasivos (depósitos) promedio que el banco ha administrado durante ese período.

Cuarto: Esto nos permitirá analizar el comportamiento del “margen financiero”. Este se obtiene restando la “tasa pasiva” a la “tasa activa”.

Quinto: Deberíamos solicitar información sobre la tasa de “mora de la cartera”. Esta se obtiene dividiendo el monto total por el valor promedio de la cartera. Ella incide en el “margen financiero” y es una de las variables más delicadas para tener en cuenta.  Ella es el mejor indicador de como la dirección superior administra el “riesgo crediticio” del banco. Si tuviésemos que priorizar, esta es la principal responsabilidad de la dirección superior del banco.

Sexto: Deberíamos solicitar información sobre la tasa de “ingresos no financieros” o “ingresos por servicios” y esta es una variable que, con el tiempo, ha ido ganando mucha importancia.

Séptimo: Deberíamos solicitar información sobre el comportamiento de la tasa de los “gastos administrativos”. Esta se obtiene dividiendo el monto de gastos administrativos por los activos promedios administrados durante ese período. Hay que tener cuidado con los “gastos extraordinarios”, que se vuelven permanentes.

Estas pocas variables, todas contenidas en el balance y el estado de pérdidas y ganancias, son las que determinarán las utilidades del banco y su “rendimiento sobre los activos” (ROA).  Finalmente, es importante tener presente que, con todas y cada una de estas variables, debemos realizar un análisis comparativo de doble naturaleza. Primero, comparando el comportamiento actual con el del pasado reciente del mismo banco y segundo, comparando el comportamiento actual con el de la competencia.  Sin embargo, como ya dijimos, no debemos conformarnos con superar al “promedio de la industria”, sino que debemos tratar de ser los mejores.

Para concluir, nuevamente les recuerdo que estos son los temas que estaremos analizando en la Maestría Ejecutiva en Administración y Derecho” (MADE) a ser impartida por el Ibesi y la CCSN.  Mi abuelo me decía que las cosas hay que repetirlas varias veces. Me disculpan, pero ¡debo obedecer a mi abuelo!

El autor es doctor en derecho y economia.

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