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Para Ernesto Medina, Rector de la Universidad Americana, UAM, y ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-León, la oferta y demanda en la educación superior del país están basadas en carreras tradicionales que poco abonan al desarrollo de la economía del país. 

A su juicio, la ciencia y la tecnología deben marcar el menú académico de las universidades, aunque reconoce que la situación actual se trata de un círculo vicioso porque la oferta de las casas de estudios está determinada por lo que demandan los jóvenes. 

¿Cuáles son las carreras preferidas por los estudiantes que entran a la universidad? ¿Por qué?

Nicaragua parece vivir una contradicción en ese sentido, porque las carreras más demandadas en los últimos años son Medicina, Derecho e Ingeniería Civil, las cuales no corresponden con sus principales actividades económicas y por tanto no satisfacen las necesidades del país en cuanto a recurso humano. El modelo de desarrollo económico  y las principales fuerzas económicas del país siguen satisfechas con el modelo tradicional de una economía dedicada principalmente a la exportación del producto tradicional que no demanda mayor procesamiento y como esto, especialmente en los años, nos ha llevado a una tasa de crecimiento aceptable y mayor que la del resto de los países de la región, nos estamos conformando. En la universidad pensamos que este modelo ya no va a tener cabida, principalmente porque no va a dar respuesta al problema principal que sigue siendo un alto índice de población viviendo en pobreza y con alto grado de inequidad; además, aunque el modelo aparenta estar dando resultados positivos, por otro la
do muestra el lado débil de Nicaragua, que es de una competitividad muy baja.

Yo creo que el país debería estar pensando seriamente en desarrollar una oferta importante en el área de tecnología, ingenierías, carreras relacionadas con las nuevas tecnologías para la información y la comunicación, la biotecnología; creo que también deberíamos de estar pensando en carreras que ayuden a mitigar los efectos del cambio climático, y por otro lado creo que deberíamos de estar fortaleciendo la base técnica porque no podemos seguir con la distorsión que tiene actualmente el sistema educativo en Nicaragua: con una gran cabeza de 50 y tanto de universidades ofreciendo casi las mismas carreras y por otro lado con una base tecnológica con una oferta que sigue más orientada a los servicios que hacia el apoyo a la producción. 

¿Entonces primero se tiene que definir un modelo de desarrollo económico?

Yo pienso que sí, porque, como dije, aun dentro de los modelos actuales yo pienso que se puede hacer más en términos de innovación, de elevar la competitividad y eso tiene un componente  científico y tecnológico que debería de estar respaldado por carreras diferentes a las que actualmente se están ofreciendo. Yo creo que las universidades han intentado presentar una oferta académica nueva y diferente para tratar de motivar un cambio en la demanda, en la mentalidad de los jóvenes, pero el resultado no ha sido el esperado porque los jóvenes no creen que esa nueva oferta laboral se va a producir y vuelven a las carreras tradicionales y no se inscriben en las carreras nuevas. Por eso creo que no se trata solo de una decisión de las universidades.

¿Con qué nuevos escenarios cuenta Nicaragua para que crezca la demanda por nuevas carreras o no tradicionales?

Están los megaproyectos, que siguen rodeados de una nube de incertidumbre, y además, como se están desarrollando a un ritmo muy rápido hay un desfase entre lo que la universidad puede ofrecer y lo que van a necesitar para este proyecto. Si, como dicen, las obras del Canal comienzan el próximo año, la mano de obra especializada nicaragüense va a estar ausente porque no existe y ni se va a poder desarrollar en uno o dos años. En el caso de Panamá, ellos crearon una universidad especial que forma a la gente que necesita el canal, aquí tendría que hacerse algo parecido para que se concrete el canal. La pregunta que tendremos que hacernos es si va a ser el canal el motor de la transformación del país, y en ese caso necesitamos discutir y hablar detenidamente qué tipo de economía es la que se va a generar alrededor del canal. Si no es el canal, yo pienso que el modelo agroexportador actual ya no da para mucho más, tenemos que pensar en otro tipo de economía basada en ciencia y tecnología, y creo que es posible porque los nicaragüenses somos capaces, inteligentes, y con una buena educación podemos, en un par de años, estar haciendo cosas parecidas a las que  hacen países desarrollados, trabajando en micro electrónica, produciendo chips o lo que venga en el desarrollo tecnológico, desarrollando medicamentos, o sea, las posibilidades están ahí, pero falta la discusión de para dónde queremos realmente ir, mientras tanto vamos a seguir con una oferta tradicional que va a seguir soportando a una economía con altos índices de pobreza y un porcentaje alto de población que migra porque no encuentra oportunidades. Es urgente el debate sobre un nuevo modelo económico más dinámico que genere oportunidades de trabajo dignas para los jóvenes. 

¿Quién es?

Ernesto Medina
Estudió Química en la UNAN-León

Tiene un doctorado en Química en Alemania
Rector de la UAM desde el 2007
Rector de la UNAN-León de 1994 al 2006

 

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