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  • EFE

El “número dos” del Fondo Monetario Internacional (FMI), el estadounidense David Lipton, rechazó que la dependencia de Latinoamérica de la demanda de materias primas de China haya sido “una maldición”, aunque reconoció que la transición y el ajuste serán “dolorosos”.

“La dependencia de China no ha sido una maldición, ha sido un beneficio inesperado”, afirmó Lipton en una entrevista en exclusiva con Efe, en el Museo de la Nación de Lima, una de las sedes de la Asamblea Anual del FMI y el Banco Mundial que tiene lugar esta semana.

Los últimos cálculos del FMI prevén que Latinoamérica cierre 2015 con una recesión de 0.3%, arrastrada por la ralentización de la locomotora asiática y la consecuente bajada de precios de las materias primas por la menor demanda de China.

Ayer, la Asamblea Anual de la institución y el Banco Mundial celebraron su plenaria con la participación de los 188 países miembros.

“Los países van a tener que lidiar con precios más bajos (de materias primas), inevitablemente será un tiempo de transición, y las transiciones y los ajustes son dolorosos, pero también hay oportunidades”, remarcó el “número dos” de Christine Lagarde.

Lipton citó como ejemplo el reciente Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio (TTP, por sus siglas en inglés), entre EE.UU. y once economías de la cuenca del Pacífico, entre ellas Perú, Chile y México, en el que no participa China.

“Muestra que puede haber una integración con Asia, que puede ayudar a Latinoamérica entrar en las cadenas de suministro globales, a las que hasta ahora no ha sido capaz de penetrar”, sostuvo el veterano economista, que trabajó en las administraciones de los presidentes Bill Clinton en la década de 1990 y más recientemente en la del presidente Barack Obama entre 2009 y 2011.

Enorme mercado

Asimismo, matizó que “aunque se desacelere, a un 6.8% este año según nuestras previsiones, China contribuirá al crecimiento global en mayor medida de lo que lo hacía a principios de siglo, porque su economía es mucho mayor” y lo hará en pleno tránsito hacia un modelo económico más basado en la demanda doméstica.

“En China hay 1,300 millones de personas y muchas personas se van a incorporar a la clase media, y eso significa que China en el futuro será un enorme mercado de servicios y productos”, reflexionó.

“La cuestión”, añadió, “es si es posible adaptarse de la venta de materias primas a China a pasar a servir las necesidades de los hogares de China. Veremos quién es el ganador en este sentido”.

Durante la entrevista con Efe en la capital peruana, en lo que supone el regreso del principal evento de la institución a América Latina tras casi cinco décadas, “el número dos” de la institución valoró “la evolución saludable” de los últimos años en las relaciones entre el FMI y la región, tras un período de recelo mutuo por programas de rescate que concluyeron sin el éxito esperado.

“Ahora tenemos una buena relación. No muchos nos piden dinero, pero sí que quieren asesoría técnica. Es verdad que no con todos los países, pero sí con la mayoría, y es un gran cambio de lo que ocurría hace 30 años”, afirmó Lipton, que trabajó en la década de 1980 como funcionario del FMI encargado de supervisar la región.

 

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