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Nicaragua está comenzando a cuidar más sus suelos, sostienen algunos líderes de productores agropecuarios.

Recuperar un suelo perdido podría durar hasta 30 años, asegura Patricio Jerez, asesor en temas ambientales de Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic).

Los productores además han tomado conciencia de que un mal manejo de los suelos provoca pérdidas en su productividad, agregó Michael Healy, presidente de Upanic.

Ulises Espinoza, presidente de la Asociación Nicaragüense de Arroceros (ANAR), dice que la rotación de cultivos “es primordial” para la recuperación de los suelos.

“Lo que podemos hacer es rotar arroz con maíz u otros cultivos. Es decir, una cosecha de uno y otra (cosecha) de otro”, explica Espinoza.

Para el productor, todo tiene un costo, porque para un arrocero no es fácil dejar de producir un año, para darle descanso a su tierra, o dedicarse a otro cultivo con el que se reducirán sus utilidades.

“Todo tiene su costo. Lo difícil es decir vamos a dejar la finca descansar un año, porque los recursos en el país son limitados y hay personal en las fincas que dependen de la producción. Lo que estamos tratando es rotar (cultivos)”, explicó Espinoza.

En el arroz, se sinceró el productor, se está empezando apenas a tomar conciencia del buen cuidado de los suelos.

“Cada día se viene viendo que es una necesidad (el cuido de los suelos)”, indicó Espinoza.

“Es un problema cultural, pero el cambio climático nos está obligando a hacerlo”, añadió.

Michael Healy es productor de caña de azúcar en el departamento de Rivas.

Un suelo con un 4% o 5% de materia orgánica es una tierra fértil, pero un suelo con 2% de materia orgánica ya presenta problemas”. Patricio Jerez, asesor ambiental de Upanic.

En ese rubro, según Healy, también se está trabajando mucho en la rotación de cultivos, alternando caña de azúcar con plátano en periodos de cinco años.

“La caña incorpora entre 10 y 15 toneladas métricas de materia orgánica en los suelos por manzana, mientras tanto, el plátano incorpora más o menos 75 toneladas métricas. Al alternar los cultivos, se recuperan los suelos”, aseguró el productor.

El presidente de Upanic destacó que ya no se usa la vieja práctica de quemar la basura orgánica antes de sembrar. “Cada día los productores han venido incorporando la materia orgánica a sus tierras”, subrayó.

María Auxiliadora Briones, gerente general de la Fundación para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal de Nicaragua (Funica) dijo que por medio del programa Campesino a Campesino de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG) se ha promovido la siembra de frijol mungo para la conservación de los suelos.

“Hay bastantes productores en Boaco, Matagalpa y Masaya que están utilizando esa práctica”, refirió.

Buenas prácticas

Para Patricio Jerez, la recuperación o pérdida de los suelos depende mucho de las prácticas agronómicas que se hagan en los diferentes cultivos.

En ese sentido, Jerez advirtió de los riesgos que significa el retiro de productos que generan la materia orgánica del suelo para otros usos.

Por ejemplo, los rastrojos del maní se están usando hoy día para alimentar el ganado en vez de dejarse en el suelo para que se conviertan en materia orgánica.

“Eso está pasando principalmente en los dos últimos años, en que ha habido sequía, ya que los pastos no crecen en las zonas ganaderas y los ganaderos suplen las necesidades de alimentación de sus animales con los subproductos agrícolas”, afirmó.

Los productores deberían dejar al menos una parte de ese material, recomendó el asesor en temas ambientales de Upanic.

“Un suelo con un 4% o 5% de materia orgánica es una tierra fértil, pero un suelo con 2% de materia orgánica ya presenta problemas. Lo ideal es reincorporar el rastrojo al suelo, hacer rotación de cultivos (…), construir terrazas y no quemar, por supuesto”, destacó Jerez, quien apeló a tomar más conciencia del problema.

Si bien, Briones admitió que hay avances en relación el cuido de los suelos, señaló que hay cultivos más dañinos que otros, como el caso del maní, que afecta más por el uso de maquinarias, o el del tomate, por el uso “o abuso” de agroquímicos.

En esos casos, sugirió Briones, los productores deben poner en práctica medidas de conservación.

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