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Los productores quieren mejorar la protección de sus productos y facilitar su identificación por los consumidores. Miembros de la Asociación de Pequeños y Medianos Productores Avícolas de Nicaragua (Apemepan) recibieron recientemente una capacitación sobre marcas colectivas en el marco del programa de fortalecimiento de las mipymes nicaragüenses. El objetivo era desarrollar una estrategia común para conquistar nuevos mercados.

Productores aislados

“Los pequeños productores están como aislados en sus regiones”, expresó  Ana María Pacón, profesora especializada en derecho de la propiedad intelectual y quien impartió una conferencia. “En realidad, en cuanto más conocido es un producto, más protegido está”, añadió.

A lo largo de la capacitación, la doctora peruana recalcó la importancia de la marca en la toma de decisión del consumidor. “La marca condensa todo lo que un productor puede invertir en calidad y reputación. Un reciente estudio de Harvard demostró, por ejemplo, que la marca Coca Cola es mucho más valiosa que todos los activos reunidos de la empresa”, refirió.

La responsable del Programa de Competitividad del Ministerio de Industria, Fomento y Comercio (Mific), Maura Ligia Zelaya, aclaró que fueron los productores quienes pidieron asistencia técnica en el tema de las marcas colectivas: “Hoy en día, nuestros agricultores están sometidos a una competencia internacional. Para ellos, es importante tener una marca que les cobije a fin de ser reconocidos por todos los consumidores. Esto también les asegura una protección contra los productores --nacionales o internacionales-- que no tienen ningún signo distintivo”.  

Autogestión

El objetivo de Apemepan es desarrollar su marca colectiva El Corral, reuniendo a todos sus productores. Su presidente Félix Pedro Rosales aseguró: “Esto nos permitirá valorizar los productos de cada granja. Para nosotros era muy importante esta capacitación. Necesitábamos más información sobre cómo registrar una marca y cuáles pueden ser los beneficios”. La asociación, que cuenta en todo el país con 54 miembros activos, está elaborando un reglamento interno. Un comité monitoreará la calidad de la producción. 

Ana María Pacón recordó la importancia de la autogestión para las asociaciones: “Es imprescindible elaborar unas reglas comunes e imponer sanciones si no se respetan”. “En efecto, las marcas colectivas requieren ciertos estándares de calidad que todo los productores deben alcanzar. En el caso contrario, la reputación de todos puede salir malparada y se puede perder la confianza del consumidor”, dijo. 

Aun así, la consultora peruana radicada en Múnich recuerda que en Europa hay mucha más tradición de marcas colectivas. “Para las pequeñas empresas es interesante, porque pueden compartir gastos y promocionar el desarrollo de una región. Es importante que los productores nicas establezcan una estrategia común”. Además de Apemepan, la Asociación de Productores de Pitahaya de Nicaragua (Appinic) también se ha interesado por la posibilidad de registrar marcas colectivas.  

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