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Las escasas lluvias de este invierno afectan a la producción agrícola de Nicaragua. Para contrarrestar la sequía, muchos productores han estado cultivando variedades menos necesitadas de agua como el ajonjolí. “Es un rubro resistente a la sequía. Obviamente se planta más cuando cae poca lluvia”, explica el presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), Michael Healy Lacayo.

El ingeniero Bismarck Calero, encargado del programa de biofertilizantes en la cooperativa Del Campo, confirma la tendencia: “Nos estamos proyectando hacia el futuro. Es una cuestión de seguridad alimentaria. Hasta finales de septiembre casi no llovió. Habrá un momento en que las zonas rurales ya no podrán producir maíz, sorgo o frijoles. Hay que buscar cultivos alternativos y el ajonjolí es una muy buena alternativa que permite generar ingresos exportando la semilla”.

La cooperativa Del Campo dispone de un área productiva de 8,500 manzanas y reagrupa a 3,641 pequeños y medios productores de ajonjolí y maní de los departamentos de León y Chinandega. “Se ha sembrado bastante ajonjolí este año, recuerda Calero. Pero todavía queda por ver qué rendimientos traen las cosechas”.

Semilla para exportación

Originario de la India y de África, el ajonjolí fue introducido en América por los esclavos. La semilla es usada en la gastronomía para dar sabor y espesar ciertos platos. La cooperativa Del Campo exporta grandes cantidades de ajonjolí a Europa y Japón, donde es utilizado para hacer aceite, dulces o para el pan de las hamburguesas.

El agricultor Marvin Reyes lleva cinco años cultivando ajonjolí. Su explotación se extiende por unas cinco manzanas para una producción anual de 50 quintales. “Para mí, la producción es más rentable que el maní. El área de cultivo puede ser más pequeña, se daña menos a la tierra con fungicidas y el quintal se paga mejor”. El productor recuerda que el ajonjolí es uno de los cultivos más antiguos de Nicaragua, pero “como aquí la gente no lo consume, no se le da el valor real”.  

Nuevas tecnologías

Aún así, para Bismarck Calero, el ajonjolí dispone de una rentabilidad que lo hace muy interesante para todos los productores: “Estamos innovando. Gracias a nuevas tecnologías de biofertilizantes conseguimos sacar, sin contaminar los suelos y medioambiente, 17 quintales por manzana. Con las técnicas tradicionales se llega a 12 o 14 quintales”.

La cooperativa Del Campo está a punto de obtener la certificación de la British Retail Consortium (BRC). Un sindicato británico que representa el 80% de ventas al por menor del país. “Ya exportamos a Gran Bretaña pero esto significaría un grado suplementario de calidad para el consumidor. Cumplimos todas las normas y certificaciones”, destaca Bismarck Calero.

 

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