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Para Ovidio Reyes, presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), el reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la economía nicaragüense es alentador de cara al futuro, pese a un contexto internacional desfavorable para las exportaciones.

Agrega que la inversión pública y los programas sociales son claves en el crecimiento económico del país.

¿Cuáles son las principales conclusiones que saca usted del reporte del Fondo Monetario Internacional?

Las conclusiones de los expertos del FMI son que el desempeño económico de Nicaragua es favorable, las perspectivas macroeconómicas son positivas, las presiones inflacionarias se encuentran contenidas y el nivel y cobertura de reservas internacionales es adecuado. Esto significa que las políticas (económicas) implementadas por el Gobierno fueron las más adecuadas. Lo importante es que dicha evaluación (del FMI) fortalece la confianza y la credibilidad en las políticas, y promueve la inversión nacional y extranjera en nuestro país.

Hay diferencia entre la proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del FMI y la del Banco Central, ¿a qué se debe?

La diferencia no es fundamental, sino de percepción del contexto internacional, el que ellos evalúan como menos favorable. Por otro lado, nosotros observamos que la economía está teniendo impulsos de inversión que están favoreciendo el crecimiento.

¿Por contexto internacional se refiere a los bajos precios del petróleo?

No únicamente. La economía mundial está presentando debilidades y aún no tiene la suficiente fortaleza para arrastrar a todos los países en un ciclo económico positivo. Como consecuencia, los precios de los productos de exportación están bajos. Este contexto internacional perjudica nuestras exportaciones, pero la dinámica interna nuestra continúa siendo positiva.

¿Entonces es el consumo interno el que estimula la economía nica?

Lo que mayoritariamente está impulsando en este momento el crecimiento es el sector de la construcción, que tiene una dinámica por arriba del 20%, pero también están jugando un papel importante el comercio, los servicios y el sector financiero. Por su lado, los menores precios del petróleo han liberado recursos en la población, que incentivan el consumo y estimulan la demanda interna.

La economía de Nicaragua depende mucho de la agricultura (20.5% del PIB). ¿El bajo precio de las materias primas no es preocupante de cara al futuro?

Creemos que en algún momento la economía internacional se va a recuperar. Y con ello los precios deberían retornar a niveles que faciliten más la promoción de las exportaciones. Pero independiente de esto, el Gobierno está impulsando políticas, de consenso con el sector privado agropecuario, encaminadas a mejorar la productividad, y aumentar así la competitividad del país, que también ha sido otro tema señalado por el FMI en su reciente evaluación. Es un tema que nos preocupa y que nos motiva a desarrollar políticas para fomentarla. El FMI sugirió adoptar nuevas tecnologías, facilitar trámites para la inversión y el comercio, y mejorar el sistema educativo. Todo esto confluye en la mejora de la competitividad, un factor clave de la economía, que permitiría que Nicaragua dinamice su sector exportador.

¿La sequía que está padeciendo el país este invierno no impactará más negativamente al crecimiento económico?

No, porque ya está incorporado en las proyecciones. De hecho, recordemos que hemos revisado estas cifras. Antes, nosotros teníamos un crecimiento proyectado de entre 4.5 y 5%, que luego lo revisamos entre 4.3 y 4.8% por el impacto de la sequía y otros factores. Creemos que nos mantendremos en este rango. El FMI también incorpora en sus perspectivas de crecimiento todos estos impactos. Como nosotros, el Fondo tomó en cuenta todos los niveles de producción observados hasta agosto. 

¿Se ha empeorado el aspecto del déficit público? ¿Habría que reducir el gasto público para llegar a un equilibrio?

No. La economía no necesita un superávit. Con el FMI nosotros estimamos que el país puede tener un déficit fiscal sostenible que no deteriore la deuda pública con respecto al PIB. Ese déficit, nosotros lo estimamos entre 2.5 y 3% del PIB. Así, mantendremos una deuda pública sostenible a largo plazo cercana al 40% del PIB.

¿Entonces, no se reducirían las inversiones?

Más bien aumentarán. El próximo año, al igual que en este, esperamos tener un importante Programa de Inversión Pública. Nosotros le estamos dando un impulso a la economía a través de la inversión, porque el sector construcción está compensando la pérdida de dinamismo que se está generando en el sector exportador. El impulso de la inversión pública, de los programas sociales y de la organización de las elecciones nacionales son los factores que están motivando un aumento transitorio del déficit como porcentaje del PIB durante 2015 y 2016.

¿Van a seguir inyectando dinero público entonces?

Este es un gobierno que ha logrado reorientar la inversión de organismos y cooperantes hacia los sectores vulnerables, lo que ha permitido y permite sostener y ampliar los programas sociales. Por eso, se continuará aumentando la inversión pública en este período. De hecho, con el FMI acordamos que el próximo año iba a ser un año de inversiones y proyectos sociales…

Esto es keynesianismo…

Podría llamarse así. La idea es tener un sentido pragmático en el cual el sector público también pueda contribuir a que la economía mantenga su dinamismo.

Entre las recomendaciones del FMI está el fortalecimiento del sistema fiscal. ¿Qué le parece?

El FMI está recomendando, primero, realizar una consolidación fiscal a mediano plazo. Esto significa obtener mayores recursos y racionalizar gastos. Nicaragua ha realizado diferentes reformas tributarias encaminadas a cumplir este objetivo y no espera realizar cambios impositivos adicionales en el corto plazo. No obstante, en las exoneraciones, el FMI desde el año 2007 ha insistido en que hay espacio para obtener más recursos sin introducir más impuestos. Entonces, esto es algo que tendrá que valorarse, dialogarse y concertarse para no afectar el crecimiento económico. Al final, todo dependerá de la cantidad de recursos financieros que se necesiten para financiar el gasto público.

¿Dónde se encontrarían estos espacios?

El FMI piensa y propone que en las exoneraciones. La idea sería reducir gradualmente algunas exoneraciones, lo que debería ocurrir de manera ordenada para que el resultado no genere distorsiones que afecten a los sectores productivos. El otro espacio está en mejorar el sistema de administración tributario para reducir la evasión y elusión fiscal.

¿Hay un margen de mejora importante a este nivel?

Así es. Pero esto es algo que no se verá en el próximo año, sino que más adelante. Por otro lado, en el caso del gasto, el FMI está recomendando racionalizar la política de subsidios en el sector eléctrico. Es claro que los subsidios pueden crear distorsiones, especialmente cuando lo reciben sectores que no estaban previstos. El FMI está abogando por que nosotros nos enfoquemos en que los subsidios lleguen sobre todo a los sectores más pobres. Porque, cuando son generalizados, se demandan muchos recursos del Estado. 

El FMI recomienda hacer una revisión del sistema de pensiones de la seguridad social…

Hay un balance en este momento de las cuentas del Seguro Social y no ameritan de financiamiento del sector público, porque el Seguro Social cuenta con inversiones y tiene depósitos en el sistema financiero. El Gobierno ya realizó reformas paramétricas y no se esperan nuevas en el corto plazo. En el futuro, es probable que ocurran modificaciones, dado que las reformas que se implementaron cubrían el déficit en el mediano plazo, pero podrían requerirse nuevos ajustes, siempre dentro del diálogo y consenso que se realiza con el sector privado y los trabajadores.

Se han hecho muchos esfuerzos para reducir la inflación que, según el FMI, será este año de 3.5%. A nivel histórico, esto es relativamente bajo para Nicaragua, ¿cómo se ha controlado y cuál sería el nivel idóneo de inflación para ustedes?

La inflación de Nicaragua viene predeterminada por el sistema cambiario que tiene una devaluación preanunciada del 5% por año y por la inflación externa que anda alrededor de un 2% anual. Esto nos ancla en una inflación de un 6 o 7%, nivel que resulta bien asimilado por la economía, ya que no causa distorsiones. Este año, ocurrió un hecho puntual: los precios de los combustibles bajaron. Al bajar los precios a nivel mundial, los productos de consumo y los materiales y equipos que nosotros importamos también se abarataron, creando una menor inflación. Pero, a mediano plazo, con nuestro sistema cambiario, no creemos que la inflación se pueda mantener en 3.5%. Más bien esperamos que retorne al 6-7%.

El FMI recomienda monitorear más el crédito en Nicaragua, ¿se otorga dinero demasiado fácilmente?

En los últimos tres años, la tasa de crecimiento del crédito fue superior a la tasa de crecimiento de los depósitos. Algo que preocupa al Fondo. Las dos tasas tendrían que crecer similares para mantener el equilibrio y así reducir riesgos. No obstante, en el último año la tasa de crecimiento del crédito ha convergido con la tasa de crecimiento de los depósitos. Este año, es probable que el crédito crezca un poco más debido a que hay más recursos por la caída de los precios del petróleo. Pero, a largo plazo, esperamos que tanto el crédito como los depósitos crezcan de forma equilibrada.

¿No tienen miedo a un guión de crisis a la europea?

Precisamente para evitar futuras crisis es que el FMI recomienda que seamos precavidos por el lado monetario y por el lado de la supervisión bancaria para que el crédito se mantenga estable. En este sentido, ellos aplaudieron las medidas que se están tomando desde el Banco Central para el manejo y la administración de la liquidez a corto plazo. También recomiendan mantener los estándares de buenas prácticas bancarias. Pero se reconoce que el sistema financiero nicaragüense se encuentra con buena base de capital y buenos niveles de liquidez.

Entre las recomendaciones está también la necesidad de mejorar la recopilación de datos y la transparencia. ¿Se proyectan cambios en el futuro?

El FMI nos está recomendando, primero, ampliar la cobertura del sector público, para afinar la medición del déficit y la deuda pública. Por esto se han hecho esfuerzos para incorporar una mayor cantidad de instituciones públicas en nuestras estadísticas. Y, por el otro lado, también nos han asesorado en el constante mejoramiento del sistema estadístico de cuentas nacionales y de balanza de pagos. En este sentido, el FMI recomendó realizar ajustes en la metodología de medición de estas cuentas. Y un conjunto de misiones de asistencia técnica que ellos realizaron del año 2012 al 2014, conllevaron a que nosotros actualizáramos las cifras con base en estas nuevas metodologías, y produjéramos nuevas series de balanza de pagos, especialmente dirigidas a la cuenta corriente de la misma. Esto lo explicamos en el mes de agosto. Ahora el FMI nos recomienda que continuemos actualizando nuestras metodologías para que nuestras cifras sean comparables con el resto de países… esto es un trabajo cotidiano de todos los bancos 
centrales. Además es algo que vamos a hacer en coordinación con el equipo del FMI y del centro de capacitación técnico que tienen ellos en Guatemala. 

Entendemos que el informe del FMI de la semana pasada es preliminar. ¿Cuándo se publicará el informe definitivo?

El FMI dejó una evaluación preliminar y un conjunto de recomendaciones. Ellos van a estar trabajando su reporte final que lo harán público, y nos informaron que lo presentarán al directorio del FMI en enero de 2016.

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