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Las características de las zonas cafetaleras del país, las cuales por lo general son muy inclinadas, no permiten que el rojito nicaragüense pueda gozar de una mayor mecanización.

Aura Lila Sevilla, presidenta de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (Asocafemat) y de la Alianza Nacional de Cafetaleros de Nicaragua (ANCN), explica que es complicado echar a andar una mayor mecanización del café en el país en los niveles que existe en países como Brasil, pero no cierra las puertas a que se estudie si es viable o no hacerlo.

Es complicado, afirma Sevilla, porque el rojito nicaragüense se cultiva principalmente en las montañas de Matagalpa, Jinotega y Nueva Segovia, en terrenos muy inclinados.

“En Nicaragua ni tractores se usan, por las mismas características de los terrenos”, refirió la lideresa  de los productores. Hoy día lo que más se ha avanzado, según Sevilla, es en el uso de bombas de motor en vez de las bombas manuales.

Países como Costa Rica tienen el mismo problema que Nicaragua, pero no han dejado de pensar en la opción de mecanizar más el cultivo.

Además, para poner en práctica una mayor mecanización hay que hacer cambios en las plantaciones, los que no pueden hacer de la noche a la mañana porque el café es un cultivo permanente, con aproximadamente 25 años de vida útil, explica la productora.

Menos mano de obra

Para la dirigente cafetalera sí se debe pensar en programar esos cambios en la caficultura a largo plazo, para hacer más productivo ese rubro, uno de los más importantes de la economía del país.

El ingeniero agrónomo Carlos Fonseca, gerente técnico del Instituto del Café de Costa Rica (Icafé), afirmó en un artículo, en el sitio web de esa organización, que en Brasil “el 30% de su caficultura de montaña construye terrazas de tres metros de ancho para viabilizar las labores agrícolas con un tractor pequeño: fertilización, atomización, aplicación de enmiendas, control de malezas y recolección”.

Fonseca piensa que no todas las fincas de su país lo podrían replicar, pero que si se hace en algunas de las más importantes se logrará reducir la necesidad de mano de obra en las fincas, tanto en labores agrícolas como de recolección.

En materia de mecanización, Sevilla sabe que hoy día se habla de máquinas cortadoras de café, que seleccionan el grano rojo dejando el verde en el árbol, fumigación aérea, máquinas para cortar las hierbas, que crecen dentro de las plantaciones, entre otros.

“Se tiene que pensar en algunas alternativas, para ver qué tan viable es y se tiene que investigar bien”, recomendó Sevilla.

Por su parte, Henry Hüeck, productor de café del país, ve poco probable que se pueda mecanizar el café en esos niveles.

En Nicaragua, sostiene Hüeck, en la caficultura se debe apostar más por mejorar la calidad. Eso pasa, según él, por implementar mejores prácticas en el campo, mejores procesos de beneficiados del café y hasta entender mejor los mercados.

“Aquí tal vez en un dos o tres por ciento, en las áreas donde hay mayor planicie lo podrían hacer”, manifestó Hüeck.

Hüeck también recordó que el café es un cultivo que no se puede modificar de la noche a la mañana, porque es un cultivo perenne y que requiere de muchas inversiones.

En café robusta

Donde quizás podría ser más oportuna la mecanización es en el café robusta, coincidieron en opinar Sevilla y Hüeck.

Esa variedad de café se cultiva principalmente en las regiones del Caribe de Nicaragua, donde a diferencia del norte son terrenos más planos.

El café de la variedad robusta se encuentra en un 30% mecanizado, afirma Edwin Evelio Matamoros, presidente de la Cooperativa de Productores de Café Robusta de Nueva Guinea. Matamoros dijo que se están usando tractores para surcar los terrenos.

 

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