Noel Ramírez Sánchez
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Según Napoleón Bonaparte, “tres periódicos hostiles son más temibles, que mil fusiles”; y según Jack Welch, “en algún momento te llevarán al coliseo romano”, pero no como turista. Por estas razones, los empresarios y la dirección superior de las empresas, deben estar preparados para enfrentar estas situaciones de crisis y, para ello, necesitan estar familiarizados con ciertas recomendaciones. En este sentido, el mayor error es creer que a ti esto nunca te pasará y, por lo tanto, cuando se presenta la crisis, no estás preparado y, prepararse para estas situaciones toma tiempo. Además, recuerda aquel consejo que dice, “habla cuando estás encolerizado y pronunciarás las palabras que más lamentarás”. Siempre nos han dicho que nunca es tarde para aprender, pero en estos casos, a veces, sí lo es.

Ojalá, todos pudiéramos ordenar lo que ordenó Henry Kissinger, cuando era secretario de Estado, de los Estados Unidos, “la próxima semana no habrá crisis. Mi agenda ya está completamente llena”.

Afortunadamente, ahora, abundan las publicaciones que abordan este tema y los especialistas que se dedican al mismo. Entre ellos podemos mencionar a Michael Sitrick, Michael Levin, Robin Cohn, Howard Kurtz, Bill Press, Clarke Caywood y Larry Tye, que son mis favoritos y cuyas recomendaciones, deseo compartir con ustedes.

Según este grupo selecto de expertos y con base en mis experiencias personales - recordemos que según Oscar Wilde, nosotros llamamos “experiencias” a los errores cometidos- los principales errores que podemos cometer son los siguientes: primero, creer que nunca tendrás este tipo de problemas y, por lo tanto, no estar preparado para enfrentar la crisis. La dirección superior es la responsable de esta preparación, y la misma no se limita a tener a un relacionista público que te convoque a los medios de comunicación, cuando deseas brindar una conferencia de prensa. Segundo, adoptar una posición de “no me importa lo que crean”. Tú eres lo que la gente cree que eres. La opinión pública está formada de percepciones y no de realidades. Una política de puertas cerradas empeora cualquier situación. Tercero, ignorar el perjuicio causado. Aparecer insensibles ante los perjudicados, ya que esto convierte a las víctimas en enemigos, y eso es muy peligroso. Si asumimos la responsabilidad, no habrá mucho por lo qué protestar. Cuarto, el simplemente responder, “no tengo comentarios”. Si no hablas con la prensa, creas un vacío que será llenado por ella y le concedes el control de tu historia. Es fundamental, cuando existen problemas, explicárselos al personal. No hacerlo, es muy riesgoso. Muchas de las crisis se inician internamente y, como dice Jack Welch, hay que tener muchísimo cuidado con los despidos. y quinto, como siempre, actuar antes de pensar.

Según este mismo grupo de expertos y para evitar los errores mencionados, las reglas a seguir, son las siguientes: primera, reconocer que a la prensa no le gustan los “vacíos”. Si yo no cuento mi historia, otro la contará, y no la contará “a mi manera”, como diría Frank Sinatra. Para contar tu historia, lo mejor es una entrevista exclusiva con un medio de reputación; pero debes poseer la evidencia para sustentarla. Siempre debes responder y preferiblemente, refutar los alegatos “punto por punto”. Nunca te quedes callado. Como hemos dicho, el “no tengo comentarios”, no es aceptable. Segunda, actuar de forma preventiva. Tomar la iniciativa y poner a la defensiva a la otra parte. Después de todo, en este mundo, no hay secretos. Define tu situación, antes que te la definan otros y conviértete en la fuente principal de la información. En otras palabras, tú debes “anclar” la discusión. tercera, tener presente que los hechos no hablan por sí mismos. Debes ser accesible a la prensa y educarla; ya que la verdad no tri
unfará, si no la ayudas, haciendo tu trabajo. Cuarta, pensar estratégicamente. Conoce tus objetivos y concéntrate en ellos. Controlar o limitar el daño, no es suficiente; es necesario revertirlo, y si para ello necesitas contraatacar al adversario, hazlo, pero con fundamento, calma, educación y elegancia. Quinta, identificar a un “líder” en la prensa, a quien el resto seguirá. Ya que, una historia oportuna y publicada en el medio correcto, revertirá el “sunami” del resto de la de medios de comunicación. Sexta, siempre hay que ver hacia adelante. No te empantanes defendiendo o disculpando errores del pasado. Corrige los errores, aprende de ellos y sigue adelante. Séptima, nunca seas tu propio abogado. Aunque seas un abogado muy experto, cuando existan temas legales de por medio, déjaselos a tus asesores legales, y tu concéntrate en contar bien tu historia. No importa que te encuentres frente a “la corte de la opinión pública”. Y octava, no mentir, pues eso la prensa nunca te lo perdonará. Además, si mientes, un día dirás una cosa y otro día otra cosa. Recordemos que es más fácil pescar a un mentiroso, que a un ladrón. También recordemos que en estos casos, los expertos nos recomiendan “mantenernos con el mismo mensaje”, pero para ello no debemos mentir. Así se gana la credibilidad. 

Todos estamos familiarizados con la expresión popular que, “toda crisis es una oportunidad”. Sin embargo, yo deseo agregarle que, cuando no estás preparado, puede llegar a ser un verdadero desastre! y cuando te decidas a empezar a prepararte para enfrentar las crisis que, necesariamente se presentarán, solo recuerda que, Noé empezó a construir el arca, mucho antes que empezara a llover; y asesorado por el mejor asesor que podía tener. Y por favor, si has acordado una fecha límite con un periodista, nunca la pases por alto. 

Y para finalizar, nuevamente les recuerdo que estos serán los temas que analizaremos en la maestría del “Ibesi” y la “CCSN”.

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