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Nueva Segovia espera recoger en el presente ciclo cafetalero 2015/2016 una cosecha total de 250 mil quintales oro, con un 10% de incremento con respecto al ciclo anterior, según Róger Montalván González, técnico de la oficina de la Comisión Nacional del Café (Conacafé) en Las Segovias.

Según el IV Censo Nacional Agropecuario (Cenagro) Nueva Segovia cuenta con un área de 25 mil manzanas del rubro de exportación, siendo los municipios de mayor producción: Jalapa, Dipilto, San Fernando, Murra y Quilalí.

Nueva Segovia también se ha erigido desde 2003 como “cuna” de los cafés especiales, lo cual ha venido a compensar el vaivén de los precios en los mercados internacionales.El grano se diferencia por su calidad mundial.

Los resultados en los certámenes de la Taza de la Excelencia han sido una muestra de la fortaleza de la caficultura de este departamento, arrebatando hasta más del 80% de los 25 mejores cafés de Nicaragua.

Según Octavio Peralta, de la empresa Peralta-Coffes, la demanda de los cafés especiales está en constante crecimiento.

Aunque no hay estadísticas precisas, estimó que Nueva Segovia exporta alrededor de 50 mil quintales de cafés especiales hacia mercados de Estados Unidos, Europa, Japón y Australia.

Indicó que Peralta-Coffes mantiene envíos hasta por 10 mil quintales y para responder a la demanda establecen alianzas con otros productores para completar la cuota anual.

VARIABILIDAD CLIMÁTICA

 A criterio del productor Teófilo Narváez, con una producción de 6 mil quintales en el municipio de  Jalapa, el café tiene un gran potencial en Nueva Segovia, “por sus excelentísimas tierras y por el privilegio de su clima, a pesar de toda la incidencia del cambio climático ha afectado a las zonas más cercanas al Corredor Seco”, comentó.

Agregó que el cambio climático obliga a los productores a aplicar nuevas prácticas, modificando los tiempos en los períodos de manejo, porque a veces se presentan sequía y a veces exceso de lluvia.

Puso como ejemplo el actual ciclo, en el cual deben afrontar la variabilidad climática, tal como un noviembre lluvioso que no se preveía en la zona, “porque el exceso de la lluvia ocasiona que la primera maduración se esté cayendo, lo que provoca que el productor acelere actividades para buscar mano de obra”, expuso. Adicionalmente, para mantener las calidades de la taza deben lidiar con los costos que implica el control de las enfermedades, entre estas, la roya.

LOS COSTOS

Narváez también mencionó otros factores económicos adversos para el caficultor, tales como la caída de precios en el mercado internacional; el encarecimiento de los insumos que se utilizan en el cultivo, porque están valorados en dólar estadounidense y lo venden en córdoba. “Eso significa que el producto va ganando por la indexación por la tasa de cambio”, prosiguió.

Otro elemento que se añade a los costos es el ajuste de salarios para contratar la mano de obra, “por cada año estamos subiendo un 10 o 12 por ciento, lo cual debe pasar al costo de producción”, señaló.

Además está el mejoramiento de la inversión en infraestructura de alojamiento de los obreros para que tengan condiciones dignas, “estamos trabajando mucho en la alimentación, todo esto es parte del futuro de la sostenibilidad de la empresa, pero que se asume como costos”, acotó.

 

 

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