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El caballo además de ser un animal que impresiona por su porte, también es una de las especies que más cuido merece. Y así como los seres humanos cuidan cada parte de su cuerpo, los equinos necesitan “mantenimiento”, sobre todo en sus cascos.

El veterinario Juan Mendieta asegura que es importante recortar los cascos y darles la forma correcta a las herraduras del caballo, pero ello requiere grandes conocimientos y por ello cada dueño debe conocer la anatomía y fisiología del casco, para poder supervisar a los herradores.

“Los cascos son como los zapatos de los caballos  y crecen continuamente para compensar el desgaste por el uso. El casco también se adapta a condiciones climáticas. La parte que vemos del casco cuando el animal está parado la conocemos como muralla. Ahora bien, si levantamos la pata del caballo, se puede ver que la superficie palmar consiste en la muralla y las barras, una continuación interna de la muralla externa; la palma (suela) es una área cóncava dentro de la muralla; y la ranilla, un cojín dentro del casco”, señaló Mendieta.

“La gente cree que los caballos no necesitan asearse ni cuidarse, pero la verdad es que es conveniente limpiarles todos los días sus cascos, al menos una vez  para que permanezcan secos y sanos. En cuanto al herraje hay algunos criterios que varían según el veterinario. Para algunos, si los cascos son duros y tienen buena forma con paredes fuertes y buenas ranillas, y si el animal pisa fuerte y recto, el herraje no es necesario”, advirtió el especialista.

Y según la tradición a la de ver si el animal necesita o no ser herrado se debe tomar en cuenta el terreno en el que este se mueve, el trabajo que realiza a lo largo de la jornada, el peso que soporta y su alimentación. En este sentido, hay que considerar que los terrenos que no son excesivamente duros, conllevan que el animal no precise de demasiada protección ya que su desgaste es menor.

Cómo limpiar el casco del caballo

1.    Con un limpiacascos se eliminan los restos de barro y suciedad, desde el talón hacia la lumbre.
2.    La ranilla debe ser limpiada con esmero para retirar restos de piedras u otros objetos, ya que es una zona donde se acumulan las bacterias.
3.    Comprobaremos que no existe ningún corte ni grieta; así como el grado de sequedad del casco.
4.    Si se percibe un olor desagradable, es síntoma de infección. Debes limpiar muy bien y aplicar un producto específico.
5.    Para finalizar, comprueba el estado de la herradura. Debe estar perfectamente fijada y sus remaches deben estar en su sitio.

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