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Si de algo está convencida Camila Medal Salaverry es que nació para entrenar. La certeza con la que habla y la convicción que transmite reafirma el liderazgo que lleva dentro, mismo que la ha llevado a ser la primera persona certificada en Nicaragua como entrenadora de

Dale Carnegie Training, una empresa con presencia en 93 países a nivel mundial y con más de un siglo de existencia.
Medal Salaverry es quien ha entrenado a más de 1,000 personas en todo un año, periodo que tiene la compañía en Nicaragua. A través de ella se hace posible una conexión global con toque local.

Los pasillos de la Universidad Americana (UAM) dejaron de ser el escenario que Medal visitaba todos los días para impartir clases, las empresas en las que dirigió por muchos años como gerente también, porque su determinación alcanzó su más ambicioso proyecto tras años de planificación y preparación con el fin de formar parte de Dale Carnegie Training y ayudar a reconocer el liderazgo, la comunicación efectiva y las relaciones interpersonales.

“Como persona me cambió la vida completamente. Expresaba mis molestias en mi trabajo —como todo mundo lo hace—, la tranquilidad en el día a día que me ha dado Dale Carnegie no tiene nombre y que se te engorde el corazón de los buenos comentarios de los participantes de las experiencias que viven eso tampoco tiene nombre. Ver que tu trabajo le cambia la forma de vida a alguien es mágico. Yo soy una persona feliz y no es que en mi vida no tenga problemas, es la perspectiva que tengo hacia la vida”, confiesa.

LA METODOLOGÍA

La experiencia de Medal fue un proceso difícil e intenso. Estuvo en Nueva York mes y medio para el primer proceso que consistió en conocer la metodología, después pasar por varias revisiones con el fin de demostrar habilidades en el ejercicio y fortalecer los cuatro valores que todo entrenador de Dale Carnegie debe tener: integridad, pasión por ayudar, entusiasmo y metodología para posteriormente seguir entrenando por más de dos años tras constantes evaluaciones: “Entre talleres hemos apoyado a más de 600 personas y en cursos más de 400, es decir, más de 1,000 personas en un año. He visto tantas experiencias ajenas y me enriquece el saber que les he contribuido”.

“Siempre encontramos la necesidad del desarrollo del talento y antes era un tabú, las personas pensaban que entrenar era sinónimo de gastar. Entrenar es como cuando vos invertís en un posgrado o una maestría, es decir fortalecer tu capacidad técnica. Dale Carnegie fue la mejor puesta en escena que encontramos en entrenamiento, porque no funciona con el entrenador al frente. Somos facilitadores de cambio, la luz está en los participantes, lo maravilloso es que el sistema está creado en depender de la participación de todos porque es práctico”, enfatiza Medal.

SUS SUEÑOS

Para Camila, quien aspira a ser una Dale Carnegie máster en 5 años —solo hay 11 en el mundo—, el éxito de una persona está primeramente en el impacto que ocasiona en todos sus entornos y es la clave para resultados positivos.

Dale Carnegie es la única compañía de entrenamiento a nivel mundial con la certificación ISO 9000. En Nicaragua, tiene un año de presencia y se encarga de desarrollar varias áreas fundamentales: liderazgo, comunicación efectiva, relaciones interpersonales, ventas y liderazgo aplicado a procesos.

Camila ha realizado 13 cursos en todo un año, para el 2016 ya tienen reservado 45 cursos, resultados que como ella afirma “han sido un éxito”.

“Tenemos cursos abiertos con temáticas específicas, pero los cursos que denominamos ‘In house’ o en casa se diseñan a la medida.

Primero conocemos a los clientes, vemos sus necesidades y asesoramos para dar soluciones”, refiere.

 “Trabajamos bajo un proyecto de retorno de inversión, mismo que es exigido para obtener el certificado donde se exigen dos cosas: el 90% de asistencia, es decir, solo puede asistir  a una sesión y hacer un proyecto de retorno de inversión donde se debe demostrar altos porcentajes cualitativos y cuantitativos de mejora en tu compañía”, revela.

LA ACTITUD

Enfatiza que normalmente las empresas se centran en el comportamiento, por ejemplo: “Quiero que vendan más”. Ante eso, la directora de Dale Carnegie comparte que se dirigen para atrás, en trabajar por  el cambio emocional, que significa en ¿quién te tenés que convertir? ¿Qué es lo que tenés que cambiar dentro de vos? ¿A dónde te ves? Es muy importante entender esa parte: ¿qué te motiva? Luego cuando tenés las respuestas te dirigís al cambio conductual: ¿Cuáles son los comportamientos que querés ver?  ¿Ser mejor líder? ¿Cerrar más ventas? ¿Quiero mejorar el clima organizacional de la gerencia que tengo a cargo? Y esto al final es lo que te produce el impacto de desempeño para terminar con los resultados.

Durante noviembre de cada 100 personas, 97 quedaron satisfechas. “Llevamos el cuarto lugar en puntaje en toda Latinoamérica, cuya meta es ser los mejores porque mi interés es que se pregunten: ¿Qué están haciendo en Nicaragua?”, expresa.

La base es la actitud y muchas personas desconocen cuál es su rol en el cambio. Hay que trabajar en los elementos que todos llevamos dentro: yo quiero, yo puedo, luego se entra a la teoría para después alcanzar la práctica. “Se dirigen a sus entornos con asignaciones y retos, y tenés que regresar a la siguiente sesión cumpliéndolos y es donde se crea la habilidad”, detalla.

Dale Carnegie ofrece más de 400 módulos de 8 semanas, cursos de 3 días. En el 2016 tendrán la presentación de alto impacto, el cual va dirigido a políticos, empresarios, gerentes, presentadores de televisión para generar comunicación y conexión donde principalmente “el ego” debe estar en el cesto de la basura para no juzgar a las personas.

“Trabajamos con clientes corporativos, desde pymes hasta grandes empresas, y cursos abiertos que incluye todo. Además ofrecemos información de valor en El Nuevo Diario, en la columna del entrenador, porque nos interesan las personas”, añadió con el entusiasmo que la caracteriza, evidencia de que ama lo que hace.

 

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