Noel Ramírez Sánchez
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Cuando hablamos del entorno económico, nos interesa tener una idea de tres variables clave, el crecimiento económico, la inflación y la devaluación.  A continuación le presentaremos un esquema sencillo, --no un “modelo” pretencioso-- que le permita estimar la inflación y la devaluación de la economía en la cual opera.  Para este ejercicio necesita tres piezas de información: el crecimiento de la producción, el déficit fiscal y el balance del sistema financiero.  

1. Debe tener un estimado del crecimiento real de la economía para el periodo que analizaremos.  Lo más práctico es utilizar las estimaciones del Gobierno o de los organismos internacionales. Mejor ni le cuento como se elaboran, ya que es parecido al proceso que se sigue en una fábrica de salchichas. Por lo tanto, solo digamos que el crecimiento real será del 5 por ciento.

2. Debe estimar el crecimiento de la cantidad de dinero (liquidez) generada por ese crecimiento económico. Este crecimiento en la liquidez no será inflacionario, pues estará respaldado por el crecimiento en la producción, habrá más dinero circulando, pero también habrá más bienes y servicios disponibles. Y en nuestro caso, lo normal es que la liquidez sana (no inflacionaria) crezca al ritmo que la producción real, es decir, 5 por ciento.

3. Debe estimar el incremento de la liquidez sin inflación. Por ejemplo, si al inicio del periodo, la liquidez total es de 100,000 millones de pesos, el incremento en la liquidez sana para el año será de 5,000 millones de pesos (5 por ciento).

4. Debe calcular el incremento en la demanda de crédito del sector público y del privado. Suponga que el primero está demandando un incremento de 10,000 millones de pesos y el segundo uno de 20,000 millones. Por lo tanto, el incremento total en la demanda de crédito será de 30,000 millones de pesos.

5. Debe calcular la “brecha de recursos” que, en este caso, será de 25,000 millones de pesos (30,000 menos 5,000).

6. Debe identificar la forma en que se financiara la brecha. Y como sabe, en el corto plazo solo existen cuatro formas de hacerlo: primero, recurriendo al endeudamiento externo.  Segundo, utilizando las reservas internacionales, previamente acumuladas.  Tercero, reduciendo la demanda global de crédito, lo cual se logra reduciendo el déficit fiscal -–reduciendo el gasto público o aumentando los impuestos-- o “estrujando” al sector privado al reducir el crédito disponible para este sector, fundamentalmente emitiendo títulos del estado que se colocarán en el mercado financiero local y cuyos recursos serán utilizados para financiar el déficit fiscal. Y cuarto, recurriendo al “impuesto inflacionario”, es decir, a la emisión “inorgánica”.  Si el país obtiene 5,000 millones de pesos provenientes de recursos externos y otro tanto proveniente de una reducción en las reservas internacionales, el financiamiento inflacionario ascenderá a 15.000 millones de pesos (25,000 menos 5,000 y menos 5,000).

7. Debe estimar la tasa de inflación que resulta de la emisión inorgánica de los 15,000 millones de pesos. La inflación será aproximadamente igual a la diferencia entre el crecimiento de la liquidez doméstica y el crecimiento de la producción real, ya que el incremento en el crédito respaldado por los recursos externos y las reservas internacionales, no afectara, normalmente, el nivel de la liquidez interna.  Esto es así, ya que los dólares se monetizan temporalmente (transformándose en pesos) pero, luego, se vuelven a dolarizar para financiar las importaciones que darán respuesta al incremento en la demanda de bienes y servicios respaldado por el crecimiento en el crédito interno. Sin embargo y para que los “expertos” no nos critiquen, debemos decirle que, si la entrada de recursos externos es masiva, esa monetización, aunque este respaldada por divisas, será parcialmente inflacionaria, ya que el precio de los servicios y los bienes inmuebles tendrá que aumentar, pues su oferta no crecerá, ya que los mismos 
no se pueden importar.  Por lo tanto, en este caso la liquidez interna crecerá en 15,000 millones, es decir, 15 por ciento (15,000 dividido por 100,000) y, dado que, la producción crecerá en 5 por ciento, la inflación será aproximadamente del 10 por ciento.

8. Debe estimar la futura devaluación y la estructura de las tasas de interés. En este punto, los modelos “econométricos” dejan de funcionar, si es que alguna vez han funcionado, y la ideología política del formulador de la política económica juega un papel fundamental. Si esta persona considera que es necesario --para promover la producción y evitar la especulación-- mantener una tasa de cambio real competitiva y tasas de interés reales positivas, la respuesta será una, sin embargo, si no lo cree así, la respuesta será otra. En el primer caso, la moneda se devaluara a una tasa anual que compense la diferencia entre la inflación nacional y la “inflación mundial”.  Si la inflación mundial es 5 por ciento, la moneda local se tendría que devaluar en 5 por ciento (10 por ciento de inflación local menos 5 por ciento de inflación mundial). En el segundo caso, solo un brujo sabrá lo que pasara, aunque, si es un brujo serio, le dirá que surgirán la especulación y los mercados negros, o “paralelos”, si no quiere ser racista.

De nuevo, les recuerdo que estos son los temas que discutiremos en la maestría del “Ibesi” y la “CCSN”. Para comentarios dirigirse a: nramirezs50@hotmail.com

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