Donald José Porras Cárdenas
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1.- Un poco de historia

Con la confección de toda clase de artículos, las micros, pequeñas y medianas empresas de Nicaragua aportan su granito de arena a las tradiciones de las Purísimas y La Gritería, de origen católico, traídas a Nicaragua por los colonizadores españoles, y luego  enriquecidas y diversificadas durante el proceso de mestizaje. 

En el año de 1562, un español que viajaba a Perú se vio obligado a permanecer cierto tiempo en el puerto de El Realejo, Nicaragua, a causa de una tormenta tropical. Se trasladó al cercano pueblo de El Viejo, departamento de Chinandega, mientras el clima mejoraba. 

Además de su equipaje, el hombre cargaba con una hermosa imagen de la Virgen María, la cual colocó temporalmente en la basílica local, siguiendo su devoción personal. La presencia de la imagen fue conociéndose rápidamente en la región y muchos mestizos e indios llegaron a rezarle y venerarla.

En poco tiempo la Virgen fue muy popular, tanto, que cuando el propietario decidió que era momento de partir y llevarse a su Virgen, mucha gente llegó a despedirla con tristeza al puerto. Una nueva tormenta provocó el retorno del barco recién salido, por lo que el noble y la Virgen tuvieron que regresar a El Viejo. Esto fue muy celebrado por los pobladores y el señor asumió que era voluntad divina que la Virgen permaneciera en el pueblo, por lo que decidió dejarla ahí y partir sin ella. Actualmente, la imagen es muy venerada en toda Nicaragua y es la misma cuyo tesoro de plata se lava el 6 de diciembre en El Viejo.

La Purísima, según antiguos documentos, nace en la ciudad de León a inicios del siglo XVIII. Los monjes del convento San Francisco atraían con caramelos y frutas a niños y devotos para rezarle en grupo a la Virgen. Pronto la concurrencia fue tan enorme que los religiosos sugirieron a los asistentes que empezaran a celebrar en casa los cantos y rezos a la Virgen. La tradición se pasó a Granada y Masaya, y luego a toda Nicaragua.

Según información de las organizaciones católicas en Nicaragua, La Gritería inicia en el año de 1857 cuando monseñor Giordano Carranza instó a los devotos de la Virgen a “gritar” de casa en casa, en todo León, la Purísima Concepción de María. La tradición se extendió y pronto algunos compositores crearon los cánticos que actualmente se usan.

2.- La gorra o los brindis

Mucho de los artículos que se distribuyen en las fiestas de Purísimas y en La Gritería son elaborados por micro, pequeños y medianos comerciantes de todo Nicaragua.

La gorra es el brindis que reciben los devotos y consiste de dulces típicos preparados para la ocasión, tales como: cajetas de coco, de leche, de zapoyol, gofio de pinolillo (en Masaya le echan jengibre), leche de burra, huevo chimbo y enchiclado; frutas como limones y naranjas dulces, trozos de caña de azúcar; platillos típicos como el nacatamal; bebidas típicas como chicha de maíz, chicha de cohombro, el compuesto (ponche de frutas con una porción de ron); postres típicos como pío quinto, ayote en miel de dulce de caña, atolillo de maíz, arroz con leche.

Desde la década de los 80 del siglo XX se ha generalizado que la gorra esté compuesta por artículos de uso como cajetillas de fósforos, encendedores, lápices de colores, ropa (camisetas) y juguetes a los niños; o bien, de consumo como arroz, frijol y azúcar.

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