Dr. Iván Escobar Fornos
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Juventud, divino tesoro ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro… y a veces lloro sin querer… con este canto dariano nos despedimos, por qué no decirlo, con pesar y nostalgia, dos grandes monumentos jurídicos, orgullo del Foro nacional, que como potente Faro iluminaron el camino difícil y a veces triste de la justicia, pero bálsamo de la paz social. Me refiero (a) al Código de Comercio (1924), redactado por el ilustre y culto jurista doctor Modesto Barrios, liberal de la escuela de Máximo Jerez, pero querido por los conservadores y (b) al Código de Procedimiento Civil de 1906. El Código de Barrios deroga el Código de Comercio de 1869- denominado curiosamente en el Informe Proyecto del Código Civil de Comercio, quizás porque el civil y el comercial forman parte del Derecho Privado- redactado por los destacados juristas, Máximo Jerez y Francisco Zamora, inspirado en el Código de Comercio español de 1829, adaptando al nuevo Código a las costumbres, recursos y desarrollo económico de su época, tratando de “que las leyes que han de ser tales, que se acomoden, hasta ciertos punto, a los vicios mismos que las combaten, para que puedan introducir útiles reforma, y que queden en ellas mismas desvirtuadas o destruidas. Su perfeccionamiento, con más o menos lentitud es obra del tiempo. Además, señala que como legisladores para el futuro consagra disposiciones referidas a instituciones y negocios que no existen en el país, como la concerniente a la marina nacional que no existe”. Modesto Barrios en su Informe suscrito el 10 de enero de 1907, explica con claridad el origen y modelo del articulado, que regula: los actos de comercio; el Registro Mercantil, la contabilidad mercantil, los agentes intermediarios de comercio, la contratación mercantil y su perfeccionamiento, la rendición de cuenta, la prueba de las obligaciones mercantiles, cinco tipos de sociedades: en nombre colectivo, comandita simple, sociedad anónima, comandita por acciones y sociedad cooperativa, además regula las asociaciones comerciales momentáneas y en participación sin personalidad jurídica; los contratos de compraventa mercantil, la permuta, la cesión de créditos, el transporte terrestre y fluvial, la comisión mercantil, el seguro de bienes y de personas, los títulos de créditos, etc. Puso el Código al día y llenó un gran vacío sobre la necesidad mercantil, ayudado con reformas y el ingenio creativo de los juristas en la creación de nuevas figuras mercantiles compatibles con su estructura. La despedida de este Código lo hacemos ante la futura aprobación del Proyecto del Código Mercantil que aparece en la página web del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio, que parte de los avances de la revolución tecnológica y enriquece el contenido de la materia mercantil. También despedimos al Código de Procedimiento Civil, escrito y lento, en el corredor de los condenados para su ejecución un año después de publicado el nuevo Código Procesal Civil, oral y rápido. Todos estos Códigos, como lo expuse en el Plenario de la Asamblea Nacional, en un trabajo elaborado junto con mi hijo Iván Martin Escobar Aguilar, forman parte de la Gran Codificación conservadora, liberal y sandinista (Constituciones, Códigos y Leyes importantes). Esta codificación es parte esencial de nuestra identidad, por eso hago una explicación breve. Nicaragua, aún después de la Independencia se regía por la Novísima Recopilación de las Leyes de Castilla, la Recopilación de las Leyes de India, las Siete Partidas, etc. Por tal razón, Buenaventura Selva, en sus Instituciones de Derecho Civil sostiene que el Derecho Antiguo es el de las Leyes españolas y el de Derecho Moderno es el del Código Civil de 1867, que forma parte de la amplia codificación conservadora que contribuyó en buena medida a nuestra identidad nacional. Estamos, pues, frente a una nueva dinámica legal que exige nuevos conocimientos civiles, mercantiles y procesales. Las relaciones jurídicas mercantiles se incrementarán, los procedimientos judiciales serán más rápidos, las partes tendrán que estar pendiente del desarrollo del asunto. Para asumir esta nueva situación se requiere de preparación y constante seguimiento. Continuare informando sobre las novedades del Anteproyecto del Código Mercantil y el Nuevo Código Procesal Civil. 

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