•   Nueva Segovia, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Una treintena de mujeres rurales norteñas emergen de la pobreza trabajando la tierra que compraron con el apoyo de cooperativas de la zona y con la cooperación de la Agencia Católica Irlandés para el Desarrollo (Trocaire). 

Mayra del Carmen Chavarría, oriunda de San Antonio del Coyolar, municipio de El Tuma-La Dalia, departamento de Matagalpa, testimonió su historia, aseverando que su familia salió de la extrema pobreza.

“No tenía ni casa dónde vivir con mi esposo y mis 6 hijos. Vivíamos revueltos (hacinamiento) en la casa de mis suegros. Mis pobres niños iban descalzos a la escuela; otras veces no iban por falta de cuadernos”, recordó.

La vida de su familia cambió radicalmente cuando se hizo propietaria de una manzana y media de tierra que ya contaba con plantación de café. El préstamo para la compra lo otorgó la Asociación para Diversificación y el Desarrollo Agrícola Comunal (Addac) de Matagalpa, que ejecuta fondos de Trocaire.

Educación

Chavarría expuso que con el usufructo de la pequeña finca cafetalera compró más tierras y ahora es dueña de 6 manzanas y de tres casas. También se dedica al comercio con dos pulperías. “Demasiada clientela llega a mi venta, al punto que solo por la noche me toca hacer oficios de la casa, porque el día no me ajusta. Me fue superbien”, celebró.

El fruto del trabajo lo ve reflejado en sus hijos, a los cuales ahora satisface sus necesidades básicas de una forma más holgada. “Cuatro están en la secundaria y les pago un rapibús para que lleguen puntuales a las clases”, añadió. Además del café y el comercio, cultiva granos básicos y ha iniciado la ganadería, para lo cual ya tiene una manzana con pastos.

Eliefelet Castro Valente es una joven madre de la comunidad Granadillo No. 1, del municipio de La Dalia, que también giró su vida hacia una etapa de mejor bienestar junto con su esposo y sus dos hijos, después de hacerse dueña de 7 manzanas que adquirió con un crédito que le dio Addac, de fondos de Trocaire. Aseveró que la tierra estaba sin cerca, y la volvió productiva con un préstamo complementario que le otorgó la misma organización.

Agregó que ha diversificado los cultivos para garantizar la sostenibilidad económica. Además de granos básicos, hortalizas, frutas como maracuyá, canavalia, desarrolla ganadería. “Tengo mi casa, un miniacueducto con una pila grande para el riego. Ahí, vamos enseñándoles a mis hijos buenos valores de familia”, comentó.

Los hijos mayores apoyan

Aurora Sarantes Cruz, residente de la comunidad La Piedra, municipio de Jícaro, Nueva Segovia, también aumentó su economía familiar al agregar una manzana de tierra que agregó a la media que ya poseía. Antes alquilaba tierras para cosechar granos básicos, ahora, lo hace en su propia parcela, que labora con apoyo de dos hijos mozos que todavía tiene solteros.

La cooperativa Orfilia Vásquez, que atiende a 780 féminas rurales de 5 municipios neosegovianos, le otorgó un crédito a un plazo de tres años para comprar la manzana. “Ya solo debo 5 mil córdobas, que si Dios quiere en este año termino de pagar”, acotó.

Reducir la pobreza

Ronnie Zamor, oficial Trocaire, quien asistió a un foro de 200 mujeres rurales en Ocotal, dijo que en Nicaragua están ejecutando un programa financiado por la lotería inglesa, a través de contrapartes locales de Matagalpa, Condega en Estelí, y Quilalí y Ocotal en Nueva Segovia.

“El objetivo es contribuir a que más mujeres en el campo puedan tener un pedazo de tierra para ir mejorando su seguridad alimentaria y reducir la pobreza a largo plazo, porque una persona que tiene su tierrita, la produce, multiplica y tiene más ingresos y poco a poco mejora su vida”, expuso.

Afirmó que se favorece a las mujeres porque la experiencia general ha demostrado “que cuando tienen algo, lo cuidan, es para largo tiempo; además aseguran el futuro de sus hijos”, indicó.

Con rostro femenino

Por su parte, Rosibel González Roque, presidenta de la cooperativa Orfilia Vásquez, que agrupa a 780 mujeres, detalló que con los fondos Trocaire atienden a 200 mujeres de Nueva Segovia en el marco del programa “Tierra para mujeres, oportunidades para la vida”. 

“Nuestro interés principal es que la mujer rural acceda a la tierra, ya sea comprando, haciendo conciencia a los padres a que hereden legalmente también a sus hijas”, dijo.

Comentó que fomentan actividades económicas complementarias a la agricultura, como actividades comerciales, “que vendan para que puedan pagar el crédito con que compraron la tierra, porque es un fondo revolvente, y hemos tenido buenos resultados, porque las mujeres somos las mejores pagadoras”, calificó.

También proveen capacitaciones, por ejemplo, en prácticas de cultivos biointensivos, donde hay experiencias de gran rentabilidad de hasta C$7,000 con el cultivo de hortalizas que desarrollan permanentemente y con buenas prácticas ambientales.

González Roque manifestó que asimismo se les ha enseñado el procesamiento de vegetales y frutas. “Las mujeres de nuestra cooperativa están produciendo condimentos, como achiote, vinagres, cominos, encurtidos y mermeladas, que venden en las ferias y en sus propias parcelas”, enumeró. 

Además de la tierra, han mejorado sus viviendas, tienen agua mejorada, incrementando la microempresa y han garantizado el apoyo para la educación de sus hijos.

  • 150 mil córdobas al año obtienen en ingresos algunas mujeres propietarias beneficiadas por el programa.
Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus