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Dos mil quinientas personas visitan al mes el balneario la cascada de Santa Emilia, que está ubicado carretera al municipio de El Tuma-La Dalia, pero aún hay gente sin conciencia, principalmente cafetaleros, que vierten en el río Santa Emilia las mieles del café, contaminando las aguas que abastecen este bello paraíso terrenal. 

Víctor Veizaga, mejor conocido como Víctor de la Cascada, señaló que bajó al salto como de costumbre para revisar el panorama y pudo sentir un hedor que venía de las aguas, por lo que al realizar las investigaciones comprobó que este se debía a los residuos de café.

“Las aguas estaban negras y había un olor feo. Lo primero que se me vino a la mente fue: ¡que pena, que vergüenza! ¿Por qué estamos haciendo esto a nuestra madre tierra? Lo primero que uno piensa es ¿de quién es la culpa, de las autoridades, del gobierno?, pero después de una pequeña reflexión me doy cuenta que el problema radica en cada ciudadano, en cada uno de nosotros que tenemos que conservar los ríos. Aquí es obvio, las fincas cafetaleras que avienten los residuos del café a los ríos, pero eso no es solo aquí, sino en todo el país donde los ríos están contaminados. Y qué tenemos que hacer: asentar conciencia en los ciudadanos para cuidar la madre naturaleza”, señaló Veizaga.

Manifestó que trabajó con el Instituto Nicaragüense de Turismo y trabajan mano a mano con las autoridades municipales y del Marena, pero solo ellos no pueden hacer todas las cosas, por lo que hay que tomar conciencia de eso. Asimismo, dijo que los turistas vienen y ven, uno no dicen nada pero otros comentan. "Al final ellos vienen de paso, pero nosotros vivimos aquí y tenemos que continuar y solo es posible cambiar la cultura de la gente trabajando junto, para ya no seguir contaminando las aguas ni el ambiente", aseguró.

“En este año tenemos que cambiar las cosas radicalmente, porque imagínese, estamos en turismo, el gobierno invierte millones de dólares para atraer el turismo. Solo aquí vienen 2,500 personas al mes y qué es lo que ven, que el agua está contaminada porque tiene un olor feo, la impresión que se lleva el turista nacional e internacional es la misma, por lo que este año es de retos y desafíos”, expresó.  

Víctor de la Cascada, junto al personal, está trabajando para garantizarle al turistas una atención esmerada, por lo que limpia el salto y se  preparán para acondicionar adecuadamente el lugar, ya que se acercan las vacaciones de verano, pero ahora además de alimentación y restaurante, les están ofreciendo alojamiento, donde hay cuarto matrimonial, una habitación familiar para ocho personas y otras habitaciones de camas dobles.

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