Noel Ramírez Sánchez
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Cuando hablamos del crecimiento y el desarrollo económico, la pregunta correcta no es en cuánto crecerá la economía, sino qué políticas económicas debemos poner en práctica para crecer al máximo potencial. Muchas veces se pierde el tiempo discutiendo de que si la producción crecerá al cinco o al cuatro y medio por ciento; en lugar de concentrarnos en ponernos de acuerdo en las políticas económicas que nos ayudarán a crecer más rápido.

¿Qué se requiere para crecer al máximo potencial?

Recordemos que para crecer, primero necesitamos inversión  y luego producción, que a su vez generará el crecimiento económico, el empleo y el bienestar de la población. Sin embargo, no olvidemos que para que la inversión venga a nuestros países, esta debe ser primero segura y segundo rentable. La seguridad, especialmente la jurídica, la puede garantizar el estado, con el respeto a la propiedad privada, una adecuada administración de la justicia y el fortalecimiento de la seguridad ciudadana. La rentabilidad solo la puede promover, pero no la puede ni la debe garantizar. Es decir, el país tiene que ser atractivo a la inversión. La inversión no tiene nacionalidad y no está haciendo fila para venir a nuestros países.

Sin embargo, esta seguridad y rentabilidad tienen que ser de largo plazo. El país tiene que ser creíble, no puede ser un "País Péndulo", ya que en ese caso en lugar de estar atrayendo a la inversión, solo estaríamos atrayendo a la especulación y con ella no obtendríamos un crecimiento sostenible.

¿Y cómo se promueve la rentabilidad?

La rentabilidad de la inversión se promueve de dos formas: con estabilidad de precios y con una estructura de precios que sea competitiva a nivel nacional e internacional.  Sin embargo, debemos estar claros de dos aspectos que son fundamentales y que en ciertos países todavía no están claramente comprendidos. El primero consiste en reconocer que la estabilidad monetaria, es una condición necesaria, pero no suficiente para alcanzar el crecimiento económico y el desarrollo social.  Y el segundo, tal vez más importante, es que la estabilidad monetaria no es obstáculo para el crecimiento económico, sino todo lo contrario, ya que sin ella no habrá crecimiento sostenible.

¿Y cómo se garantiza la estabilidad monetaria?

Para garantizar la estabilidad monetaria, cuyo objetivo es mantener una inflación doméstica similar a la inflación de nuestros socios en el mercado mundial, se requiere de unas finanzas públicas austeras y sanamente financiadas, y de una política crediticia sana, que brinde crédito a los sujetos de crédito, y sea consistente con el crecimiento de la producción nacional. Es decir, la cantidad de dinero crezca al ritmo que crecen los bienes y servicios en la economía nacional.

¿Y para crecer qué se necesita?

Necesitamos que la estructura de precios sea competitiva a nivel nacional e internacional. Que la tasa de cambio real estimule a la producción exportable y a la que compite con las importaciones. Que las tasas de interés reales estimulen el ahorro y la inversión productiva. Que las tasas impositivas sean bajas y la base tributaria sea amplia.  Que las tarifas de los servicios públicos no le resten competitividad a la producción nacional. Y que la política salarial fomente la demanda de la mano de obra en el sector formal de la economía nacional y que no promueva el desempleo y la informalidad.

¿Y cómo se obtiene todo esto?

Todo esto se obtiene promoviendo el funcionamiento de los  mercados y que la función del estado se focalice en resguardar la soberanía nacional, promover la seguridad ciudadana, garantizar la sana administración de la justicia y en proteger a los grupos más necesitados, con programas focalizados y sanamente financiados.

En resumen, primero debemos crear riqueza y luego debemos redistribuirla, pero sin matar la gallina de los huevos de oro. 

Este es el secreto del éxito de las naciones. Por lo tanto, no hay secretos!

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