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Una mezcla de susto y entusiasmo. Esas fueron las sensaciones que invadieron el interior de Juan Francisco García, hoy convertido en todo un profesional, concretamente en un orgulloso ingeniero en sistemas que recuerda con simpatía cómo fue su experiencia en el primer día de clases en el preescolar. “Estaba tan nervioso, pero a la vez sentía curiosidad por conocer nueva gente. A diferencia de otros niños, creo que no lloré”, cuenta García. Pronto, Juan Francisco tendrá que alistar a su hijo mayor para la entrada a clases y desde su punto de vista, “la mejor forma de prepararlos ante la entrada a su primer día de escuela es contándoles lo que va a pasar y entusiasmándolos los días previos”.

Por su parte, José Esteban Cuadra, profesor y secretario administrativo del centro  educativo Pastorcitos de Fátima, expresa que el primer día de clases es un hito en la vida del niño, porque este se siente grande debido a que empieza en el colegio donde va a aprender a leer y escribir. Sin embargo, como se trata de una situación nueva, puede ocurrir que el niño se sienta asustado y es ahí cuando es común ver escenas de llanto desesperado, y de padres que no saben si irse con sentimientos de culpa o quedarse hasta que el retoño deje de llorar, explica Cuadra.

Independencia

El preescolar es un paso fundamental para los niños, porque se trata del inicio de la vida educativa y de su desarrollo integral. Tanto para los padres como para los hijos, la experiencia del primer día de clases es una situación difícil, porque los pequeños tienen que romper el cascarón, salir del hogar y despegarse de sus padres o tutor. Por eso, explica el profesor, es importante que a los infantes se les integre desde temprana edad a estudios creativos e instituciones académicas para que estos vayan sintiendo más confianza en otros ambientes, a la vez que les ayuda a desarrollar sus sentidos. Los profesores van a ser quienes se van a encargar de su desarrollo social, integral y académico.

Como consejo, el día de entrada a clases, los padres deben estar tranquilos y demostrarles confianza a sus hijos. Se les puede calmar sus temores diciéndoles: “Yo sé que es difícil porque no conocés a nadie, pero las profesoras te van a cuidar y pronto vas a tener muchos amigos”, indica el profesor José Esteban Cuadra. También hay que enfatizar en que el niño ya está grande y en la escuela va a descubrir otras cosas que en casa no va a poder aprender.

Por otro lado, si el menor llora desesperadamente hay que consolarlo un momento, pero sobre todo darle tranquilidad con una actitud serena. Luego hay que anunciarle que lo irán a buscar al término de la jornada e irse. “Si no existe una rutina establecida por el colegio de que los papás se queden con sus hijos, es mejor irse cuando los demás padres se van”, sugiere el maestro. A su vez, los papás deben hacerles a sus hijos comentarios positivos del centro y por nada del mundo, hacer estos comentarios: “Si no hacés caso, te van a pegar”, “ahí te van a poner a raya, te van aquietar” o “ahí si te van a halar de las orejas”. Lo único que se podría conseguir con esto es traumatizar al menor.

Por último, recuerde que si está a punto de inscribir al niño en la escuela, como padre de familia debe preparar con anticipación todo el material de estudio que utilizará el menor y, sobre todo, debe estudiar detenidamente la propuesta del colegio que más le convenga.

 

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