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La merienda es una excelente oportunidad para estimular en los niños el consumo de frutas y vegetales, cuyos hábitos aumentan sus defensas y los protege de enfermedades como la desnutrición y el cáncer, expresa la nutricionista Ana Cristina Gutiérrez, quien a la vez menciona que es vital el elemento de la educación o reeducación del individuo en relación con lo que come. De ahí que lo ideal es que desde la niñez los infantes aprendan a comer sano, iniciando su mañana con un buen desayuno nutritivo.

La experta dice que básicamente una buena merienda debe incluir leche o derivados, fruta y cereales. Una buena opción para los niños es añadir cacao en polvo o algún tipo de chocolate a la leche para garantizar el aporte de energía necesaria. También, otra opción para un buen desayuno podría ser gallo pinto, queso, huevo frito, pan y leche. Asimismo, es válido desayunar frutas, yogur o tomarse un refresco natural. Cualquier opción anterior va a aportar al organismo la suficiente energía para recargar y mantener el cerebro y el cuerpo activo; manifiesta Gutiérrez.

Lonchera escolar

Ahora bien, para preparar una lonchera escolar saludable, la nutricionista explica que se debe tener en cuenta la edad del niño, la cantidad de horas que va a pasar fuera de casa y también se debe considerar el clima. Una lonchera básica se debe estructurar con tres elementos básicos: un líquido, que puede ser un refresco de fruta o cereales preparados en casa y no envasados. El segundo elemento es la parte sólida, que debe estar compuesta por un sándwich, que puede ser de pollo, queso, mermelada o mantequilla. Se recomienda evitar las frituras, las verduras crudas o las preparaciones con mucho condimento.

Finalmente, una lonchera sana debe incluir una fruta de estación no muy madura (para evitar la fermentación) y con cáscara para evitar que se contamine. Se recomienda mandarinas, manzanas, bananos, naranjas, limones dulces u otras que se pueden alistar en un envase. De esta manera, Gutiérrez dice que “los padres son quienes deben fomentar buenos hábitos alimenticios y cuidar de que la alimentación sea variada, equilibrada, sabrosa y atractiva para el niño, por ser el principal proveedor y maestro durante los primeros años de vida”, puntualiza.

Es recomendable moderar el consumo de alimentos excesivamente calóricos o ricos en grasas saturadas y azúcares refinados, porque podrían resultar perjudiciales si se toman en exceso, debido a que pueden ocasionar sobrepeso y obesidad, así como otras patologías. Una opción saludable podría ser la combinación de alimentos representativos de los tres grupos mencionados anteriormente, como por ejemplo: un vaso de leche acompañado de una fruta o cereales, pan y una fruta.

Según ha señalado la Organización Mundial de la Salud, se podrían evitar el 30 por ciento de los casos de cáncer en todo el mundo con una dieta sana y equilibrada. Al día, se deben consumir entre dos y cuatro raciones de frutas, al igual que de productos lácteos. Por su parte, el consumo de huevos, pescado o carnes debe ser considerado en una o dos raciones al día.

 

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