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Seguramente los nervios, las ansias y las emociones te invaden, porque entrarás a un nuevo ciclo o una nueva etapa en caso de que vayás a la universidad. Es probable que también te hayás propuesto mejorar en tu rendimiento académico, ser más eficiente y evitar dolores de cabeza a tus padres. Nosotros te enseñamos técnicas que al ponerlas en práctica te ayudarán a ser ese estudiante ejemplo mientras ponés a la perseverancia como tu centro.

1. Desarrollá un horario en el que distribuyás todas las actividades por días, destinando mayores horas a los estudios.

2. Escogé un momento de estudio en el que tu mente esté en máximo rendimiento. Las primeras horas del día son las más oportunas.

3. Estudiá en un lugar cómodo en el que te podás concentrar sin tener ninguna distracción. Se recomienda apartar celulares, alejarse de la televisión o de la radio. Al hacerlo terminarás incluso mucho más rápido y luego tendrás tiempo para tus gadgets.

4. Desarrollá una estrategia de estudio con la que sepás que tu mente funcionará bien. Esto se logra conociéndote vos mismo, por ejemplo, si captás más rápido por el medio auditivo, escuchá conferencias o lecciones que se vinculen, si sos más receptivo con la vista, ve documentales o incrementá las lecturas.

5. Practicá técnicas diferentes. Mantenete atento a las nuevas maneras de estudiar y creá algunas formas de estudio para vos. Después de un tiempo, el estudio se volverá más fácil y se convertirá más en una rutina que en un reto.

6. Durante la clase tomá notas de las cosas importantes que estén revisando, para que tengás las pistas necesarias en las que realmente debés enfocarte para un examen. ¡Los profesores siempre insisten en algo…es seguro que saldrá en evaluación!

7. Hacé pausas con frecuencia. Desde luego, hay casos en los que deberás estudiar o esforzarte en una tarea durante un tiempo mayor a algunas horas. En estos casos, asegurate de hacer pausas con frecuencia. Cada 30 minutos o 1 hora, levántate y estira tus piernas para evitar la rigidez y los calambres musculares. Moverte un poco de un lado a otro pondrá en marcha tu metabolismo y te dejará una sensación de estar con más energía. Comer un bocadillo pequeño que sea alto en proteínas y bajo en azúcares también es una buena manera de aumentar tu energía. Además, trata de no pasar todo tu tiempo comiendo.

 

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