Dr. Iván Escobar Fornos / Profesor de Ibesi
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La empresa es la piedra sillar del Derecho Mercantil, como así lo expresa la Exposición de Motivos del Proyecto de Código del Comercio de 1978, patrocinado por el Banco Central, que dice: “El concepto fundamental sobre el cual descansa la estructura general del Código es el de la empresa mercantil”, situando a dicho cuerpos de leyes, según sus propias expresiones, “dentro de la más moderna del derecho mercantil, esencialmente como aquel que regula la actividad de la empresa”. Si bien es cierto que en teoría es difícil definir el concepto de empresa porque se entrelazan y mezclan términos como operador mercantil, empresa y establecimiento mercantil. El Proyecto de Código Mercantil, en el art. VII, establece varias definiciones, entre ellas tres, las que definen esos conceptos, poniéndole fin a la señalada confusión.

Concepto de la Empresa

El proyecto considera a la empresa como el “medio compuesto por elementos dinámicos de personal, capital, materiales y técnicas, que organiza la persona empresarial individual (individual de responsabilidad limita e ilimitada) y jurídica (sociedades), como una nueva identidad específica destinada a desarrollar una o varias actividades del giro del negocio de la persona empresaria, sin que para su organización se requiera determinada complejidad estructural o la condición de persona empresaria individual inscrita” (art. VII). La sociedad anónima mercantil es reputada siempre como persona empresaria jurídica, sin necesidad de la inscripción en calidad de nuevo acto (art. 1116.1), lo cual quiere decir que existe como contrato social, pero sin personalidad jurídica. Tan importante es la empresa que puede ser vendida, entregada en arriendo y darse en usufructo para garantía de obligaciones, como tendremos la ocasión de informar cuando escriba sobre la contratación (arts. 1115.1 y sigts.). Reconoce diez tipos de empresas: nacionales privadas o del dominio comercial del Estado, empresas nacionales para servicios públicos, empresas mixtas con participación del Estado y particulares, empresas creadas por el Estado, empresas extranjeras que participan en empresas nacionales y señala a cada uno de ellos sus perfiles.  

Establecimiento Mercantil

Estima que el establecimiento mercantil es el lugar físico en que una persona empresaria con sus auxiliares realizan actividades empresariales, puede ser físico o virtual, central o secundario (arts. 11143.1 y sigts.). Tienen un valor tangible económico muy importante. Pensemos rápidamente en un establecimiento físico situado en una zona comercial estratégica para los negocios.

El Empresario Mercantil

El empresario “es la persona natural o jurídica que organiza los factores de trabajo y capital de cara a la producción de bienes, intermediándolos o intercambiándolos en el mercado persiguiendo un lucro lícito e inherente a los actos que ejecuta y asumiendo los riesgos propios en la actividad empresarial”.  La actividad empresarial se ejerce por empresarios, que pueden ser personas individuales inscritas o personas empresarias jurídicas inscritas (sociedades).

La empresa individual puede ser de responsabilidad ilimitada o de responsabilidad limitada. Ambas tienen un capital destinado al negocio de la empresa, la administración corresponde a su titular, no tiene personalidad jurídica, se diferencian en que el patrimonio de la empresa individual de responsabilidad limitada es el que responde de las operaciones y no del titular, salvo que se refieran a operaciones diferentes o que hubieren ejercido la administración en forma ruinosa, fraudulenta, negligente o de aventura. Son patrimonio autónomo administrado por una persona natural. Ambos se constituyen por escritura pública o en un formulario que entrega el registrador mercantil del lugar donde debe inscribirse en el que se llenan los requisitos exigidos. No creo que la empresa individual de responsabilidad ilimitada sea muy atractiva para el empresario, pero no es motivo para prescindir de ella.

La Personalidad Jurídica y el Patrimonio de la Sociedad como Única Garantía

Ya me he referido en artículos anteriores a las ventajas que tiene el empresario y para abundar agrego el escudo protector de la responsabilidad limitada de las sociedades o empresas individuales de responsabilidad limitada, que en relación con las sociedades se le concedió hace tiempo.

La teoría general de la persona jurídica, principalmente en relación con la sociedad surge al consolidar su poder político y económico la burguesía, deseosa de invertir capitales en la industria y el comercio, sin comprometer su capital privado, solo afectando la parte aportada a la sociedad por los riesgos que conlleva este tipo de operaciones.

En el Derecho romano no se formuló una teoría de la responsabilidad jurídica, pero se refirió a ciertos grupos: municipios, Estado, gremios, hermandades de artesanos, sociedades de cultos. Contemplaba varios tipos de sociedades, que producían efectos entre los socios y no daban vida a una persona jurídica, distinta a la de cada uno de los socios, por lo que no podían establecerse relaciones jurídicas entre la sociedad y terceros. Cada socio actuaba en nombre propio y los actos repercutían en su propia esfera jurídica y no en la de la sociedad, pues carecía de personalidad jurídica; se señalan algunos antecedentes de la personalidad jurídica en el Derecho canónico, el que les otorgó a las corporaciones autonomía de gobierno, capacidad externa; lo mismo en el germánico que aceptó la responsabilidad penal de la sociedad. Todo esto son antecedentes de la persona jurídica.

El Código Civil de Napoleón no menciona a las personas jurídicas y regula las sociedades. La jurisprudencia y la doctrina les han concedido personalidad jurídica a las sociedades.

Posteriormente aparece la sociedad colectiva que se origina en la comunidad familiar y continúa con los sucesores a la muerte del jefe de la familia, con responsabilidad solidaria e ilimitada con proyección exterior frente a los terceros mediante representación. Al comanditario se le niega la calidad de acreedor y se le convierte en socios, otorgándole preferencia en el pago a los verdaderos acreedores.

Con el tiempo surge la tesis de la existencia de la persona jurídica independiente con patrimonio propio y capacidad jurídica diferente a la de los socios, hasta llegar a consolidarse y adquirir su esplendor con la responsabilidad limitada al patrimonio de la sociedad.

En el primer Código de Comercio de 1870 se contemplaban las compañías o sociedades mercantiles, la colectiva, encomandita y anónimas, pero sin personalidad jurídica. En las anónimas los administradores no eran responsables personalmente, sino por el buen desempeño de su administración y los socios no responden de las obligaciones, sino hasta la cantidad del interés que tengan (arts. 150 y 151). En el Código Civil vigente de 1904 y Código de Comercio de 1914, tanto las sociedades civiles y mercantiles gozan de personalidad jurídica (arts. 31.88 C y 119 Cc).

Importancia del Registro Mercantil

El Registro Mercantil juega un papel gran utilidad como instrumento de publicidad, protegiendo a los terceros que se relacionan con la empresa mercantil, sin que los pueda perjudicar las nulidades o condiciones que no aparecen en los libros de registro. Además, tiene otras funciones: se inscriben las empresas individuales y jurídicas, las sociedades nacionales y extranjeras, sus sucursales, los poderes otorgados por las empresas, los libros de las empresas, los estatutos de las sociedades, los gerentes administradores, los actos y contratos sujetos a inscripción, etc. En esta forma los terceros tienen información de la importancia, giro del negocio, forma de constitución de la empresa, capital, etc., lo que le puede impulsar a realizar o no los actos o contratos.

Es tal la importancia del Registro Mercantil que la no inscripción tiene graves sanciones: a) No puede inscribirse ningún documento en el Registro ni aprovecharse de sus efectos legales, las sociedades mercantiles no inscritas carecen de personalidad jurídica. b) Las autoridades no darán curso a la demanda por sujeto que debiendo estar inscrito no presentan la certificación correspondiente del registro mercantil (art. 1232.3).  Sentados los conceptos básico anteriores, entraremos directamente al estudio de las sociedades que en forma extensa pertenecen al Derecho Societario.

 

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