Antonio Sánchez Soalís
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  • EFE

La estrategia de Arabia Saudí, de bombear crudo por encima de la demanda para hundir los precios y expulsar del mercado a algunos de sus competidores, ha funcionado, pero también está deteriorando la unidad en la OPEP, donde hay miembros que necesitan un barril más caro.

Venezuela, uno de los socios fundadores del grupo, al igual que Arabia Saudí, pidió la semana pasada una reunión extraordinaria de los 13 socios del cartel para tomar medidas de cara a frenar la caída de los precios del crudo.
Nigeria ya planteó hace dos semanas la necesidad de una reunión  antes de la ordinaria convocada para junio, una fecha muy lejana cuando el barril de referencia de la OPEP está ya por debajo de 23 dólares, es sus mínimos desde noviembre de 2012.

Sin embargo, es muy difícil que este encuentro vaya a producirse.

"No hay indicios desde Riad u otras capitales del Golfo de que se vaya a convocar una reunión extraordinaria de la OPEP", explica a Efe Ehsan Ul-Haq, analista jefe de la consultora británica KBC Process Technology.

Para Ul-Haq, aunque no sea bueno para la coherencia del grupo, los socios más ricos, como Arabia Saudí, que pueden aguantar más con un petróleo barato, quieren seguir presionando a los competidores a los que solo les es rentable extraer crudo si el precio está alto, porque sus costes de producción son mayores.

Efecto colateral

Pero la caída de los precios también está haciendo daño a algunos de sus socios, como Venezuela, sumida en una grave crisis económica, o Irán, que tras años sometida a sanciones exportadoras, acaba de recibir el visto bueno para poder vender sin restricciones su petróleo, la principal fuente de divisas del país.

"Si los precios del petróleo siguen bajos por mucho tiempo, podrían crecer las fricciones en los miembros de la OPEP, pero Arabia Saudí y sus socios regionales creen que la organización capeará el temporal", indica ese experto.
De hecho, Ul-Haq advierte de que, si bien es cierto que Riad puede ganar su lucha contra los productores de petróleo caro, como el de esquisto de Estados Unidos, esa victoria "tendrá implicaciones geopolíticas y económicas para muchos socios OPEP".

Tanto, advierte, que incluso puede provocar "cambios de régimen en algunas partes del mundo".

Lo que está claro es que con esta división de intereses no será fácil que la OPEP pueda volver pronto a trabajar como un grupo que, como rezan sus estatutos, "coordine y unifique las políticas" de sus países miembros.

Los socios, trece con la reciente reincorporación de Indonesia, mantienen desde diciembre de 2011 un techo oficial de producción de 30 millones de barriles diarios (mbd), que se reparte en cuotas por países.

Sin embargo, el bombeo actual supera en al menos 2 mbd ese tope en una constatación de que el sistema de cuotas es simple papel mojado.

 

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